El Periódico

Concierto Beatles

TRES OBRAS CON LA HISTORIA A CUESTAS

España, en tres novelas

De la anarquía de los 20 al 15-M a través de la ficción

ELENA HEVIA
BARCELONA

Miércoles, 9 de enero del 2013

Una de las funciones sociales de la literatura, si es que las tiene, es ejercer de espejo del mundo y de la Historia. Por eso no es de extrañar que frente a la penuria económica, los autores echen la vista atrás para intentar averiguar dónde puede situarse el pecado original o el origen de lo que nos está sucediendo ahora mismo. Afloran así toda clase de miradas literarias sobre el pasado reciente y su repercusión en la actualidad. Tres títulos recientes, 'El anarquista que se llamaba como yo', de Pablo Martín Sánchez (Acantilado); 'El pulso del azar', de Ana Rodríguez Fischer (Alfabia), y 'Democracia', de Pablo Gutiérrez (Seix Barral), coinciden en librerías y nacen sin la menor voluntad de formar parte de un marco mayor pero es fácil trazar con ellos un esclarecedor dibujo sobre los últimos cien años. Desde el alba anarquista hasta la debacle económica.

LOS TURBULENTOS AÑOS 20
El anarquista Pablo Martín Sánchez

A Pablo Martín Sánchez, catalán nacido en las proximidades de Reus hace 35 años, buscar su nombre en Google una tarde de aburrimiento le descubrió a un oscuro anarquista -con el que comparte edad y por supuesto el mismo nombre-, condenado a muerte en 1924 por atentar contra el dictador Primo de Rivera. ¿Comparten también la posibilidad de un mismo destino? Quizá eso subyace en 'El anarquista que se llamaba como yo'. «Posiblemente, las decisiones que toma mi personaje son las que quizá yo podría haber tomado de haber vivido aquellos años», asegura el escritor que debuta en la novela, tras un libro de relatos, 'Fricciones'.

A Martín Sánchez, el anarquista, no el escritor, la lucha contra la dictadura le llevó a ser uno de los condenados a garrote vil en Vera de Bidasoa, Navarra, en un episodio que también espoleó en su momento la imaginación de Pío Baroja, quien escribió 'La familia de Errotachu' sobre el suceso.

Y ahora que casi nadie lee a Baroja, a Martín Sánchez -esta vez sí, el escritor- le ha salido una novela de aventuras totalmente barojiana que invita a ser devorada en la cama de principio a fin, siguiendo el deseo de uno de sus autores de cabecera, Georges Perec (aviso para los muy curiosos, esta novela nada ideológica y realista, aunque no lo parezca, ha sido escrita bajo las normas de 'La vida instrucciones de uso', obra cumbre del autor francés).

'El anarquista...' que relata a lo largo de 600 páginas el arco de tiempo que va desde 1890, fecha en la que nace el protagonista, hasta su muerte, se centra en esos turbulentos años que culminarán una década más tarde en la guerra civil. No son muchas las novelas españolas exploran ese momento.

¿Qué está diciendo esta obra del tiempo en el que ha sido escrita? «Eso debería decirlo el lector, pero es fácil ver paralelismos entre aquel anarquismo romántico de principios del siglo XX, pese a la dureza de aquella situación, con movimientos alternativos como el 15-M donde se respira un cierto espíritu que otros países no tienen, tanto en sus genes como en su historia. Y sí, unos y otros muestran la misma desconfianza hacia el juego de partidos. Los anarquistas también creían que otra manera de hacer política es posible».

