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NUEVO POEMARIO DEL PREMIO NACIONAL DE POESÍA

Sin miedo y con dignidad

Joan Margarit afronta la vejez y reflexiona sobre el amor y la muerte en sus versos más austeros

El autor de 'Casa de Misericòrdia' cierra un ciclo con 'No era lluny ni difícil'

ANNA ABELLA / Barcelona

Construye este arquitecto de 72 años una poesía desnuda, exacta y concisa que lo ha convertido en el más popular de los poetas catalanes vivos. Con la compleja sencillez y sabiduría que le caracterizan sigue cimentando versos capaces de dinamitar el paso del tiempo. La poesía es para Joan Margarit «un acto de amor» hacia el lector. Y lo ratifica en el epílogo de No era lluny ni difícil (Proa), su nuevo poemario, más maduro y más austero si cabe, con el que cierra un ciclo formado por Càlcul d'estructures, Casa de Misericòrdia y Misteriosament feliç.

Margarit reflexiona sobre un tiempo en el que contempla sin miedo a la muerte que asoma en el horizonte y que, como apunta el título del libro, no estaba lejos ni era difícil. Hablan sus versos: «Ha arribat aquest temps / que la vida perduda no fa mal, / que la luxúria és un llum inútil / i l'enveja s'oblida (...) no és un temps d'arribar, sinó d'anar-se'n». Y habla el poeta: «En el trayecto hacia ese tiempo, en la vida hay momentos de intenso dolor. El dolor no puedes gestionarlo, solo puedes esperar que pase. Entonces se transforma en uno de los sentimientos más ricos y complejos, que sí puedes gestionar: la tristeza, que tras ese gran dolor incluso puede ser confortable y acogedora. Es entonces cuando uno debe escoger entre el camino del miedo o el del amor». De todo esto trata No era lluny ni difícil, que Visor publicará en castellano en el 2011.

Ante esa decisión, continúa el Premio Nacional de Poesía por Casa de misericòrdia y Premi Nacional de Literatura, «si te equivocas y eliges el camino del miedo irás por la vida intentando llenar un pozo que no se llena nunca. Pero si escoges el del amor verás que ese sitio que creías lejos y difícil es un lugar de calma, lucidez y dignidad». Y para Margarit dignidad significa llegar al final de la vida «sin que te espante tu propio destino» y, añade citando dos versos, pudiendo decir que «es en el amor donde has dejado la vida» y que «es en ese lugar donde al fin el amor coincide con la inteligencia».

El poeta ve la falta de cultura como una consecuencia de elegir el camino del miedo y alerta del riesgo de tener una sociedad inculta «que acaba generando políticos y representantes incultos». «Es mucho más importante la cultura que la libertad -opina-. Sin cultura no puedes ser libre, aunque vayas a votar cada semana. ¿Qué libertad puede tener la persona que no distingue un libro de autoayuda de un ensayo de Montaigne?».

¿Soluciones? «Yo tengo fe en la humanidad y fe en la persona. La cultura no puedes forzarla. Hay que hacer que la gente la necesite, que huela sus ventajas y la desee. Lo que no puedes es crear un ambiente en el que se la desacredite».

'Les aus de rapinya'

En los 47 poemas de No era lluny ni difícil Margarit afronta con dignidad la vejez, el sexo y la enfermedad, recuerda a su madre y a Joana, su hija fallecida, y como es habitual en él, vuelca poca poesía social. Pese al arranque soberanista del pasado pregón de la Mercè, donde soltó el polémico verso de «la llibertat és quan comença l'alba en un dia de vaga general», solo el poema Una història, que ya leyó en la Diada del 2009, alerta de las «aus de rapinya que vigilen encara» desde «les façanes del l'Estat» -«la gallinasa...», confirma-. En él el autor de Joana evoca a su bisabuela fusilada en las guerras carlinas por espía y a su padre encarcelado en la guerra.

Y, omnipresente, el amor. Un aviso: «Si tú no amas y no ves la posibilidad de amar estás perdido». Y un consejo: no dar las cosas por dichas y salvar «el abismo que hay entre decir te quiero y no decirlo».

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