Ferran Monegal
Hombre, qué alegría. Después de años y años arreando a Jorge Javier Vázquez desde este rincón por sus mezquinas martingalas, sus trampas, su impulso y fomento del canibalismo, su falta de escrúpulos... Después de casi un decenio de basurilla y miseria, por fin puedo mandarle hoy un saludo entusiástico y cordial. Nos acaba de ofrecer una sesión de Hay una cosa que te quiero decir (Tele 5) que ha sido disfrutable, hermosa, imaginativa, entretenida... ¡Ah! Qué rareza más bienvenida. Ha conseguido que Sofía Loren estuviera en su plató, y le ha construido una sobresaliente filigrana escénica. La gran diva italiana fue al programa para rendir un homenaje a Milagros, la que fue su sastra durante el tiempo que estuvo en España rodando las películas Orgullo y pasión y El Cid, y con quien forjó una entrañable amistad. Y ahora, 50 años después, se han reencontrado en el plató de Tele 5. Milagros, frágil, ilusionada, esperaba una sorpresa sentada en el sofá. Pero no sabía cuál. Y cuando vio en pantalla a Sofía, exclamó: «¡Ay! ¿De dónde habéis sacado esa foto?». O sea, creía que le habían puesto una foto de la Loren, y no se daba cuenta de que estaba ahí, de verdad, para protagonizar lo que llegó inmediatamente: un emotivo reencuentro. ¡Ah! Fue un golpe muy bueno.
El billete de Ferran Monegal
Información publicada en la página 70 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 14 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Al margen de la delicadeza de ese instante, de esa ternura entre la humilde sastra y la gran estrella, cabe resaltar sobre todo la entrevista que le hizo Jorge Javier a Sofía Loren. En un momento transformaron el plató en un tendedero, y rodeados de ropa recrearon aquella extraordinaria escena que ideó Ettore Scola para la película Una giornata particolare, aquella secuencia en la azotea, cuando Sofía (Antonietta) va tendiendo la ropa y se encuentra con Marcello Mastroianni (Gabriele), periodista perseguido por los fascios de Mussolini por su condición homosexual. Precisamente Jorge Javier, con oportuno sentido del humor, le decía a Sofía mientras iban recogiendo la ropa: «¿Qué tipo de hombre me recomiendas para ser feliz?». Y Sofía, extrañada, y hasta un poco mosca, contestó: «Pero bueno...Tú eres un hombre, ¿no?». ¡Ahhh! Tardó solo 10 segundos en entenderlo. Y entonces apostilló: «¡Comprendo! ¡Maricón! ¿Se dice maricón?», y todos, incluido Jorge Javier, nos desternillábamos literalmente.
¡Ahh! Hoy me toca darles un masaje en lugar de morderles. Es una rareza. Lo hago con sumo placer.