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FIESTA POLÉMICA

Unas 40.000 personas asisten al Torneo del Toro de la Vega de Tordesillas

Una activista roció con gas lacrimógeno a algunos participantes y a dos guardias civiles, que la detuvieron

Un mozo a pie gana la competición tras un certero lanzazo a Afligido, un astado de más de 600 kilos de peso

El Torneo del Toro de la Vega de Tordesillas (Valladolid) se ha vuelto a celebrar. La caza del toro mediante lanza y caballo en campo abierto, un espectáculo que ha atraído este año a unas 40.000 personas, ha vuelto a estar marcado por la tensión con los antitaurinos, serios controles de los participantes y una nube de polvo que ha envuelto la persecución en la mayor parte de la zona prevista para el lance. Una activista antitaurina se ha colado entre los mozos que participaban en el torneo y ha rociado con un spray de gas pimienta a un grupo de participantes y espectadores, así como a dos agentes de la Guardia Civil que la esposaron y detuvieron. La mujer ha sido detenida.

El torneo se inició con la expectación que rodea siempre este festejo taurino cuyos orígenes se remontan al siglo XIV. A pecho descubierto, dejándose ver de frente, pie a tierra y con una única lanzada, el mozo Óscar Bartolomé Hernández, conocido como Zamorano, ha acabado con la vida de Afligido, un astado de gran trapío, 608 kilos en la báscula y herrado en la ganadería de María del Carmen Camacho.

El objetivo del torneo de Tordesillas es enfrentar al toro con un hombre, a caballo o a pie. El animal, de entre 500 y 600 kilos de peso y entre 4 y 7 años de edad solo puede alancearse dentro de los límites establecidos en campo raso. Si el toro logra rebasar los límites sin que el torneante le haya alcanzado, se le dará como vencedor del torneo. La contienda ha concluido a las 11,14 horas dentro de un torneo efímero, de apenas un cuarto de hora de duración, y deslucido por la escasa codicia y acometividad que en todo momento ha protagonizado Afligido, un impresionante toro veleto, levemente cornipaso, que tras sufrir varios lanzazos ha doblado bajo un árbol, para ser después apuntillado.

La persecución

Afligido ha salido del cajón instalado junto a la plaza Mayor, en la calle el Empedrado, desde donde ha emprendido rumbo al campo. Apenas ha atendido el bravo los cites de los mozos, que en veloces carreras lo han escoltado respetando la servidumbre de paso que marca el reglamento y que el permite el paso en el puente sobre el Duero. La res ha ganado con prontitud la zona del Cristo de las Batallas donde centenares de corredores han tradato de citarlo y recortarlo.

Huida y escasa pelea

La reacción del animal durante el festejo ha dado más la razón a los antitaurinos que a los mozos del torneo, con una actitud que no ha ido a más, como suelen mostrar los animales más bravos. En vez de eso, el animal ha huido rumbo al pago de Las Salinas --muy cerca de la carretera que conduce a Medina del Campo--, al abrigo de un pinar donde los los torneantes de a pie suelen tener mayor desenvoltura que los jinetes. Ya en el palenque o Campo del Honor, donde el bravo puede ser acometido según la reglamentación del torneo, la pelea no ha llegado a durar diez minutos, el tiempo que Óscar Bartolomé Hernández Zamorano ha hundido su lanza en uno de los costados de Afligido. El toro, que ya se acostó antes de la mortal acometida, rindió su vida sin pelea, emoción y sin más sobresalto que el protagonizado por una activista antitaurina, enervada por el trance, que se dedicó a rociar con un líquido lacrimógeno a cuantos participantes y espectadores se encontraban cerca del toro.

Zamorano, al son de la dulzaina y tamboril, ha sido aclamado y proclamado vencedor de una justa de raíz medieval, connotaciones culturales y antropológicas, y que en los últimos años ha encontrado una seria corriente de oposición y censura por parte grupos proteccionistas que, como es el caso del Partido Animalista Contra el maltrato Animal (Pacma), piden su abolición. Numerosas pancartas de apoyo a la celebración del Torneo del Toro de la Vega han lucido en Tordesillas en defensa del derecho a la libertad para disfrutar de un festejo reglamentado y reconocido legalmente por la Junta de Castilla y León.

Oposición a la fiesta

"Nosotros queremos el fin de la tauromaquia y de la mal llamada fiesta del Toro de la Vega, que es todavía más salvaje que la corrida de toros", ha afirmado a France Presse Silvia Barquero, portavoz de Pacma. "La cultura no puede confundirse con la tortura y la muerte de un animal. La mayoría de la población se opone a las fiestas taurinas".

Catalunya ha decidido abolir las fiestas taurinas a partir del 2012. Las manifestaciones en contra de las fiestas de los toros se han incrementado en toda España. Cada comunidad autónoma aplica una normativa o marco legal propio sobre el asunto. Castilla-León y Tordesillas mantienen un marco legal que preserva su fiesta pese a las críticas.

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