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crítica

'Truman': una sinfonía de afectos encontrados

QUIM CASAS

Tráiler de Truman. / periodico

Lo que relata la última película de Cesc Gay entra en el terreno del drama doloroso (un hombre afectado de cáncer terminal se reúne con su viejo amigo a modo de despedida), pero puede ser tratado de muchas maneras distintas. El director de En la ciudad elige la renuncia explícita de todo sentimentalismo para afrontar de forma desnuda, y natural, ese reencuentro que es también un adiós.

Como en casi toda la obra de Gay, Truman (nombre del perro del protagonista, personaje en apariencia pasivo pero capital en la comprensión final de los afectos que trata el filme) establece su fuerza a partir del texto y la impecable dirección de actores. Ricardo Darín y Javier Cámara, a los que Gay ya ha dirigido en anteriores ocasiones (Ficció, Una pistola en cada mano) establecen un sugerente duelo que no permite la compasión fácil entre sus respectivos personajes. Recompensados ambos con el premio al mejor actor en el último San Sebastián, Darín, como el enfermo que tan solo cierra brechas con su pasado mientras afronta la muerte, y Cámara, como el amigo que viaja desde Canadá para pasar cuatro días con él en Madrid, logran en todo momento que la sonrisa aflore sobre el llanto. Y eso es algo bastante difícil de conseguir cuando se toca un tema como este y sabemos que la ironía  y sarcasmos del enfermo no son otra cosa que una protección final contra el mundo.

DUELO ACTORAL / Pero Gay juega muy bien otras bazas. Es evidente que Truman se asienta en la descripción de estas dos figuras y en el estupendo duelo actoral Darín-Cámara, aunque el personaje del último es un poco más endeble en el guion. Pero el director ha construido también muy bien los rostros efímeros, pero sustanciales, que van apareciendo escalonadamente en el relato. El personaje de la prima, por ejemplo, o el que encarna Eduard Fernández, que sirve para mostrarle al enfermo protagonista que no todo es tan vitriólico ni desechable en las relaciones humanas como él cree.

Siendo un dueto, Truman es también un filme de encuentros y desencuentros con otros. En definitiva, un sugerente tapiz de cómo nos relacionamos y que esperamos de los demás cuando, al menos para uno, todo llega a su fin. Sin drama fácil, con sobriedad, atento al detalle y al conjunto.

Temas: Cine

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