El Periódico

Escuela pública rica, escuela pública pobre

El Síndic de Greuges alerta del riesgo de segregación que se está produciendo entre centros públicos por razones económicas y socioculturales

Hay colegios innovadores en BCN que solo escolarizan un 10% de alumnos extranjeros, mientras centros del mismo barrio tienen más del 25%

Escuela pública rica, escuela pública pobre

RICARD CUGAT

Un niño en un colegio de Barcelona, el pasado septiembre.

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Miércoles, 9 de noviembre del 2016 - 14:34 CET

Hay escuelas públicas en Catalunya que hacen pagar a las familias de sus alumnos por actividades que se realizan fuera del horario escolar pero que tienen carácter prácticamente obligatorio. O que presionan, a través de los niños, para que los padres abonen cuotas de material y de excursiones y salidas escolares, porque si no se pagan el alumno queda excluido. Son colegios, todos ellos de titularidad pública (no estamos hablando ahora de la concertada), que han llegado a pedir al ampa -y por tanto a las familias- que les ayuden a financiar actividades que se hacen en horario de clase, por ejemplo en Inglés, o a adquirir mobiliario y tecnología.

Todas las aquí descritas son situaciones que han llegado en forma de queja al Síndic de Greuges de Catalunya, Rafael Ribó, y que han sido incluidas en un informe, que se entregará al Parlament, alertando sobre la aparición de una nueva modalidad de segregación escolar: la que se está produciendo entre escuelas públicas por razones económicas. Se da la circunstancia de que, en muchos casos, los centros educativos con menos alumnos extranjeros o con menos estudiantes beneficiarios de beca de comedor son también escuelas que han apostado por "proyectos pedagógicos singulares", como el trabajo por proyectos, la educación viva y activa o el aprendizaje por espacios y talleres.

Así, por ejemplo, el estudio del Síndic constata, con datos correspondientes a la preinscripción de este curso 2016-2017, que hay colegios públicos en Barcelona, de los conocidos como innovadores, que solo tienen un 10% de alumnos extranjeros, cuando otros centros situados en el mismo barrio de la ciudad (y cercanos al primero) tienen más del 25% de población escolar inmigrante. Si se tiene en cuenta el número de becas de comedor (indicador de la pobreza infantil) que reciben los estudiantes de esas escuelas, las diferencias llegan a ser de hasta 11 puntos porcentuales.

MEDIDAS DE COMPENSACIÓN

"Si la Administración no adopta medidas con cierta inmediatez, Catalunya puede acabar teniendo una triple red educativa", advierte Ribó. Entre otras actuaciones, recomienda el Síndic, "se deberían desarrollar más políticas de discriminación positiva para los centros más desfavorecidos". Llegado el caso, Ribó llega a aconsejar el cierre de los colegios más 'guetizados', si no es posible revertir la situación.

En concreto, la triple red de la que habla el nuevo informe sobre segregación escolar del Síndic (el pasado julio presentó una primera parte, más cuantitativa) distingue, en primer lugar, las escuelas que son capaces de atraer a los hijos de las clases sociales más favorecidas y con mayor capital cultural, a través de proyectos educativos innovadores, centros que suelen tener equipos docentes bien cohesionados y con un liderazgo fuerte del equipo directivo. Están también las que Ribó denomina escuelas heterogéneas, que nadie rechaza pero que tampoco tienen una gran demanda por parte de las familias, y finalmente las escuelas que se quedan con el alumnado más desfavorecido y con proyectos educativos estigmatizados.

La distinción va más allá de la titularidad del centro, ya que en todos los casos, incluido el último, pueden encontrarse casos tanto de colegios públicos como de concertados. Uno de los principales factores de segregación, insiste Ribó, "son los costes de escolarización que han de sufragar las familias", algo que ya no es exclusivo de los privados, aunque estos siguen siendo los que acumulan más quejas ante el Síndic.

"Las cuotas que aplican algunas escuelas públicas se hacen al amparo de la autonomía de centro, es decir, de la potestad que les otorga la ley para organizarse y decidir su proyecto educativo, pero eso no debería de justificar prácticas como las que han denunciado las familias afectadas", subraya Maria Jesús Larios, adjunta del Síndic para la infancia.

LA APORTACIÓN DE LAS FAMILIAS CRECE

La misma alerta la lanzó hace ya unos meses la organización Save the Children, que evidenció cómo el presupuesto que los padres de alumnos catalanes destinan a educación ha aumentado un 19% desde el inicio de la crisis, mientras las aportaciones públicas cayeron un 11%.

¿Cómo evitar esta tendencia? De entrada, garantizando una financiación pública a todas las escuelas de acuerdo con sus necesidades. "En la actualidad, existe casi una linealidad en la distribución de fondos entre las escuelas públicas y, aunque se han tomado medidas al respecto, hay aún mucho camino por avanzar", señala Bernat Albaigés, miembro del equipo de asesores y técnicos de la oficina del Síndic.

La 'trampa' del comedor escolar

Pese a que la Conselleria d’Ensenyament establece un precio máximo del menú escolar de 6,20 euros para todos los centros públicos de Catalunya (solo para los públicos), el Síndic ha tenido constancia de que hay escuelas donde el comedor cuesta bastante más. "A veces –explica Ribó– una mayoría de familias presiona para que haya menús ecológicos o alimentos determinados que son más costosos y eso eleva el precio a pagar para todos los usuarios del comedor".


Los alumnos que tienen beca de comedor -por la que la Generalitat abona el máximo de 6,20 euros que ella fija- se encuentran con que no pueden hacer frente a ese sobrecoste, lo que supone que, al final, renuncian al comedor.

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