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Al contrataque

Hemiciclo del Congreso de los Diputados

Cinco amigos

Jordi Évole

Hablando de la vida, pasamos del 'procés', del PSOE, de Hernando, de las mociones de censura y de todo eso que por suerte un día pasará. Y entonces nos quedará lo importante

Estaba delante del ordenador sin tener ni idea de lo que escribir. Igual era culpa del calor, igual es que a estas alturas de la temporada a uno le aburre ya casi todo. ¿De qué escribes? ¿Otra vez del 'procés'? ¿De si es legal o no que unas elecciones las acaben haciendo posible voluntarios en vez de funcionarios? ¿De si España es un Estado autoritario? ¿Más o menos que Qatar? ¿De si algunos solo se acuerdan de Qatar cuando pueden atacar al independentismo, y cuando su gobierno hace negocios con Arabia Saudí miran hacia otro lado? ¿Hablamos de quién de nosotros tiene más contradicciones? ¿Escribo de la moción de censura de Podemos? ¿De si le ha salido bien la jugada a Pablo Iglesias? ¿De si Rajoy no tuvo su mejor día parlamentario? ¿De si Rafa Hernando es más machista de lo que podíamos sospechar? ¿Hablamos del congreso del PSOE? ¿De si podemos batir este año el récord de mociones de censura?

Estaba delante del ordenador sin saber de qué escribir cuando recibí un watsap de un amigo maño y otro madrileño que andaban de paso por Barcelona. Eran las 11 de la mañana pasadas. "¿Te vienes a comer?". "Joder, esto se avisa con más tiempo", pensé. Tengo la sensación que cuanto más mayores nos hacemos, menos preparados estamos para la improvisación. Antes, de pequeños, era suficiente con que un amigo llamase a tu casa y que por el interfono te dijese: "¿Te bajas?". Ahora es como si necesitásemos más planificación, más protocolo. O quedas con una semana de antelación, o es casi imposible que te veas.

UNA ALINEACIÓN INÉDITA

Así que me tomé el watsap como si me hubiesen llamado al timbre, y me bajé. Y no solo eso: el madrileño y el maño habían enredado a dos amigos más de Barcelona, a los que avisaron con el mismo tiempo que a mí, con la fortuna de que también se bajaron. Y así nos juntamos los cinco, en una alineación inédita, en un restaurante del barrio del Born: un italiano con una 'carbonara' y una 'caprese' muy ricas, pero donde el aire acondicionado jugaba al 'catenaccio'. Resultado: tres litros de agua entre los cinco, teniendo en cuenta que uno ni la probó.

En ese rato de charla creo que pudimos decir entre 40 y 400 tuits políticamente incorrectos, de esos con los que "arden las redes", como dice Juan Soto Ivars. Pero nos reímos tanto y tan a gusto, contando batallitas, rajando de los que no estaban, o incluso elogiándolos, que hasta eso se puede hacer cuando hablas de alguien ausente.

Uno contó su aventura con una chica a la que conoció en el autobús y por la que siente amor verdadero, otro sobre su amigo que salió escoltado de una fiesta mayor de un pueblo tras subirse al escenario borracho y acabar insultando a los lugareños, o el que descubrió que tenía una hija de dos años a la que no conocía y con la que ahora tiene una relación maravillosa. Y así, hablando de la vida, pasamos del 'procés', del PSOE, de Hernando, de las mociones de censura y de todo eso que por suerte un día pasará. Y entonces nos quedará lo importante.

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