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Lunes 25 septiembre 2017

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LISTA PARA COMÉRSELA

10 nuevos restaurantes en Barcelona que visitar

Proponemos varios establecimientos con los que salivar en el inicio de la temporada gastronómica de la ciudad

10 nuevos restaurantes en Barcelona que visitar

Comensales en Essence, la nueva propuesta de los responsables de Espai Sucre.JOAN PUIG

Todos los cursos comienzan con muchos objetivos por cumplir. Los gurmets, por ejemplo, empiezan con la intención de visitar los restaurantes que acaban de abrir en su ciudad. Quieren completar el álbum de cromos. Y en Barcelona eso puede convertirse en una tarea titánica, pues la efervescencia de aperturas sigue en pleno apogeo. Da igual el barrio y el estilo de cocina. Hay de todo y para todos. En On Barcelona hemos seleccionado unos cuantos establecimientos con los que ir abriendo boca (o haciendo la boca agua) en la nueva temporada gastronómica.


Essence (Sant Pere Més Alt, 72, Bis)

Diferente, divertido... y dulce. Así es la esencia de Essence, la nueva propuesta de Espai Sucre, en la que 12 personas como máximo se sientan en una mesa donde Jordi Butron y Xano Saguer sirven tres tapas saladas, tres dulces y cinco postres. No solo las sirven sino que explican el cómo y el porqué están hechas, ya sea de viva voz como a través de audiovisuales y de una tableta digital, de modo que la experiencia gastronómica permite salir de la biblioteca de Espai Sucre, escenario del ágape, sabiendo bastante más. El bartender Javier Caballero ha creado maridajes para cada bocado. Una propuesta nueva (acaba de empezar) y novedosa (el concepto es original).


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OLGA PLANAS

Tapas Tomate / Fan Ho (València, 225)

Un auténtico restaurante dos en uno. Porque en el mismo espacio propone dos cocinas muy diferentes. Uno, Tapas Tomate, se rinde a la cocina mediterránea en formato de tapa y medias raciones (tempura de lubina, bikini de rabo de vaca con mozzarella, croquetas de gorgonzola, maíz, puerro y espinacas, arroces, pastas, carnes y pescados). Otro, Fan Ho, es una taberna oriental que elabora recetas de Sichuán, Shanghái, Mongolia o Tíbet, como dim sums hechos a mano, arroces, fideos y verduras al wok, carnes y pescados. Cada uno de ellos cuenta con su propia carta y equipo de cocina, aunque el cliente puede pedir platos de ambos restaurantes.


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EMILIO LEKUONA

Woki Playa (paseo Marítim de la Barceloneta, 1)

Lo que comenzó hace una década como un sencillo local delante de la playa de la Barceloneta donde se servían woks para llevar dio paso a una gran empresa que incluye restaurantes y supermercados bio (Organic Market). Ahora, aquel Woki Playa ha cambiado casi por completo hasta el punto de que puede considerarse un restaurante nuevo, aunque la ubicación y sus responsables son los mismos. Nuevo interiorismo y nueva carta, donde hay woks, sí, lo que no deja de ser un homenaje a sus orígenes, pero también tapas (las patatas bravas con chipotle y los mejillones al curri verde son de auténtico vicio), ensaladas con productos que en su mayoría son ecológicos y una brasa donde hacen arroces, pescados como el pez mantequilla, presa ibérica y entrecot ecológico. Para rematar, una carta de cóctelescon la que disfrutar de unas buenas vistas al mar.


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JAVI CABRERA

Maná 75º (paseo Joan de Borbó, 101)

Si la Barceloneta se asocia a los arroces, este nuevo, amplio, luminoso y elegante restaurante detrás del Hotel W debe ser considerado 100% Barceloneta: frente a su cocina abierta hay 19 fuegos en los que se preparan al momento 12 variedades de arroces y paellas. Hay para todos los gustos, ya sean clásicos, como el arroz negro y el caldoso de bogavante, o más atrevidos, como el de bacalao y setas, el de lubina con verduritas, lima y aceite de jengibre, y el de setas y foie braseado. Maná 75º, que debe su nombre a los grados que necesita alcanzar un caldo o un fumet a fuego lento, también elabora carnes y pescados a la parrilla y creaciones coloridas y divertidas que mezclan el sabor mediterráneo con el de otras latitudes, como el hit de la casa: Singapur Day, con bogavante, mejillones, almejas y navajas a la parrilla con salsa Singapur a base de gamba y bogavante.


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Impar (hotel Princesa Sofía -plaza de Pius XII, 4-)

A Carles Tejedor le va el tamaño XXL. Coordina el gigantesco El Nacional y ahora ha cogido las riendas de la gastronomía del renovado hotel Princesa Sofía, que tendrá cinco espacios gastronómicos, tres de los cuales ya están en funcionamiento: Impar (una carta con platos de todo el mundo en un local para 200 personas dentro y 100 en la terraza), Filosofía (platos dulces que también se pueden llevar a casa) y El Bar (una barra circular donde la comida acompaña a los combinados). Los otros dos abrirán en semanas. Uno se llamará Be So, donde Tejedor exhibirá su talento en los fogones, y el otro, Zuu, que tendrá espectáculo en vivo.


