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Cersei Lannister

Marta Roqueta

Gran parte de las polémicas de esta temporada de 'Juego de Tronos' se han centrado en las escenas de violencia hacia las mujeres. El autor de los libros, George R. R. Martin, las ha justificado diciendo que en la antigüedad los abusos hacia las mujeres eran algo corriente. La concentración de estas situaciones en una sola temporada y el hecho de que muchas de ellas no estén en los libros han hecho sospechar que, más que un intento para dar verosimilitud a una serie con dragones y muertos vivientes, se trata de un recurso para impactar al espectador.

Más allá de estas escenas, lo más perjudicial para las protagonistas femeninas de la quinta temporada han sido sus propias tramas.

Si algo ha caracterizado a la reina regente, Cersei Lannister, ha sido el anhelo por conservar el poder al mismo tiempo que intenta garantizar la seguridad de sus hijos. El ímpetu, la arrogancia y el instinto maternal la llevan a cometer errores que acaban pasando factura a una de sus dos aspiraciones.

También era madre una de las aguerridas líderes de los salvajes. En la batalla contra los caminantes blancos, se enfrenta al ejército de muertos vivientes hasta que, debido a su condición de madre, se rinde ante la visión de unos niños zombis. Otra actitud incomprensible ha sido la de la dorniense Ellaria Arena, que ha puesto en jaque la estabilidad del Reino para vengar la muerte de su amante. Ha contado con la ayuda de tres de las hijas de él, de las cuales sólo sabemos que son atractivas y tienen armas. Margaery Tyrell, la reina actual, se pudre en una prisión por proteger a su hermano, que está en la serie por su condición sexual.

La profecía de la poderosa bruja Melisandre ha resultado ser falsa o, al menos, el protagonista de la profecía no es el correcto. Su respuesta ha sido huir. Sansa Stark, una princesa Disney, parece que ha desistido demasiado tarde en la búsqueda de su príncipe azul y sigue encadenando un psicópata tras otro. Sin dragones, Daenerys Targaryen ha tenido que mejorar sus habilidades para gobernar, pero ha tomado todas las decisiones basándose en los consejos de su círculo más próximo, compuesto sobre todo por hombres. La salvaje Gilly existe para que Samwell Tarly la cuide y, mediante los obstáculos que dificultan su cometido, él pueda desarrollar una trama propia. Arya Stark es la única a la que no se puede poner un pero más allá de que su historia ha sido lenta.

Ante la disyuntiva del deber o la familia, Tywin Lannister y Stannis Baratheon no han dudado (o no mucho) en usar su prole u otros parientes para conseguir sus propósitos. Titubeó un poco más Jon Nieve, pero al final escogió la Guardia de la Noche por encima del amor por la salvaje –y por lo tanto enemiga– Ygritte quien, por cierto, le perdonó la vida en varias ocasiones. Varys y Petyr Baelish, cuya habilidad para usar a los demás para fines propios roza la sociopatía, siguen su camino con éxito y el público los adora por ello. Jaime Lannister ha superado la amputación de una de las manos, la que sostenía su espada y su estilo de vida. Incluso Theon Greyjoy da señales de recuperación, después de ser anulado psicológicamente tras una salvaje castración.

Así pues, tanto los hombres como las mujeres de 'Juego de Tronos' sufren violencia, toman decisiones equivocadas y se les castiga por ello. A lo largo de la serie, los personajes femeninos han dado muestras de saber que, en esta sociedad, ellas tienen las de perder. No en vano es Cersei la que acuña la famosa frase “En el juego de tronos, o ganas o mueres”. Si a ellas se las describe como seres irracionales movidas por impulsos o como sujetos pasivos para propiciar acontecimientos, la segunda opción es la más plausible.

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