El Periódico

"Es increíble que Ismael haya hecho algo así"

Sus amigos lo definen como "una bellísima persona" , que llevaba "la caza en las venas", y no entienden qué pudo pasar por su mente

"Es increíble que Ismael haya hecho algo así"

Ismael Rodriguez Clemente, en una imagen de la red social.

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Sábado, 21 de enero del 2017 - 23:11 CET

Vacarisses es una localidad pequeña y fragmentada en urbanizaciones, pero en cuanto se supo que el cazador que mató a dos agentes rurales era del municipio, quienes conocían a Ismael Rodríguez Clemente temieron lo peor. Pasaron el día aguardando una confirmación que llegó como un mazazo. En uno de los bares de la localidad anoche la historia iba de boca a oreja y no daban crédito del suceso. "Llevaba la caza en las venas", aseguran, y alguna vez había ido a tomar algo por allí.

Otro cazador con el que solía ir al monte, conmocionado, lo define como "una bellísima persona". Un hombre sano, que no bebe, ni fuma y amaba tanto la caza mayor como la menor, mantiene esa misma fuente. Precisamente, la única terrible explicación que se le ocurre es que Ismael, que tenía doble permiso de fusil y escopeta pero este último se le había caducado, perdiera los nervios cuando los agentes le pidieron los papeles o tratasen de incautarse el arma. Su compañero le recomendó esperar a renovar la licencia pero pudieron más las ganas de salir a comerse el monte que la prudencia.

El mismo afirma que no era inestable, ni estaba deprimido... La semana pasada compartieron una gran jornada de caza, como tantas, donde descubrían nuevas zonas poco transitadas por otros cazadadores, y nada hacía pensar en que tuviera problemas. Llevaba más de un año trabajando como soldador en una empresa de la zona y tiene novia, con la que aparece en fotografías de su cuenta de Facebook.

En las imágenes que Ismael Rodríguez colgaba da cuenta de sus pasiones: la caza, las motos con las que se le ve correr en circuitos y su familia. En la de su perfil posa orgulloso con su escopeta, su perro y las piezas que se había cobrado ese día, el pasado noviembre. Una afición que ahora ha truncado dos vidas.

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