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Análisis

Consumo a lo bestia

Xavier Martínez Celorrio

El consumo privado de las familias representa el 59% del PIB español y es similar al de Alemania y Francia. Una enorme y masiva fuerza de consumo cuya lenta activación se va constatando durante todo lo que llevamos de 2014. Hasta septiembre creció un 2,7% en tasa interanual, dando señales de recuperación por primera vez en cuatro años. Se acerca la campaña navideña y el comportamiento de la demanda y las compras en estas fechas serán cruciales para cerrar el año con un crecimiento del 1,3% que calculó el Gobierno. Es probable que se consiga. Es posible que entremos en una nueva fase de crecimiento muy débil pero incapaz de absorber el desempleo masivo y las cicatrices de la gran recesión como dice Thomas Piketty.Como preludio al consumo navideño, este año se ha extendido la moda del Black Friday (viernes negro) importado desde Estados Unidos y Canadá. Es un ritual moderno reinventado por los comerciantes norteamericanos en los años 60 para inaugurar la campaña navideña de compras. Se celebra un día después del festivo Día de Acción de Gracias, una tradición de origen híbrido entre española, europea y nativa que nació como fiesta de la cosecha. Una festividad que casi es universal y cultural puesto que en todas las economías agrarias el final de una buena cosecha permitía gastar en bienes de primera necesidad esperados por mucho tiempo. Los más ancianos lo saben bien. Se acabó la economía agraria pero se han mantenido sus viejas tradiciones o mejor dicho, solo aquellas que son capaces de estimular los mercados.

El 2% del PIB de EEUU

Ahora el Black Friday es una continuidad cultural agigantada por el márketing, las redes digitales y el deseo de estatus por las marcas. De la comilona familiar y las oraciones de toda la vida se da paso a la orgía consumista y las tarjetas de crédito. El año pasado, facturó 58,6 billones de dólares. Nada menos que un 2% de todo el PIB de Estados Unidos en apenas un fin de semana. Cabe recordar que es el país desarrollado con el mayor peso del consumo privado en su economía (69% del PIB). Su fiebre consumista nos va colonizando sin remedio, en especial, entre la clase media de aquí que no ha sido afectada por la crisis y ha ido ahorrando. Hoy pueden desfogarse de tanta austeridad y comprar más estatus de marca.

Aunque se hayan sumado en Barcelona más de 300 comercios minoristas, son las grandes firmas y tiendas virtuales las que han desembarcado esta tradición norteamericana. El poder de fijación de precios de las grandes distribuidoras y marcas globales les permiten ofrecernos descuentos del 20, el 40 o hasta el 60% según los artículos. Si pueden hacer una excepción por un día, ¿por qué no rebajan los precios escandalosamente altos el resto del año? Entramos en la espinosa cuestión del margen de beneficio de las grandes marcas globales. Un margen multiplicado por la ingeniería fiscal y la permisividad de la Unión Europea que les facilita unos tipos de tributación del 5 o del 1%.

Te hinchas a vender en el Black Friday, estimulas el consumo interno y la creación de empleo temporal, haces cuadrar las previsiones de crecimiento del Gobierno pero te llevas buena parte del pastel sin tributar como te corresponde. Buena operación para las grandes marcas y sensación de alivio para el resto. Para los consumidores que enloquecen con las gangas que antes eran de lujo. Para Guindos que venderá el fin de la recesión. Y para Luxemburgo y el resto de paraísos fiscales donde acabará buena parte de la cosecha.

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