01 abr 2020

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¡Cuidado con el 'mimosín'!

Un grupo de 40 ladronas roban a hombres en la zona alta fingiendo sucumbir a sus encantos

Las delincuentes eligen a víctimas de edad avanzada y pudientes para hurtarles relojes de gama alta

Guillem Sànchez

El ’Mimosín’, y otras técnicas de hurto con distracción. / GUILLEM SÀNCHEZ

La protagonista de la película ‘Seduciendo a un extraño’ suelta un aforismo alarmante sobre las debilidades masculinas: "Si le acaricias el paquete a un hombre, será tuyo por un día. Si le acaricias el ego, será tuyo para siempre". A las ‘mimosinas’ no les interesa masajear el ego de los extraños a los que asaltan por la calle porque no los quieren para siempre. Por eso optan por agasajarlos físicamente para nublarles la razón momentáneamente. Sus caricias son solo una distracción para quedarse con su reloj.

Los Mossos d’Esquadra del distrito de Sarrià-Sant Gervasi han identificado a más de 40 mujeres especializadas en el hurto del ‘mimosín', también llamado 'teletubbie’. Se valen de esta técnica delictiva para robar a varones de edad avanzada y con alto poder adquisitivo. El inspector Jordi Silva, responsable de la comisaría de esta zona de Barcelona, conoce detalladamente su 'modus operandi'.

LA TÉCNICA 

Las ‘mimosinas’ llegan por parejas a la zona alta de Barcelona a bordo de un coche conducido por un hombre. Desde el vehículo merodean por las calles de los distintos barrios de Sarrià-Sant Gervasi. En cuanto divisan a su objetivo, bajan las dos mujeres y el conductor se queda a la espera, asegurando la fuga. Quien ataca es una de las dos chicas, mientras la otra observa la operación a pocos metros, dispuesta a echar una mano si la situación lo requiere. Si se complica en exceso, es el conductor quien interviene de modo más contundente. 

"Tienen dos formas de actuar", distingue Silva. La primera consiste en acercarse efusivamente al hombre aparentando que es una vieja conocida y, bajo esa argucia, abrazarlo y besuquearlo. El segundo ardid es más atrevido. Directamente fingen un deseo irrefrenable hacia sus víctimas, "les dicen lo guapos que son" y los manosean para confundirlos. En ambos casos el contacto físico íntimo sirve a un único propósito: distraerlos con sus caricias para que no se percaten de que les acaban de desabrochar la correa de su reloj de gama alta y se lo están llevando al bolsillo.

"No se equivocan nunca de reloj", remarca el jefe de la Unidad de Investigación de este distrito, Enric Carrasco. Conocen bien las marcas que buscan y, además, saben elegir a víctimas que jamás lucirían aparatos falsos o poco valiosos. El perfil de los asaltados es siempre el mismo, hombres de edad provecta, bien vestidos y que pasean solos por la calle. Cuanto más mayores sean y mejores galas luzcan, más interesan. También se fijan en joyas que les llamen la atención, aunque su especialidad son los relojes.

38 DENUNCIAS 

Desde el mes de febrero, los Mossos han recogido 38 denuncias de hombres que aseguran haber sufrido uno de estos hurtos. Esta cifra no incluye todos los intentos de las 'mimosinas' que no funcionan porque su víctima se da cuenta del engaño. Los investigadores sospechan, además, que en este fenómeno podría existir un número impreciso de robos no denunciados "porque se trata de una argucia que, a menudo, avergüenza a sus víctimas". Si estas son personas especialmente adineradas pueden preferir ahorrarse el apuro de tener que confesar que han sucumbido a las caricias de una ‘mimosina’.

Tanto Silva como Carrasco coinciden en analizar este fenómeno como algo persistente en su distrito pero "no preocupante". "No genera sensación de inseguridad ni existe alarma en la calle", subrayan. No son robos con violencia "porque saben que eso agravaría mucho el delito". La ley española considera los ‘mimosines’ como hurtoa y eso imposibilita que las mujeres que los cometen entren en la cárcel, incluso en los casos en los que son sorprendidas in fraganti, algo bastante improbable. Carrasco explica que son "muy rápidas" y transcurre "poco tiempo" desde que lanzan el ataque hasta que suben al coche y comienza su huida.

RESPUESTA Y CONSEJOS

Para afrontar el problema, desde esta comisaría destinan a agentes de paisano para tratar de mantener a raya a las ‘mimosinas’. Ya han identificado a 75 mujeres rumanas, que cuentan con antecedentes por hurtos, deambulando por estos barrios. De estas, según los policías, unas 40 -todas entre 20 y 40 años- practican la técnica del ‘mimosín’. El jefe de esta comisaría recuerda a los vecinos que no deben fiarse de personas a las "que no conocen" y actúan de un modo tan sorpresivamente "cariñoso". También aconseja a los ancianos más vulnerables que eviten salir solos a la calle luciendo relojes caros o joyas llamativas. 

Los Mossos han podido resolver 23 de los 38 hurtos con esta técnica denunciados. Esto significa que las víctimas han reconocido el rostro de su ‘mimosina’ entre las fotografías del fichero policial. Han logrado detener a cuatro mujeres y existe actualmente una orden de captura para las otras 19. Desafortunadamente, el reloj no se ha recuperado en ningún caso.