LA VIDA EN LA GUERRA CIVIL
La retaguardia bélica de Rodríguez Fischer

La asturiana, afincada en Barcelona, Ana Rodríguez Fischer (Vegadeo, 1957) es crítica y profesora de Literatura en la Universidad de Barcelona pero cuando puede -y esa necesidad se le muestra cada vez con más fuerza- se crea espacios de «irresponsabilidad» para escribir ensayos literarios y, de vez en cuando, ficción. La novela 'El pulso del azar' es un minucioso retrato de la vida cotidiana en Barcelona durante la guerra civil, en una trama con un amplio abanico de personajes y voces que se siguen a partir de las cartas que un padre, a quien su hija creía muerto, escribe a esta ya en los años 70 mientras ella cumple condena en la cárcel de Wad Ras por un crimen, con misterio incluido. «Mis anteriores novelas estaban muy alejadas del realismo -asegura la autora-, pero parece que el tema de la guerra civil exige ese tipo de retrato fiel». «Me interesaba mostrar cómo vivía la gente en la retaguardia, cómo los bombardeos alteraban la vida. La idea inicial de esta novela era hablar básicamente sobre el miedo, del miedo que sentimos por no poder llegar a ser lo que queremos». Por eso no es raro que buena parte de la documentación de la obra sea un importante conjunto de crónicas de mujeres, milicianas, diplomáticas, cocineras en el frente o esposas de represaliados, gente anónima, de las que en el futuro piensa editar una antología.

La mirada de la autora sobre la contienda, uno de los filones más fructíferos de la literatura española, se propone huir de los estereotipos y de lo previsible. «Las novelas de la guerra civil beben de unas fuentes que casi siempre son las mismas. Yo he querido buscar en otra parte. Los sucesos de Asturias del 34, por ejemplo, siempre estuvieron muy presentes en mi memoria familiar y local, pero pocas veces aparecen en las novelas y no se puede decir que en Catalunya no tuvieran repercusión ya que fueron el detonante para que Companys proclamara el Estat Català».

Para Rodríguez Fischer buena parte de las heridas que se airearon durante la contienda siguen todavía abiertas y están en la raíz de los actuales y muy enquistados enfrentamientos políticos. ¿Ha servido de algo la ley de memoria histórica? ¿Ha aligerado el dolor? «La respuesta es no. Era una ley necesaria pero nació tímida y, sin duda, llegó tarde».

LA ACTUALIDAD
'Democracia', de Pablo Gutiérrez

A Pablo Gutiérrez, joven escritor onubense que vive en Sanlúcar de Barrameda, el presente se le impuso como un mazazo, como a tantos españoles. De ahí que Marco, el protagonista de su novela 'Democracia', un tipo más bien insignificante que pierde su empleo el mismo día, allá por el 2008, en que cayó Lehman Brothers, tenga necesariamente un carácter simbólico. Sabe que su supino cabreo, motor del libro, será compartido por el lector, cómplice desde el minuto cero. «Esto es más un esperpento de Valle-Inclán que un retrato de costumbres», advierte.

Y es que con este presente caótico e inasible, «no hay una perspectiva objetiva en la que poner la lupa del novelista tradicional». De ahí que la novela sea, necesariamente, muy fragmentaria y satírica, poblada además por personajes reales -como George Soros, que en el libro «a veces parece un jedi de 'La guerra de las galaxias' y otras, un macho de kung-fu».

FEUDALISMO / Casi todas las generaciones han pensado que viven en épocas muy significativas de transición entre un momento y otro, pero para Gutiérrez este es el gran momento de la verdad de esa sospecha. «Lo que ocurre es que no tenemos ni puñetera idea de hacia adonde vamos y probablemente quienes nos dirigen tampoco», afirma con pasión.

Su diagnóstico con respecto a la democracia por la que tanto se luchó en la Transición de los 70 es bastante pesimista. «La democracia ha desaparecido. Vivimos en un simulacro, una especie de feudalismo amable en el que se respetan los derechos humanos, aunque poco a poco se van perdiendo». Así que lo que ve Gutiérrez en el horizonte es un estado autoritario que «cada vez se parece más a 'V de Vendetta'», el cómic distópico de Alan Moore que ha inspirado a los antisistema. «El problema es que nos domesticaron y nos amansaron y nos convirtieron en buenas personas. Así que nos cuesta mucho recurrir a la violencia para enfrentarnos a la violencia política en la que estamos viviendo. Y mientras tanto nos van arrebatando derechos que pensábamos que eran nuestros».

El brasileño marcó un tanto monumental que ha dado la vuelta al mundo