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Nº 30 (paseo Joan de Borbó, 30)

La oferta del paseo Joan de Borbó sigue basculando entre los restaurantes para guiris y los que tratan de ser más gastronómicos, como el pequeño Nº30. Allí, el chef Albert Bocalandria, nacido en la Barceloneta, internacionaliza platos mediterráneos con toques asiáticos y sudamericanos. Trabaja con productos de kilómetro 0 y de las antípodas. Así, sus mejillones se aderezan con crema de coco, chile y lemongrass y la bomba de la Barceloneta lleva espuma de patata, rabo de toro y salsa kimchi. Tiene combinados que pueden disfrutarse en la sala de arriba, cuyo interiorismo de aires industriales recuerda a los bares clandestinos del Nueva York de la Ley Seca, y en la terraza, de inspiración tropical.


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Tierra de Trufa (Casanova, 193)

La cocina tradicional francesa tiene un nuevo representante en Barcelona: Tierra de Trufa. En el plato, recetas y productos del país vecino, y en la copa, vinos del otro lado de los Pirineos. Cassoulet, andouillette, ratatouille, boeuf, foie mi-cuit, choucrout... El bistró del Eixample debe su nombre a la devoción que sienten sus responsables por las trufas, que tienen protagonismo en la carta cuando llega la temporada del sabroso hongo: de octubre a febrero, blanca, y de diciembre a febrero, negra. Carro de quesos y postres artesanales completan la propuesta gastronómica.


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NICOLAS KOENIG

Lights of Gracia (Còrsega, 373)

Un hostel es sinónimo de viajeros, de cruce de culturas. Y Lights of Gracia, en el hostel Generator Barcelona, responde a ese concepto: cocina de aquí con elaboraciones tradicionales y toques viajados; no en vano, su chef es brasileño y ha trabajado en su país y en Italia y Suecia. De modo que igual que te puedes zampar un chuletón gallego como si estuvieras en Galicia, acompañado de pa amb tomàquet, que un sándwich cubano (pan de coca y cerdo asado, jamón serrano, queso cheddar, pepinillos y mostaza de Dijon) como si estuvieras en La Habana. En las pizzas trabajan con quesos con denominación de origen como el Tetilla o el de Mahón. Atención al suelo, con baldosas modernistas con la Rosa de Barcelona, y al techo, de donde cuelgan luces como si aquello fuera la fiesta mayor de Gràcia.


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La Real Hamburguesería (València, 285)

Una hamburguesería sencilla que sirve siete burgers y salsas de elaboración propia con los productos que compran en los cercanos mercados de La Concepció y El Ninot. Las raciones y guarniciones son generosas (las patatas fritas se aliñan con aceite de trufa). La hamburguesa de la casa lleva queso cheddar, beicon y crema de queso curado gratinada en cada pan, y la de buey, patatas paja, huevo frito y kétchup de piquillos. También tienen tres hot dogs en la carta, uno de ellos de butifarra blanca. Los nachos se sirven acompañados de una terrina con carne, guacamole, frijoles y queso gratinado.


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JOANNA NOGUERA

La niña de mis ojos (Laforja, 83)

Ni siquiera ha cumplido dos semanas, pero ahí está, junto a la calle de Santaló, con ganas de divertir a la clientela con cocina de mercado en platos para compartir, trabajada con ingredientes bien seleccionados y puesta en escena con un servicio distendido. Se puede comer en la barra, frente a la cocina abierta, o en la sala que hay a pie de calle o en la primera planta. La niña de mis ojos tiene un sótano que alberga el obrador y un speak easy donde tomar los cócteles de la carta o disfrutar de un ágape en grupo. Los propietarios de este bistró se han curtido en restaurantes que la empresa familiar tiene en Sant Cugat, como La Masia.

Otras aperturas recientes

En Gyoza Bar (Roger de Flor, 57) hacen, a mano, al vapor o a la plancha, empanadillas asiáticas rellenas de cerdo, ternera, gambas, pescado o vegetales. Goiko Grill (paseo de Sant Joan, 58, y Aribau, 113) es una hamburguesería que trabaja con excelente carne de vaca española y cuya carta incluye teques (palitos de queso), un guiño al país natal del dueño, Venezuela. Las tapas de Extra Bar (Torrent de l’Olla, 79) tienen la misma filosofía (cocina sencilla y bien hecha) que su casa madre, La Pubilla, restaurante que lo peta con sus menús de mediodía frente al mercado de la Llibertat. The Greenhouse, en el hotel Pulitzer (Bergara, 8), recuerda a un invernadero porque su carta es un ejercicio de creatividad con verduras de productores locales. Y otro hotel, Almanac (Gran Via, 619), estrena Línia, una brasería mediterránea.