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Instagram y Tumblr, el escaparate de las autolesiones

Estas dos plataformas son las más utilizadas para compartir imágenes de cortes autoinfligidos

Las empresas comienzan a adoptar mecanismos para reprimir estos contenidos que los usuarios se saltan

Carmen Jané

Una usuaria busca contenidos de autolesiones en Tumblr.

Una usuaria busca contenidos de autolesiones en Tumblr. / CARLOS MONTANYES

Cicatrices, cortes, marcas, sangre. Las fotos de brazos y piernas marcados con cuchillos u otros instrumentos cortantes se difunden y se encuentran por redes sociales. Con filtros y sin ellos, jóvenes de todos los países comparten sus autolesiones sin pudor y con un cierto halo de reivindicación de su desgracia. Las redes preferidas de los adolescentes, Instagram y Tumblr (Snapchat es demasiado efímera)se llevan la mayoría de los contenidos que cuelgan las víctimas de este desorden que lleva a inflingirse dolor físico, e intentan su propia política de contrainformación para tratar de frenarlos. Pero hay más: foros, webs e incluso wikis en las que adolescentes comparten desde cómo esconder las cicatrices por autolesiones a justificar los motivos para hacerlo.

“Es un trastorno que no ha surgido con las redes sociales, aunque estas lo han amplificado y le han dado cierto glamour. Pero ya tuvimos que frenar estos contenidos en foros desde que comenzó a expandirse internet. No es algo temporal”, explica el coordinador de la oenegé Autolesion.com, Juan Faura. La entidad, que trabaja a través de internet desde varios países, dispone incluso de una guía que han remitido a varios foros para ayudar a prevenir la difusión de estos contenidos y en la que alerta del “factor contagio”.

El papel de internet sale en las propias denuncias. “Cuando nos llaman los chavales aluden a la influencia de las nuevas tecnologías en el acceso a información y datos a los que pueden acceder sin ningún criterio prohibitivo, con imágenes muy nocivas”, señala Diana Díaz, directora del teléfono de atención de la oenegé Fundación Anar, que atiende a niños y adolescentes en situación de riesgo y que ha alertado sobre el aumento espectacular de casos desde el 2015  “Usan webs y foros para darse pistas, contar sus experiencias y justificar sus razones”, añade.

DENUNCIA SOBRE INSTAGRAM

Los cortes en los brazos suelen ir ligados en las redes a contenidos de anorexia, suicidio y depresión. “La anorexia invita a seguir un estilo de vida y los cortes son elementos que sirven para crear identidad. Ahí hay una asociación”, señala Mónica Gasol, jefa del área de contenidos del Consell de l’Audiovisual de Catalunya, autores de dos estudios sobre la anorexia y la bulimia en el 2015, y el reciente sobre la incitación al suicidio. El CAC investiga actualmente una denuncia sobre fotografías de autolesiones en Instagram, que está en curso. “Nos llegan quejas constantes sobre contenidos en internet de anorexia y bulimia, pero no ha habido variaciones sustanciales desde el estudio del 2015. Suele ser lo mismo”.

Algoritmos y usuarios mantienen una dura dialéctica, a ver quién engaña a quién. Los usuarios cambian las etiquetas para eludir los filtros, con alteraciones en las letras. Por ejemplo, “selfharm” (autolesión) que es la etiqueta que entiende el algoritmo de Tumblr cuela como “self harm”. Y así con varios conceptos relacionados. “En Tumblr es donde más se les escapan las etiquetas, pero en general están más controladas en castellano que en inglés”, señala Juan Faura, coordinador de la oenegé de ayuda psicológica Autolesion.com.  

CONTROLES INTERNOS

Las empresas de redes sociales cambian los algoritmos para que determinadas palabras no sobresalgan, pero de modo que puedan mantener aquellos contenidos que incitan a abandonar la práctica. Facebook e Instagram, cuando alguien las busca, muestran mensajes que remiten a oenegés y servicios de ayuda, como Samaritans, mientras que Twitter apela a Pantallas Amigas y se ponen en contacto con el titular de la cuenta denunciada "por si necesita ayuda" para remitirle a un psicólogo, explica un portavoz. En Tumblr, propiedad de Yahoo, por su parte, remiten a Autolesión.com.

Sin embargo, si el usuario acepta los riesgos de los que alerta una casilla que aparece en pantalla y sigue adelante con el contenido (una opción que le da la red social), puede acceder a todo un universo de cuentas bien explícitas que se enlazan entre ellas. Como saben que se trata de contenido no permitido por las propias redes ni aceptado por muchos usuarios, piden ser “bloqueadas, no denunciadas” y exigen que se etiqueten la procedencia de las fotos, que se van pasando entre ellas. Son las más visibles, que dejan la sospecha de si se trata de una estrategia para ganar seguidores y venderlas luego con otra temática. Las más auténticas, sin embargo, son privadas y seleccionan a quienes les siguen como filtro para evitar denuncias y el temido bloqueo. O que los padres se enteren.

Cómo abordar las autolesiones en internet 

 

1) No tener problemas para denunciar cuentas. Todas las redes sociales consideran las autolesiones como un contenido inapropiado y ofrecen mecanismos para la denuncia anónima. Cuando la cuenta recibe varias denuncias, la red social la suspende y la somete a revisión manual. Puede ser cerrada definitivamente.

 

2) Estar especialmente atentos a si la cuenta pide la difusión o se ve un interés comercial detrás. La incitación al suicidio es delito y es denunciable. También se puede denunciar estas cuentas ante el Consell de l’Audiovisual de Catalunya, que indicará los pasos a seguir.

 

3) No promover la glamourización de la autolesión ni ensalzar sus elementos 'poéticos'. No elogiarla ni promocionar “posibles ventajas”, señalan en Autolesion.com. “La mayoría de las personas no recurren a la autolesión, son capaces de adaptarse a sus dificultades sin necesidad de hacerse daño”, recuerdan. 

 

4) No promover ni animar el comportamiento autolesivo, ni compartir: métodos de autolesión, maneras de autolesionarse más, qué utensilios o cómo conseguirlos. 

 

5) Diálogo y escucha activa en la familia para ayudar a poner en palabras lo que se siente. “Que sepan que se pueden buscar soluciones profesionales y apoyo psicológico”, afirma Diana Díaz, de Fundación Anar.

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