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Los menores extranjeros desbordan un sistema de protección ya colapsado

La Generalitat improvisa casas de colonias y contrata monitores de ocio para atender a estos adolescentes

La plantilla de un centro de Girona que abrió en octubre apenas ha durado una semana

Teresa Pérez / Barcelona

menores que estan en el interior de la Fiscalia de Menores de la Ciutat de la Justicia

Menores, en el interior de la Fiscalía de Menores de la Ciutat de la Justícia.  / JULIO CARBÓ

La llegada a Catalunya de menores extranjeros no acompañados (los menas, en lenguaje administrativo), de los que el 66% proceden de Marruecos, ha colapsado un sistema de protección a la infancia "que ya hacía aguas", según han denunciado trabajadores y expertos en estos colectivos. Este hecho "ha sido la gota que ha colmado el vaso", afirman. Para tratar de solventar esta emergencia "se han vuelto a improvisar recursos. Se están habilitando casas de colonias y contratando a monitores de ocio", denuncian los sindicatos. 

La situación en los centros se había desbordado previa a la llegada de los adolescentes debido a los recortes económicos, al tipo de protección "obsoleto, herencia del franquismo y basado en tutelar al menor en lugar de ayudar a las familias" y a un sistema mercantilizado en la gestión de los centros no públicos.

Adolescentes de 15 a 17 años

Este sistema no estaba preparado para acoger hasta el mes de octubre de este año a más de un millar de chavales recién llegados a Catalunya, frente a los 684 que el año pasado vinieron buscando el paraíso económico. El 95% son chicos y la mayoría tienen unas edades comprendidas entre los 15 y los 17 años. La falta de plazas en los centros ha desencadenado que, al menos 15 menores según las últimas denuncias permanezcan malviviendo hasta cuatro días en instalaciones de la Ciutat de la Justícia en espera de que la dirección general de atención a la infancia y la adolescencia (DGAIA) les asigne una plaza o se les realice una prueba para verificar su edad. La situación de menores durmiendo en colchones en el suelo en la Ciutat de la Justícia es una copia de la que viven la mayoría de los centros de protección de la Generalitat.

Esta situación "grave y lamentable" ha desembocado en tres denuncias: la de la Fiscalía de Barcelona, la de la oenegé Save the Children y la presentó el pasado jueves ante la ONU la asociación Noves Vies, que representa a un grupo de 15 menores. La Generalitat ha asegurado que "se está trabajando para encontrar un espacio adecuado para evitar la situación".

Siete centros con una realidad compleja

Catalunya cuenta actualmente con siete centros con un total de 179 plazas ocupadas exclusivamente por estos menores extranjeros no acompañados. Para salir del paso de esta situación de emergencia, la Conselleria de Afers Socials, a la que está adscrita la DGAIA, ha señalado que "hemos creado cinco recursos con un total de 120 plazas y hay previsto poner en funcionamiento más alojamientos".

Sindicatos y educadores sociales consideran que es necesario abordar esta compleja realidad de manera global.  "Es necesario la coordinación con otras consellerias, por ejemplo la de Salut, y un pacto entre las distintas autonomías para dar respuestas adecuadas. En definitiva falta una política para atender a estos menores", señala Pedro González, responsable de centros públicos de menores de la Unión General de Trabajadores (UGT). "Ahora solo se ponen parches y en los centros donde queda una plaza libre los colocan y conviven con menores de distintas edades y problemáticas", explica. A menudo, la mezcla es explosiva. Los adolescentes extranjeros no conocen el idioma y llegan a Catalunya de paso hacia Francia que es donde quieren ir por el idioma y porque tienen familiares. "No acaban de entender por qué y para qué los meten en un centro", afirman los educadores.

La Confederación General de Trabajadores (CGT) ha denunciado que la Generalitat ha abordado el tema de los menores "con improvisación  para salir del paso". Para ello se están acondicionando casas de colonias y se están "fichando a monitores de ocio". El último espacio para acoger a los menores no acompañados ha sido una casa de colonias en las comarcas de Girona.

Este recinto comenzó atendiendo a 20 chicos y ya hay más de 40. "Los educadores duraron una semana desbordados por el tema", denuncian los trabajadores. La sobreocupación de estos centros con la llegada de los menores extranjeros ya ha sido denunciada ante el Síndic de Greuges. La situación de emergencia también se desbordó este verano "se adecuó una casa de colonias en el Garraf y acabó destrozada".  

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