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Ana Pastor

Ana Pastor

Periodista

Bienvenidas

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Doaa y Masa sobrevivieron. Bienvenidas a la vida. Bienvenidas a la Europa del portazo y la que permite más de 3.000 muertes en uno de sus mares

Bienvenidas

AP / PETROS GIANNAKOURIS

Inmigrantes tratan de subir a un bote, cerca de la isla griega de Lesbos, el pasado mes de septiembre.

Sábado, 2 de enero del 2016

¿Quién sabe qué habrá pasado en estas primeras 24 horas del año? ¿Quién sabe cuántas vidas más? ¿Cuántas familias más con sus bebés, con sus sueños, con sus esperanzas, con sus miedos, con sus pensamientos de futuro, se habrá tragado el mar mientras damos la bienvenida al 2016? El 2015 se va con el título más terrible al que podía aspirar. Es el año más trágico para los emigrantes según la Organización Internacional de Migraciones (OIM). Y lo es porque el Mediterráneo se ha llevado la vida de 3.771 personas.

Hay historias de supervivientes que permiten hacerse una idea del infierno que viven los refugiados. Es el caso de Doaa, una joven siria de 19 años, que volvió a nacer una tarde en la que el verano se marchaba. La encontraron aferrada a una bebé de 17 meses que no era suyo pero al que salvó la vida en alta mar. Estuvieron abrazadas durante cuatro días. Solas. Viendo morir uno a uno prácticamente a todos los que les acompañaban en la travesía.

Cuatro días abrazadas esperando la muerte. Cuatro días abrazadas sintiendo el miedo y el frío de ese mar que parecía no tener fin. Si rebobináramos este filme de terror veríamos a Doaa enamorándose en Egipto tras dejar su país desangrándose por la guerra. Veríamos a Doaa dando con él un salto al vacío para viajar a Europa. Bassem le prometió una nueva vida cuyo peaje eran todos los ahorros de sus familias. Doaa no sabía nadar, pero se embarcó en aquel viaje y Bassem la protegió hasta el último momento.

A salvo en un flotador

Subieron a un barco con 500 personas más, 300 en la parte superior y 200 abajo condenadas a morir cuando el barco empezó a hundirse tras ser dañado y abandonado por quienes se lucran con estas desgracias. Ese barco llevaba unos 100 niños. Bassem halló un flotador para su novia y la puso a salvo. Él permaneció con ella. Un hombre se acercó en ese primer día sobre el agua. Llevaba con él un bebé: Malek. Le pidió a Doaa que lo subiera al flotador con ella. Así lo hizo. La escena volvió a repetirse. Una mujer nadó hacia ese círculo de salvación que era el flotador. Les entregó a su bebé: Masa. Les dijo que había perdido a su otra pequeña. Y le pidió que hiciera lo posible por salvar a Masa. Después, aquella mamá se hundió.

Habían pasado varios días. Bassem ya no tenía fuerzas y se despidió de su novia. Le pidió que no perdiera la esperanza y que buscara la vida que habían planeado. Doaa siguió sola cuatro días aferrada al flotador y abrazando a los bebés. Cuando fue rescatada una de las pequeñas había muerto. Llevaban más de una semana sin beber ni comer. Doaa y Masa sobrevivieron. Bienvenidas a la vida. Bienvenidas a la Europa del portazo y la que permite más de 3.000 muertes en uno de sus mares.