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ENTREVISTA

Robe: "He querido sorprenderme a mí mismo"

El líder de Extremoduro lleva su primera gira en solitario a los festivales de Cambrils y Porta Ferrada

Jordi Bianciotto

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Robe (sentado), junto con los músicos que le acompañan en esta gira. 

Mientras Extremoduro está en reposo, su fundador, Robe Iniesta, se ha lanzado a la carretera por primera vez bajo su nombre, paseando el repertorio de sus dos discos en solitario, 'Lo que aletea en nuestras cabezas' (2015) y 'Destrozares, canciones para el final de los tiempos' (2016). Este domingo actúa en el Festival Internacional de Música de Cambrils, y el 11 de agosto lo hará en Porta Ferrada. Robe responde a este diario por vía telefónica desde tierras extremeñas.

¿Ha sido importante para usted trabajar con músicos de su entorno personal en Extremadura? Sí, todo esto empezó con el simple propósito de tocar con gente y hacer cosas distintas. No había ninguna gira planeada ni nada. Pero no me ha salido muy bien porque Extremadura es muy grande y estamos todos bastante separados: dos en Plasencia, dos en Cáceres y dos en Almendralejo. Hay buenas distancias. Hemos tenido esas pegas para ensayar, pero ha merecido la pena.

Esta es su primera gira en solitario, con otro repertorio y otra banda. ¿Qué sensaciones le está generando? Al principio estaba bastante acojonado, pero la ilusión podía más. Se trataba solo de hacer un disco, lo cual te daba libertad para componer: poder hacer una canción de un minuto, que quizá no tendría sentido si lo pensara para el directo. Pero nos lo pasamos tan bien componiendo que decidimos hacer otro disco, y luego pensamos que habría mucha gente a la que le gustaría que hubiera una gira. Y bueno, está siendo diferente, y tiene un punto de sorpresa muy bonito.

Le vemos cantando sentado. Sí, eso te da otras sensaciones. Sobre todo en los conciertos en teatros, con la gente más callada y prestando atención. Ahora estamos haciendo también conciertos de otro tipo, en festivales, y al principio el murmullo fuerte de las barras te incomoda un poco, aunque luego ahí se genera más marcha y también mola. El repertorio es el mismo en ambos casos, se basa en los dos discos, y es cuestión de la gente vivirlo de una manera o de otra. En Barcelona, cuando actuamos en el Palau, mucha gente no entendió el punto.

“Algunas de estas canciones tienen mucha intensidad y fuerza, pero sin las guitarras distorsionadas ni las estructuras del rock”

Robe

¿Por qué lo dice? Hubo gente que se sintió molesta porque pensaba, igual que yo, que iba a ser una cosa más tranquila, más de estar escuchando. Esta música es de muchos matices y eso no pega con todo el mundo cantando.

¿El público estaba demasiado excitado? Creo que sí. Si vas a escuchar y está todo el mundo cantando es un poco contradictorio.

En estos momentos, ¿aprecia más la sutileza que la energía? Algunas de estas canciones tienen mucha intensidad y fuerza, pero sin las guitarras distorsionadas ni las estructuras del rock. Pero me ha sorprendido cuando canto canciones tristes, más para oír, a la gente le encante cantarlas a grito pelado.

'La canción más triste', sin ir más lejos. ¡Por ejemplo! Muy triste, y la gente no ayuda mucho. Esta canción, después de la introducción larga de piano, cuando la gente la reconoce se pone a dar palmas: 'plas, plas, plas', como si fuera una marcha militar o algo así (ríe), y bueno, no sé... Pero yo toda la vida he visto a la gente cantando, si no cantaba pensaba que no se estaban divirtiendo, y me gusta mucho estar ahí cortándoles el rollo.

Utiliza violín, clarinete, saxo... El origen de esa aventura, ¿es trabajar con una sonoridad distinta a la de Extremoduro? No, el origen es hacer algo nuevo y que me sorprendiera a mí mismo. Tenía unas canciones y los instrumentos llegaron poco a poco. El batería, Alber (Fuentes) me habló de David (Lerman), que toca el bajo, el clarinete y el saxo, que me parecen instrumentos estupendos. Nunca había tocado con un clarinete y me pareció cachondo. Luego me hablaron de Carlitos (Pérez), que toca el violín, y también me pareció un instrumento interesante. Luego nos hemos dado cuenta de que todo eso queda muy bonito. Esos instrumentos, como el acordeón, tienen muchas posibilidades. Y luego, pensando ya más con la cabeza, incluimos el piano para unirlo todo. Nos pusimos a tocar, a experimentar, y fuimos al estudio sin saber qué sonido queríamos. Y en el segundo disco ya veíamos todas las puertas abiertas conociendo más el terreno.

