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UNA HISTORIA DE SANT MARTÍ

Can Riera, la masía oculta de La Verneda

La casa, con cinco siglos de historia, representa la última huella del pasado rural de La Verneda

El edificio tiene tres relojes de sol

MARTA ALCÁZAR / BARCELONA

Escondida entre hileras de remolques, Can Riera (rambla de Prim con Bonaventura Gispert) calcula el paso del tiempo con tres relojes de sol en su fachada. Cinco siglos a sus espaldas la convierten en la masía más antigua de La Verneda. La casa ha corrido mejor suerte que otras edificaciones vecinas como Can Nyau que desapareció para dar lugar a altos bloques de viviendas.

El asociacionismo vecinal encabezado por Apropat (Agrupació per la Protecció del Patrimoni) salvó Can Riera de las excavadoras en 2013 cuando el Ayuntamiento modificó el plan urbanístico del Sector Prim que le afectaba.

USO DEFENSIVO

Un tapiz de grava esconde el camino original de adoquines de esta masía típica con elementos singulares como los tres relojes de sol o una ventana gótica en la fachada. Su interior conserva entre las estancias nobles "una cocina del siglo XVIII con baldosa catalana", recuerda Arantxa Moran, presidenta de Apropat.

Con parte del edificio en ruinas, es la última casa de payés de La Verneda: "Una losa sobre la entrada principal certifica 1574 como su año de consagración", apunta Eduard Milan, vocal de Apropat. Además de explotación agraria, se le presupone uso defensivo avalado por una torre de vigilancia con aspilleras.

La familia Riera vivió aquí durante tres siglos y dio nombre a la casa. En la primera mitad del siglo XVIII se añadió el apellido Parellada "debido a una división de herencias con esta familia de Sant Vicenç dels Horts", apunta Milan. En 1903 pasó a manos de la familia Basté y en la década de 1990 fue vendida a IOSA Inmuebles, mientras quedaba relegada al olvido. "IOSA no sabía que había una masía cuando compró el terreno", recuerda Diego Apalaoza, inquilino de Can Riera desde 1971 junto a su vecina Isabel.

Salvada de la quema, la lucha vecinal continúa por conservar también los restos de muro de la Riera d'Horta y la regadora Parellada que escoltan la casa. "Proponemos convertir el conjunto en un centro de interpretación de la vida rural que aglutine el material histórico de la zona", detalla Antonio Santos, del Centre d'Estudis Sant Martí de Provençals. El Ayuntamiento no ha definido aún el proyecto de reforma, indicó Santos.

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