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Tráfico de niños

La madre adoptiva admite que no pactó nada con Alfonsa

Rimbau niega la existencia de un contrato, en contra de la versión de la Dexeus

Alega que la gestión se encargó a Teresa Cervelló, mujer de Ignasi de Gispert

J. G. ALBALAT / VÍCTOR VARGAS LLAMAS
BARCELONA

Cristina Rimbau, la madre adoptiva de Marina Estivill, el bebé supuestamente sustraído a Alfonsa Reinoso en la clínica Dexeus, no firmó ni tiene contrato privado alguno en el que la madre biológica autorizara la adopción de la niña, según admitió ayer a EL PERIÓDICO su abogado, Fermín Morales. Esta versión se contradice con la ofrecida a este diario por el entonces jefe del servicio de obstetricia del centro sanitario, Josep Maria Carrera, que avaló la existencia de este acuerdo escrito.

El facultativo, jubilado hace seis años, explicó que Alfonsa, junto con un adulto que la representaba, y la pareja formada por Cristina Rimbau y Jordi Estivill, que se postulaban como padres adoptivos, firmaron un contrato, cuando la joven se encontraba embarazada, en el que constaba que el bebé que naciera sería dado a estos últimos en adopción. El documento, por ahora, no ha aparecido. «Cristina Rimbau no conoce a Alfonsa», insistió el abogado defensor.

Los agentes de la Policía Nacional que investigan, por orden del juez, la denuncia presentada por Alfonsa Reinoso empezarán a tomar declaración esta semana a los querellados Cristina Rimbau, el abogado Ignasi de Gispert -hermano de la actual presidenta del Parlament, Núria de Gispert-, Mercedes Porrera, directora del centro de acogida donde residió Alfonsa el último mes de embarazo, y la doctora de la clínica Dexeus Victoria López-Rodó, que asistió al parto. La policía ya ha interrogado a numerosos testigos, entre ellos a Alfonsa y a su hija, Marina. El informe y la documentación recabada se remitirán al juez este mes.

Según el abogado de Rimbau, su cliente y Jordi Estivill, que en 1987 era su pareja y del que actualmente está separada, iniciaron de común acuerdo el proceso para adoptar a un menor. «Funcionaban como un matrimonio, aun sin estar casados», detalla el letrado. Para realizar las gestiones, contrataron a Teresa Cervelló, ya fallecida, y esposa de De Gispert. Los dos letrados, según esta versión, eran amigos de Estivill, que, como sociólogo, había colaborado con De Gispert, que se movía en el ámbito laboral, en temas del sindicato USOC. De los trámites para la adopción, según Rimbau, se encargó Cervelló, experta en esta materia.

PAGO DE GASTOS MÉDICOS / Al cabo de un tiempo, según Rimbau, Cervelló le comunicó a ella y a su pareja que había la posibilidad de adoptar a un recién nacido. El alumbramiento, le explicó la abogada, iba a ser en la clínica Dexeus porque el bebé iba a nacer pequeño y la clínica barcelonesa tenía los servicios para tratar embarazos de riesgo. Los futuros padres adoptivos se comprometieron a pagar los gastos del centro sanitario. Y así lo hicieron. También abonaron  los honorarios del despacho de abogados que, según Cervelló, ascendieron a 31.800 pesetas (191 euros).

La querella de Alfonsa, que era menor de edad y estaba tutelada por la Administración, expone que la pareja Rimbau-Estivill se llevó a la niña de la clínica Dexeus el mismo día en que nació, el 18 de junio de 1987. Sin embargo, Rimbau sostiene que eso no es así. Que Cervelló le comunicó el nacimiento y que, al día siguiente, fue a verla al centro sanitario, pero que no se la entregaron hasta el 20 de junio, fecha en que se hicieron cargo de Marina en régimen de acogida. Estivill mantiene que el mismo día del parto se llevaron a la niña a casa en el coche de unos primos.  Estos parientes han corroborado la versión ante la policía, según fuentes de la investigación.

El 20 de junio, Rimbau inscribió en el Registro Civil a Marina y le puso su apellido y el de su pareja, a pesar de que no obtuvieron la adopción legal hasta dos años después y cuando lo habitual eran poner patronímicos más corrientes. En el documento que le entregó la clínica, la doctora López-Rodó evitó identificar a la madre biológica «por voluntad de la interesada y por secreto profesional». Según el abogado Fermín Morales, el Registro Civil no puso ninguna objeción a tal inscripción.

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