El exmayordomo del Papa, Paolo Gabriele, se ha declarado "inocente" de la acusación de robo de los documentos reservados del Pontífice pero "culpable de haber traicionado la confianza" que Benedicto XVI puso en él. El acusado, que reconoció haber filtrado la documentación sin cómplices y sin recibir dinero a cambio, añadió para justificarse que el Papa debía conocer lo que estaba sucediendo en el Vaticano.
Paolo Gabriele (derecha) durante la primera audiencia del juicio contra él en el Vaticano, el 29 de septiembre. EFE / OSSERVATORE ROMANO
Gabriele, de 46 años, ha sido interrogado el martes en la segunda audiencia del juicio que se sigue contra él en el Vaticano donde, además, ha denunciado que ha sufrido un trato vejatorio durante su estancia en la cárcel. El imputado asegura que pasó el primer día en una celda que no cumplía las condiciones mínimas ya que no tenía espacio ni para estirar los brazos. Gabriele añade que le negaron la posibilidad de usar una almohada y mantuvieron la luz encendida las 24 horas durante 20 días. El Promotor de Justicia del Vaticano -figura equivalente al fiscal- anunció que se abrirá una investigación sobre el trato dispensado al detenido en la prisión.
Impecablemente vestido, el exmayordomo reconoció que cogía documentos del despacho del secretario del Papa y los fotocopiaba pero nunca tuvo intención de filtrarlos para su publicación en un libro, como finalmente sucedió. Gabriele justificó su decisión al constatar la situación de "desconcierto" que veía en el seno de la Santa Sede.