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'EL VERANO INFINITO'

¿Pero quién es Madame Nielsen?

El polifacético artista, que ha explorado en su vertiente femenina, publica 'El verano infinito'

ELENA HEVIA / BARCELONA

Madame Nielsen, en una visita reciente a Barcelona.

Madame Nielsen, en una visita reciente a Barcelona.  / JOAN PUIG

La persona que hoy se hace llamar Madame Nielsen nació como Claus Beck-Nielsen y como tal ‘murió’ en el 2001 al unísono del estrépito de las Torres Gemelas. Hubo incluso un funeral, una 'performance' extrema -porque no afectó solo a aquel momento luctuoso- en la que este danés, artista plástico, musical y teatral, además de activista social y escritor, dijo adiós a su antigua identidad para pasar a no tener nombre alguno durante una década. Hasta que hace unos cinco años el Artista Sin Nombre antes conocido como Claus Nielsen resurgió de sus cenizas, pidió prestada la ropa a su compañera y madre de su hijo y regresó convertida en Madame Nielsen. Con ese ‘nom de plume’ y ese hábito ha escrito varias novelas. La primera de ellas y primera que se traduce aquí es ‘El verano infinito’ (Minúscula), una elegante y sensible fábula sobre la conciencia efímera de la juventud y la celebración de los placeres.

Nielsen asegura que su atuendo y su nueva personalidad suponen una forma de explorar su feminidad interior como escritor pero a tiempo completo. Porque Madame no abandona su identidad femenina ni siquiera en la intimidad. “Me interesaba la idea de que ser hombre fuera una posibilidad, no un destino. Como artista he trabajado en ese concepto durante años”.

LA RISA EN EL DRAMA

Nielsen puede permitirse bromear con su difícil atractivo como mujer: “Soy extremadamente delgado y tengo un rostro delicado. No me apetecía envejecer como hombre, pero como una especie de Karen Blixen [se parece extremadamente a la autora de 'Memorias de África' en sus últimos años] puedo dar el pego. Un poco de sífilis, ostras y champán y el parecido será perfecto”. El peligro es no tomárselo en serio. Pero, dice, no está hecho para la comedia pero sí para detectar el humor en la tragedia.

De hecho, esta 'madame' un punto asexuada con un 'look' copiado literalmente del de su abuela, que fue excelente escaladora en las montañas del norte de Alemania y gastaba zapatones cómodos -"huyo del concepto drag-queen, persigo los matices"-, es una reencarnación más en el catálogo de este artista de difícil ubicación que en el pasado montó una empresa artística, Das Beckwerk, con la que, vestido como un perfecto ejecutivo (otro disfraz más), se dedicó a viajar a Irak durante la guerra, a Irán durante la revolución pero también a Estados Unidos para “reintroducir la democracia después de Abu Graib”. Y todavía no eran los tiempos de Trump. “Estuvimos a punto de convertirnos en un movimiento político pero cerramos la empresa porque corríamos el peligro de acabar como creadores funcionarios de la Bienal de Venecia”.

CON FALDAS Y CON LOS REFUGIADOS

Con Das Beckwerk no se acabaron las reencarnaciones. Hoy no es fácil seguirle la pista porque se multiplica exponencialmente como creador. También ha sido cantante. Ha escrito cuentos para niños. Y ha sido una activista atípica. Vestirse de mujer no impidió a Madame Nielsen vivir en directo la tragedia de los refugiados a quienes acompañó en su trayecto desde Grecia hasta Suecia y Dinamarca. “Estuve con aquella gente en su sueño y vi como se deshacían estos en directo cuando les cerraban las puertas sin darse cuenta de que ellos acabarán siendo los nuevos europeos”. De ahí que Madame asegure desconfiar de ese alto porcentaje de felicidad que, dicen, corresponde a los daneses y que no tiene más valor que un mero eslogan publicitario.

Y hay más. Tras ‘El verano infinito’ ha escrito dos novelas más, una de ellas ‘Invasión’, la más política, que relata su experiencia con los refugiados. Y como director teatral está preparando un proyecto escénico a nivel europeo sobre los nacionalismos que se estrenará el año que viene en el Dramaten de Estocolmo. Lluís Pasqual desde el Lliure ya se ha interesado y en él se reflexionará sobre la hoy convulsa identidad europea y sobre los distintos nacionalismos integrados con dificultad dentro de ese marco cada vez más cambiante y más en discusión. 

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