“Si una canción sale un poco flamenca no me corto. Siempre digo que los músicos somos los dueños de los estilos musicales y que podemos hacer lo que queramos”

Robe

Hay un trasfondo que parece conectar con el rock andaluz clásico, grupos como Triana. ¿Lo ve así? Sí, Triana fue uno de los primeros grupos que oí, y de vez en cuando sigo escuchándolo. Han salido canciones que tiran un poco por ahí, pero es algo que no busco. Si una canción sale un poco flamenca no me corto. Siempre digo que los músicos somos los dueños de los estilos musicales y que podemos hacer lo que queramos.

El motor del último disco, ¿es la indignación social y política? Sí, es la diferencia entre los dos discos. En el primero las canciones ya las tenía casi todas, algunas las había desestimado para Extremoduro. El segundo es más conceptual porque todas sus canciones se hicieron en una misma época y pueden reflejar un momento.

¿La época más profunda de la crisis, el colapso político en España...? Bueno, en realidad es la época en que el mundo va mal, que es desde que yo nací... Porque no hay nada que sea alegre, los problemas van a peor, salen problemas nuevos, no se arregla nada y todo sigue pasando delante de nuestros ojos.

¿Sigue la actualidad política? Sí, un poco la sigo, aunque lleva mucho tiempo siendo aburrida.

¿Tiene una posición respecto a la cuestión de Catalunya y la convocatoria del 1-O? Bueno, no tengo las cosas muy claras. A mí esto de las fronteras no es una cosa que me guste mucho, pero, bueno, a lo largo de los siglos esas fronteras se han hecho siempre de una manera violenta y yo creo que en el siglo en que estamos ya es una cosa que se tendría que resolver de otra forma, ¿no? Que cada uno pudiera decir lo que prefiere. Por otra parte, parece que en los países pequeños es más fácil vivir mejor.

En el disco abundan los mensajes no ya negativos sino desoladores: "he perdido el interés en la puta humanidad", "hoy al mundo renuncio"... ¿No hay resquicios de luz? Lo he querido meter todo: ahí están mis carencias y mis errores y mi mala leche, todo. Evidentemente no pienso que lo mejor sea una guerra nuclear, pero he querido meter ahí el cabreo y el enfado, y llegas a decir cosas que no piensas.

¿Hay un poco de humor, quizá? Sí, y ser abogado del diablo.

Se habla de usted como un símbolo de autenticidad, el artista incorrupto que no hace concesiones. Bueno, intento ser yo mismo y no sentirme presionado por nada, por lo que la gente espera de mí. Intento hacerlas cosas de una forma ética.

“No hay nada que sea alegre, los problemas van a peor, salen problemas nuevos, no se arregla nada y todo sigue pasando delante de nuestros ojos”

Robe

¿Le molesta que se haya comparado esa integridad suya con la supuesta comercialización de Fito Cabrales (Fito & Fitipaldis)? Es que yo no lo veo así. No creo que Fito dijera "voy a hacer música comercial" y pulsara el botón para triunfar, porque ese botón nadie sabe cuál es. Él cambió totalmente de estilo después de Platero y Tú, y se puso a hacer una música muy suya y ha seguido haciendo lo que ha querido sin hacer nada malo. Y yo igual, voy haciendo lo que sé hacer. Una canción tiene que ponerte los pelos de punta. Si es dura o fácil de escuchar, eso no me lo planteo.

Siempre ha dado muy pocas entrevistas, aunque últimamente está más dispuesto. No estoy en contra de hacer entrevistas, sí lo estoy de estar en los medios si no tienes nada que decir. Si no tienes disco ni gira y la prensa te está preguntando "cuéntame tu día a día", pues eso no lo veo, no va conmigo. Si hay una prensa que necesita llenar hojas a base de sandeces, que se busque la vida de otra manera. Cuando hay cosas que decir y medios con los que se pueda hablar, no me niego, pero para hablar de mi música, de los conciertos, de los discos... No me gusta estar ahí todo el día expuesto diciendo cosas a la gente.

Extremoduro está en suspenso. ¿Volverá el grupo? Iñaki (Antón) está ahora haciendo su gira con Inconscientes, con los otros miembros del grupo y con Jon Calvo, de Memoria de Pez, y cuando tanto él como yo terminemos nos juntaremos y a ver qué pasa. Extremoduro depende de sí mismo: si hay canciones y ganas tendrá vida. Lo veo posible, pero ahora no necesito planificar.

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