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23 detenidos y 13 registros en una redada contra la mafia georgiana

Es una estructura criminal asentada en Europa que exige el pago de un tributo a todos sus miembros

La investigación comenzó a raíz de un doble homicidio cometido en Terrassa en el 2016

Guillem Sànchez

Operación policial contra el crimen organizado en la calle Espronceda. / FERRAN NADEU

Operación policial contra el crimen organizado en la calle Espronceda.
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Policías custodian la entrada de uno de los locales investigados, en la calle de Espronceda.

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Abrió la puerta y ejecutó de un tiro en la cabeza al guardaespaldas. Después apuntó su pistola hacia el hombre al que había venido a matar, Gela Garishvili -el número 2 de la mafia georgiana- quien, sorprendido y con la protección neutralizada, recibió cuatro disparos. El asesino no era un sicario. Sencillamente era un hombre que buscaba venganza. Nueve años antes, Garishvili le había propinado una paliza y robado 58.000 euros. Aquel 4 de enero del 2016, cuando acudió a casa de un amigo georgiano en la calle Nàpols de Terrassa, descubrió a su agresor entre los invitados y decidió ajustar las cuentas pendientes. Se marchó a su casa de La Llagosta, cogió la pistola y volvió a Terrassa. Con aquel doble homicidio la Fiscalía Anticorrupción arrancó una investigación que ha durado casi dos años y se ha sumergido en la estructura de una organización criminal con ramificaciones en toda Europa.

Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han llevado a cabo este miércoles 23 detenciones y 13 registros en Barcelona, L’HospitaletGavàCornellàMataró y Madrid. Todos ellos son sospechosos de integrar una red mafiosa que, según fuentes policiales, funciona como una pirámide feudal.

'Vor v Zakone'

El crimen de origen ruso se rige por un código interno conocido como 'vor v zakone'  (ladrón en la ley). A diferencia de otras hampas de raíz soviética, la georgiana no hace ostentación del dinero amasado. Sus líderes, a cargo de una caja común que recoge todos los beneficios, viven austeramente y no rechazan seguir con el trabajo de calle.

La experiencia policial demuestra que no han sido violentos con los ciudadanos de los países europeos en los que anidan. La inmensa mayoría de ellos, por ejemplo, se han especializado en el robo de domicilios. Saben cómo entrar en una residencia burlando las cerraduras que haga falta. Pero también tratan de hacerlo cuando están vacíos, para evitar las condenas más duras que conlleva atacar a sus inquilinos. 

Sin importar la actividad delictiva que elijan, saben que están obligados a pagar un tributo a la organización. No hacerlo acarrea consecuencias salvajes. Porque sí son violentos entre ellos. El doble homicidio de Terrassa deja constancia de ello.

Los hermanos Shushanasvili

La operación de más calado contra esta mafia tuvo lugar en marzo del 2010, entonces se desplegó la operación Java-Hayastán en cinco países, que posibilitó la detención de más de 70 delincuentes, entre ellos Kajaber Shushanasvili. Este georgiano, desde su piso en la calle de Marina de Barcelona, dirigía la organización a las órdenes de su hermano mayor, Lasha, considerado el gran patriarca de la mafia georgiana. Los dos hermanos están actualmente en prisión, pero los investigadores sospechan que siguen al frente del entramado. 

En la operación de este miércoles se ha desarticulado la cúpula de la trama afincada en Catalunya y en Madrid por blanqueo de capitales. Desde que comenzó una investigación liderada por los especialistas en crimen organizado de los Mossos se han detenido en total 40 personas. 

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