El Periódico

LA LEGISLATURA FRUSTRADA

La CUP consuma su veto a Artur Mas

Los anticapitalistas instan a Junts pel Sí a cambiar de candidato si quiere evitar elecciones pero CDC se niega

Baños se plantea dimitir tras una reunión en la que el 'no' a la investidura se ha impuesto en la primera votación

  • La CUP consuma su veto a Artur Mas

    RICARD FADRIQUE

    Antonio Baños, esta mañana, a su llegada al consejo nacional de la CUP.

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    RICARD FADRIQUE

Jose Rico Jose Rico

@josericov

Rafa Julve Rafa Julve

@RafaJulve

Domingo, 3 de enero del 2016 - 15:15 CET

Ni un político de astucia mil veces demostrada como Artur Mas ha podido salvar el 'match ball' probablemente más complicado de su carrera política: propiciar que una formación anticapitalista le facilitase la investidura. La CUP tenía este domingo, en palabras del propio 'president', el "deber de decidir". Y ha decidido poner a buen recaudo su coherencia ideológica aunque tenga que pagar el precio de dejar herido de muerte el proceso independentista. De tal envergadura era la disyuntiva a la que se enfrentaba la organización asamblearia que la consumación del veto al líder de CDC, tras una tensa reunión del consejo político cupero, ha provocado movimientos sísmicos en cadena en el bloque secesionista, que ha reaccionado visiblemente airado ante el desafío de tener que enfrentarse a unas nuevas elecciones apenas cinco meses después de haberse declarado vencedor del "plebiscito" sobre la independencia.

Una intensa discusión entre los pros y los contras de oxigenar a Mas ha precedido a dos votaciones en las que, pese a la honda división interna manifestada la última semana, el 'no' al candidato de Junts pel Sí se ha impuesto con relativa facilidad. De hecho, las dos opciones que suponían vetar la investidura son las únicas que han obtenido mayoría absoluta en la primera ronda y que, en consecuencia, han pasado a la votación definitiva. En ella, la fórmula que ha cosechado más apoyos ha sido la abstención de los 10 diputados, un gesto que todo apunta que ni siquiera tendrán que consumar porque las intenciones de Junts pel Sí, según fuentes de la coalición, pasan por anular el pleno de investidura previsto para esta próxima semana. El 10 de enero expira el plazo legal para elegir 'president' y Mas está obligado entonces a convocar nuevos comicios "de forma inmediata", lo que, Estatut en mano, sitúa el 6 de marzo como fecha más probable para la cita con las urnas.

A Mas, o mejor dicho, a CDC, solo le queda un asidero para evitar unas nuevas elecciones anticipadas: el haraquiri del 'president' en funciones. En este sentido, la CUP ha tratado de sacudirse la presión devolviendo la pelota al tejado de Junts pel Sí. "Quien no ha movido pieza todavía tiene tiempo para hacerlo", afirmó la diputada cupera Gabriela Serra en un emplazamiento a la coalición de Convergència y ERC para que cambie de candidato. El propio Mas ha rechazado reiteradamente la opción de sacrificarse para salvar la senda a Ítaca, pero a nadie se le escapa que Esquerra no es partidaria de repetir la fórmula de Junts pel Sí y que ello cierne sobre una CDC en proceso de refundación la seria amenaza de un 'sorpasso' republicano en las urnas.

El núcleo duro convergente se ha reunido este mismo domingo y la ejecutiva de ERC hará lo propio este lunes por la tarde, lo que, de entrada, deja claro que el debate de investidura no comenzará este lunes, como estaba previsto. El papel de Oriol Junqueras, que se ha puesto de perfil durante la batalla entre CDC y la CUP, puede ser clave ahora si, una vez constatado el bloqueo absoluto, opta por presionar a Mas reclamando su cabeza por la supervivencia del 'procés', o si, por el contrario, se prepara para una carrera electoral con el viento a favor. La decisión no será sencilla a tenor de las iras que ha despertado en el universo independentista la decisión de la CUP.

LA IRA DE LA ANC

Soslayando su rol institucional, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha reconocido haberse "equivocado" con la CUP al confiar en que "ayudaría a hacer realidad el mandato democrático del 27-S". Idéntico acto de contrición ha hecho el sucesor de Forcadell al frente de la ANC, Jordi Sànchez, quien incluso ha pedido "perdón" por haber llamado a votar a la CUP como una "opción independentista", al tiempo que ha llamado, cara a las nuevas elecciones, a "reconstruir un proyecto de unidad" y "rehacer la voluntad de un pueblo". ¿Llevaba un mensaje implícito el hecho de que Sànchez evocase el lema electoral de Mas en el 2012: 'La voluntat d'un poble'?

En todo caso, se trata de un obús procedente de la entidad que alentó y apadrinó la construcción de Junts pel Sí y al que Junqueras ha preferido reaccionar en Twitter con un mensaje mucho más comedido: "Nunca nos cansaremos, nunca abandonaremos, nunca nos rendiremos. No lo hemos hecho nunca. Y nunca lo haremos. ¡Seguimos!". Sin embargo, una voz influyente en el seno de ERC, la del diputado Joan Tardà, ha exigido veladamente la cabeza de Mas al instar a "todo el mundo" a hacer "lo que haga falta" para evitar nuevas elecciones "por patriotismo".

La sensación de que la causa independentista ha sufrido un serio destrozo se notaba en las caras de los cuperos al término de la reunión. Rostros serios, prácticamente desencajados, e incluso alguna que otra lágrima. Una imagen que contradice las palabras de Serra en la rueda de prensa asegurando que la CUP salía fortalecida de un proceso de decisión que, no obstante, ha admitido que ha sido "duro". Y demostrando que el riesgo de fractura es verosímil, la propia diputada no fue capaz de desmentir que el cabeza de lista, Antonio Baños, se esté planteando dimitir. Según fuentes de la formación, habría explicitado su voluntad de renunciar en la reunión de este domingo y estaría preparando una carta a la militancia para oficializarla en los próximos días.

Baños representaba al sector más proclive a facilitar la investidura de Mas, en contraposición con el granítico 'no' que abanderaba su número dos, Anna Gabriel, cuyas tesis han salido victoriosas. Otra fotografía que evidencia la fisura, quién sabe si irreversible, entre las organizaciones que integran la CUP y sus bases es el hecho de que, a diferencia de la asamblea de la semana pasada, los pesos pesados del secretariado y del grupo parlamentario no hayan comparecido ante los medios. Algunos de ellos, como Gabriel, estaban ya entonces almorzando en un restaurante cercano.

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