El Periódico

LA ACUSACIÓN

Música para musicólogos

'Sgt Pepper's' convirtió los discos de pop en artefactos que había que escuchar a oscuras, con reverencia y sumisión

Música para musicólogos

AP

George Harrison, junto al virtuoso del sitar Ravi Shankar, en 1967. 

Miércoles, 31 de mayo del 2017 - 10:52 CEST

Antes de comenzar, y anticipando la crecida de 'hatemail' en mis cultivos, déjenme decirles que soy fan de los Beatles. En cuanto a 'Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band', digamos que no lo considero abominable ni vomitivo, pero sí muy irritante. Es como ese amigo que te copia las muletillas o la gente que fuma en pipa. No son Klaus Barbie, no pedirías su extradición ni mandarías un escuadrón del Mossad, pero sí sientes de vez en cuando el impulso de aplastarles un 'cupcake' en la cara.

Uno de los problemas del álbum es su aureola. 'Sgt. Pepper's' es el tipo de elepé del que los musicólogos dicen, ajustándose pajaritas imaginarias al cuello, que es una "síntesis psique-clásica", con sus "cadencias doble plagales" y "escalas pentatónicas". ¿Uh? El octavo elepé de los Beatles es el disco más sobrevalorado y pomposo de la historia. Cuando apareció en 1967 se escuchó un suspiro de satisfacción: eran los críticos decanos de Oxbridge, que por fin veían cómo el rock’n’roll dejaba de ser popular, flamígero y bailable ('chusmero', por decirlo rápido y mal) y se convertía en… intelectual. "Estableció el puente entre cultura popular y Arte legítimo". Ecs.

'Sgt. Pepper's' es el tiro de gracia al rock'n'roll y el pop de 'single' tal y como los conocimos hasta 1967

'Sgt Pepper's' es el tiro de gracia al rock’n’roll y el pop de 'single' tal y como los conocimos hasta 1967: bobos y breves y épicos. Marcó el inicio del aburrimiento y la contemplación en el pop blanco, instauró el sombrío trienio del rock 'adulto' (1968-70, hasta que llegó el glam rock), los cantautores para divorciados, el odioso blues rock. Sin 'Sgt Pepper’s' no hay Genesis ni el 'Dark Side of The Moon' de Pink Floyd, discos que exigían ser escuchados a oscuras, con reverencia y sumisión (que solo se rompían cuando algún no-creyente soltaba un pedo). Música estudiantil: 'Sgt. Pepper's' es un ornamento ideal para universitarios. Música para enmarcar y medir, en lugar de para morrearse y dar cabriolas y enfrentarse a la policía. Arranca el pop de los clubes sociales, las discos, las fiestas caseras, la clase obrera, en suma, y lo coloca en un anfiteatro repleto de catedráticos, para ser convenientemente diseccionado y embalsamado y degustado sin peligro de contagio.

Ustedes dirán que nada de esto es culpa del grupo o del disco. Al contrario. Este es un álbum que se confeccionó como un 'concepto' unitario, como una pieza de museo. Un cerebral producto de laboratorio grabado durante 129 días por músicos hastiados al borde del cisma. 129 días de marear la perdiz y golpear el cadáver, de ir pegando mierdecillas y pedorretas, a ver si algo se quedaba pegado (los Slade grababan sus discos en dos días; saquen cuentas). Un disco que fue gestado a base de ideas tan presuntuosas como petrificadas, mientras una colosal pluma de emú emergía del sombrero de McCartney.

Inconsistente, extraviado y desganado; así es 'SPLHCB'. Compárenlo con los dos discos previos del grupo, 'Rubber Soul' (1965) y 'Revolver' (1966): dos elepés llenos de vida y 'hits', melancólicos a la vez que audaces y frescos, realizados por un grupo cohesionado en su fase imperial. Y ahora echen un vistazo a esto: unos pocos 'hits' inapelables ('Lucy in the sky with diamonds', 'She’s leaving home', 'A day in life') conviven con puro material de cara B discreta: 'Fixing a hole', 'Lovely Rita', el pastiche raga 'Within you without you', el vodevil fotocopia-sin-tóner de 'Being for the benefit of Mr.Kite'. Que estas canciones de relleno fuesen aceptadas en el elepé solo significa que los Beatles habían secado el manantial y creían que cualquier birria colaría. Y eso resulta deprimente, lo mires como lo mires.

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