Ir a contenido

Pueblos por el bienestar emocional

Hostalric y Breda acogen un proyecto pionero de cultura emocional pública

El objetivo es proporcionar a la ciudadanía competencias que les permitan saber cómo ser más felices

Imma Fernández

Dídac Manresa, alcalde de Breda, con niños del colegio. / RICARD FADRIQUE

lpedragosa38488712 didac manresa breda170518224114
HOSTALRICH

Sociedad

Proporcionar a la ciudadanía competencias emocionales para ser feliz. Es lo que persigue 'Viles pel benestar', un proyecto pionero a nivel mundial que ha empezado a implantarse en los municipios de Hostalric y Breda, en la comarca de la Selva (Girona). Las impulsoras, Mireia Cabero Esther García Navarro, tras años de experiencia en el Grup de Recerca en Orientació Psicopedagógica de la UB, fundado por Rafael Bisquerra, observaron la necesidad de desarrollar lo que definen como “cultura emocional pública”. Un aprendizaje de las herramientas emocionales que impregne de forma transversal y global a toda la comunidad. 

Los indicadores que impulsaron la iniciativa son claros. En Catalunya, en el 2015 se vendieron 15,6 millones de unidades de psicofármacos (antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos) y un 30% de las visitas al CAP tuvieron relación con la salud mental. En ese mismo año, 70.500 menores (5%) fueron atendidos en centros de salud mental; se registraron 532 suicidios y un total de 10.620 tentativas. Desde el 2014, el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes. Vamos mal. “Estos y otros datos nos recuerdan que hoy las personas sufrimos excesivamente de enfermedad emocional”, concluye Cabero, que ratifica el diagnóstico desde su experiencia clínica. “Vemos a diario a pacientes que padecen mucho por falta de recursos emocionales que les permitan vivir de forma más constructiva y positiva y afrontar mejor las adversidades a todos los niveles: de relaciones, económicos, sociales...”. 

MÁS EMPATÍA Y MENOS CONFLICTIVIDAD

Siguiendo el modelo teórico de Bisquerra, el proyecto busca introducir valores emocionales y traducirlos en hábitos cotidianos para crear un clima más positivo en toda la población. “Gestionar mejor las emociones desfavorables y potenciar las favorables; aumentar la empatía y disminuir la violencia y la conflictividad”, resume la psicóloga. 

El primer paso fue realizar durante el pasado año un estudio sobre las necesidades de ambos pueblos, sus carencias y fortalezas, con la participación de todos los agentes sociales. A partir de ahí se diseñó la intervención. “La idea es desarrollar el plan durante cuatro años con un equipo de unos 25 expertos en educación emocional y una vez implantado que sea el propio municipio quien lo perpetúe con personal propio y nosotros llevarlo a otros lugares”, explica Cabero. Empezar el experimento en dos pequeñas comunidades -de 4.000 habitantes- facilita un modelo que aspira a expandirse a localidades mayores. “En Barcelona sería mucho más complejo y tendría que hacerse a nivel de barrios”, sostiene.

Para el primer año de esta prueba piloto han contado con ayudas de DipSalut de la Diputació de Girona y de Presidència de la Generalitat, además de aportaciones de ambos municipios. El foco durante este 2017 se pondrá en los ámbitos de la política, educación, tercera edad y en la transversalidad. Cabero da ejemplos de las actividades: un banco de experiencia para combatir la soledad de los mayores. “Es uno de los problemas constatados: abuelos que se sienten solos e inútiles. Trabajaremos qué podrían aportar a las nuevas generaciones, si saben cocinar, que enseñen a los jóvenes o a los inmigrantes; convertirlos en mentores que traspasen su conocimiento”. Aprendizaje emocional intergeneracional. Un valor perdido en esta sociedad que “prioriza los valores pragmáticos y económicos”. 

Otra medida permitirá que jóvenes ya profesionales expliquen su experiencia a los estudiantes que deben elegir carrera. “No serán unos adultos los que les informen sino otros jóvenes que les hablan del sentido de su trabajo, sus pasiones y talentos”. Localizar a referentes juveniles de cada pueblo (de los ‘geganters’, el fútbol, el circo...) para que ejerzan de prescriptores es otro de los objetivos para ese entramado de salud emocional que alcanzará a todos los colectivos y entidades de forma transversal. 

“NO TE ENSEÑAN A VIVIR”

La innovación social que propone 'Viles pel benestar' ha sido posible por la implicación de los alcaldes de Hostalric y Breda, Josep Antoni Frias y Dídac Manresa, respectivamente. Ambos comparten el entusiasmo de las impulsoras en una cultura emocional que ayude a cambiar el mundo. “Los gobiernos deben evolucionar y estoy convencido de que en el futuro todos verán necesario dar un servicio emocional. Que haya una partida del presupuesto destinada a las emociones ya es un logro”, esgrime Frias, el primer político en apostar por él.

“Somos una sociedad enferma, individualista, egoísta, no compartimos ni miramos al de al lado porque falta educación emocional. Nadie nos enseñó. Aprendes una carrera pero no te enseñan a vivir”, agrega familiarizado con los problemas de un pueblo en el que se conocen todos. “He tenido que acompañar al banco a ancianos desesperados por cartas que no entendían o que no sabían cómo cobrar la jubilación. Tenemos leyes para regular los recursos sociales y asistenciales, pero nunca hemos ayudado a afrontar las dificultades de la vida. El objetivo es el empoderamiento del ciudadano, que sea más feliz”.

Su homólogo de Breda agrega los beneficios de una ”salud preventiva que ahorrará recursos” a la larga. “Se reducirá la conflictividad social, el nerviosismo, los sentimientos negativos, las frustraciones...”, destaca Manresa. La soledad de los mayores, afectados por un sentimiento de abandono e inutilidad en esta sociedad tecnológica, es uno de los frentes de una población envejecida, explica. También hay que volcarse en redefinir los valores de los ‘millennials’ para que sepan distinguir “lo importante de lo banal”. “Sus referentes son ‘youtubers’ que por decir cuatro gracias y pamplinas ya son millonarios y ejemplos a seguir. ¡Pero qué valores son esos! ¡Es tremendo!”. 

0 Comentarios