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Deep Purple agita su leyenda en el Rock Fest

El grupo británico lució presente y recuperó sus clásicos en Can Zam

Jordi Bianciotto

Ian Gillan y Roger Glover, de Deep Purple, ayer, durante su actuación en el Rock Fest BCN.

Ian Gillan y Roger Glover, de Deep Purple, ayer, durante su actuación en el Rock Fest BCN. / FERRAN SENDRA

Deep Purple lleva consigo un voluminoso equipaje pero se resiste a que le metan en el sarcófago del classic rock y la nostalgia crónica. A diferencia de la mayoría de bandas de su quinta, las que quedan, no se limita a recrear sus antiguos logros: dos discos modernos, 'Now what?!' (2013) y el reciente 'Infinite', han sacudido los repertorios de sus conciertos, como constatamos este sábado en el Rock Fest BCN, donde no faltaron, por otra parte, hitos hard rock como 'Black night', 'Space truckin' y el himno de himnos 'Smoke on the water'.

Jornada rica en leyendas del ramo, la este sábado en Can Zam, puesto que, además de la actuación, a medianoche, de Alice Cooper, hay que hablar del regreso a Barcelona de Blue Öyster Cult, 42 años después de un concierto en la Aliança del Poble Nou recordado por los más viejos del lugar. Los neoyorkinos conservan a dos miembros históricos, los guitarristas y cantantes Buck Dharma y Eric Bloom, y en el Rock Fest reflotaron su granítico sello hard en un repertorio asentado en los años 70.

SEÑALES DEL CIELO

Su entrada en escena coincidió con un tremendo chaparrón, señal del cielo que nos empequeñeció mientras el grupo, dominador, abría a toda castaña con 'Transmaniacon MB', de su primer álbum, camino de la intrincada 'Golden age of leather' y de una pieza más suave, con armonías vocales, 'Burnin' for you'. Interesante contraste estético entre sus líderes: Bloom, cazadora negra y gafas de estrella del rock, frente a un Dharma de lentes graduadas, reloj de pulsera y aspecto de auxiliar universitario, lo cual le hacía si cabe más inquietante observando el cuidado que dispensaba a sus ofuscadas texturas de guitarra.

Se detuvieron en 'Lips in the hills', la melancólica 'Then came the last days of May', 'Tattoo vampire' y 'Godzilla'y cerraron con su pieza más popular, '(Don't fear) The reaper', más el bis sobrevenido de 'Cities on flame with rock and roll', volviendo al primer disco. Hard rock a la americana de primera generación, supermelódico en comparación con otros platos servidos esa misma tarde: el black metal de desarrollos vertiginosos de Emperor, grupo insignia de la escena noruega, y ya no digamos el vandalismo death metal-grindcore del grupo británico Carcass, con simpáticas muestras como 'Reek of putrefaction'.  "Las entrañas, volátiles, despiden gases y vapores mientras son hechas tiras meticulosamente durante la disección, evaporando sedimentos y haciendo pompas de pus". No es un fragmento de un tratado de medicina. Es la letra de la canción.

LA COSECHA DE LOS 70

Y salió Deep Purple, abriendo fuego con la nueva y guerrera 'Time for bedlam'. Su 7º concierto en Barcelona desde el estreno en 1985, y el primero en el que no tocan 'Highway star', la canción de apertura de 'Made in Japan'. El grupo desea demostrar vitalidad creativa, si bien la mayor parte del material moderno lo colocó en la parcela central del concierto. Antes, tres clásicos del más resolutivo hard rock: 'Fireball', 'Bloodsucker' (del álbum 'Deep Purple in rock', de 1970) y 'Strange kind of woman' (ahora sí, 'Made in Japan'), con Don Airey remodelando los solos de Hammond del fallecido Jon Lord y un Ian Gillan que, considerando las batallas sufridas por sus cuerdas vocales, aguantaba el tipo.

Gillan tomó la palabra y recordó que Deep Purple desea defender su material fresco: 'Johnny's band' y ese 'Uncommon man' con lucimiento de Steve Morse (el suplente, desde 1994, del miembro troncal Ritchie Blackmore), inspirado en Lord y enlazando con 'The surprising'. En la senda de las nuevas canciones ('Birds of prey', 'Hell to pay'), la cuña rhythm'n'blues de 'Lazy', con Gillan soplando la armónica. Airey citó Els segadors en la introducción de Perfect strangers, canción símbolo de aquella reunión de los 80 ya imposible de repetir, camino de 'Space truckin' y un 'Smoke on the water' estirado con cánticos del público. En el bis, 'Hush', el primer éxito de Deep Purple, en 1968, y 'Black night' como recuerdo final, veremos si último, de los británicos en esa gira que anuncia el crepúsculo y que han titulado 'The long goobye tour'.

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