Carmen Thyssen ha expresado hoy su deseo de que su colección privada de pintura catalana se instale en Barcelona, junto al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). La baronesa ha manifestado esta disposición durante la presentación de la exposición 'Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la Colección Carmen Thyssen', con la que se inaugura la nueva temporada del CaixaForum de Girona. Esta muestra podría convertirse en antesala de la llegada del grueso de la colección a la capital catalana, si prosperan las conversaciones que mantienen las diferentes partes.
La baronesa Thyssen y Elisa Duran, directora general adjunta de la Fundació La Caixa, en la sede de CaixaForum de Girona. EFE / TONI VILCHES
La baronesa Thyssen ha insistido en que le haría una "gran ilusión" que su colección catalana recalase en Barcelona.Su "sueño", dijo hace unos días, es ver esos cuadros "al lado del MNAC", más concretamente en el pabellón Reina Victoria Eugenia, situado en la ladera del Montjuïc, aunque ha puntualizado que todavía es "pronto" para concretar fechas de un posible acuerdo.
Ha comentado también que serán los expertos quienes realicen la selección definitiva de los cuadros que se hayan de mostrar, y ha insistido en que la relación que mantiene con los responsables del MNAC es "buenísima". De todos modos, la baronesa ha reiterado que "todavía es muy pronto" para dar fechas o resultados de las conversaciones.
La muestra 'Rusiñol, Monet, Gauguin, Sunyer. El paisaje en la colección Carmen Thyssen' es un recorrido por la historia del paisaje en las pinturas catalana y europea. Consta de 51 obras, entre las que figuran telas de Martí i Alsina, Vayreda, Urgell, Rusiñol, Meifrèn, Sunyer, Togores, Miró o Tàpies junto a otras de artistas extranjeros, principalmente franceses, y se descompone cronológicamente en cinco apartados: Naturalismo, Del post-romanticismo al simbolismo, La mirada impresionista, Nuevos clasicismos y Vanguardias.
La exposición, que podrá verse hasta el 6 de enero, muestra la estrecha relación que los pintores catalanes han mantenido siempre con sus colegas europeos, desde los primeros viajes de Martí i Alsina a París, a mediados del siglo XIX, hasta el éxito internacional de Miró o Clavé. Abarca desde el romanticismo de Rousseau y Lluís Rigalt, hasta los paisajes espectrales de Cuixart, Ponç y Tàpies, incluyendo el simbolismo de Maximilien Luce y Modest Urgell; el impresionismo y postimpresionismo de Monet y Gauguin, Joaquim Mir y Santiago Rusiñol.