El Periódico

ENTREVISTA

«Los cristianos no tenemos opción en Irak»

Douglas Bazi, rector de la parroquia de San Elías en Erbil, denuncia el genocidio cristiano a cargo del Estado Islámico

El sacerdote, secuestrado y torturado en Bagdad en el 2006, pide ayuda para los miles de refugiados en el Kurdistán iraquí

Martí Benach Martí Benach BARCELONA

Lunes, 1 de junio del 2015

Douglas Bazi, durante su visita al Seminario Conciliar de Barcelona.

Douglas Bazi (Bagdad, 1972), actual rector de la parroquia de San Elías en Erbil, aloja en su iglesia a 110 familias cristianas de entre las miles que el pasado verano huyeron de sus casas ante el imparable avance del Estado Islámico y hallaron refugio en la capital del Kurdistán iraquí. Exsoldado del Ejército de Sadam Husein, estuvo recientemente en Barcelona, invitado por la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, para dar testimonio de su labor.

--¿Cuál es la situación actual de los refugiados cristianos en Erbil?--Después de diez meses, hemos superado la fase de emergencia. En Ainkawa, en una sola noche, el 6 de agosto, llegaron de golpe 35.000 personas, huyendo del ISIS [actual Estado Islámico] en Mosul. Vinieron sin nada y necesitaban de todo: comida, ropa, vivienda... Les acogimos en iglesias, escuelas y parques. Pedimos a la gente que acogiera a una o dos familias en su casa. Y lo hicieron.

--¿En qué fase están ahora?

--Intentamos ayudarles a tener una vida digna. De hambre no morirán, pero quizá lo hagan de pena y tristeza. Llegaron traumatizados, perdidos y rabiosos, les habían forzado a dejar sus casas solo por no ser musulmanes. Y ahora que se acerca el verano, sé que el trauma volverá a aparecer. El 60% sigue traumatizado, y tardará años en superarlo, sobre todo los niños. Muchos desean ser soldados y policías para vengarse.

--¿Se siente seguro en Erbil? ¿No teme un asalto del Estado Islámico?--No creemos que el ISIS llegue hasta aquí, aunque nunca se sabe. El atentado contra el consulado de Estados Unidos [a mediados de abril], en el corazón de una zona supuestamente segura, hizo que la gente sintiera miedo e incomodidad. Otra vez pensaron: '¿Adónde vamos a ir?'. En mi país, en mi comunidad, no tenemos muchas opciones.

--Algunos han calificado de genocidio la persecución y los crímenes contra los cristianos en Irak.--Es así. Está habiendo un genocidio contra nosotros porque somos la última comunidad que ha recibido educación. Antes del 2003, había dos millones de cristianos en Irak; ahora, como máximo, 250.000. Además del Kurdistán, están presentes en Bagdad, Kirkuk y Basora, pero han desaparecido por completo de Mosul. Cuando no quede ninguno en Irak, solo habrá seguidores del mulá, esperando a sus órdenes.

--En el 2014, Irak registró dos millones de desplazados internos por la guerra y la violencia religiosa. ¿Cómo se podría frenar esta espiral?--En realidad son 2,6 millones, incluyendo yazidís, cristianos y sunís que huyeron del ISIS hacia Bagdad. Espero que una posible solución venga del interior. Otra Constitución, más clara y justa, sin diferencias entre ciudadanos, sería de gran ayuda. Pero a largo plazo deberíamos actuar para resolver otros problemas serios. Necesitamos escuelas: cuanto más cierren, más cárceles abrirán.

--En Bagdad, en el 2006, usted mismo fue secuestrado y torturado por milicianos chiís. ¿Cómo recuerda aquellos nueve días de tormento?

--Con todo detalle, nunca lo olvidaré. Mi única culpa era ser cristiano. Me dijeron que no era nada personal: estaba en una lista con nombres y rescates. Estuve cuatro días sin comida ni agua. Me rompieron una vértebra y varias costillas; me reventaron la boca con un martillo; me pusieron una pistola en la cabeza. Durante el día me pedían consejo espiritual, por la noche me torturaban.

--¿Qué les pediría a los países occidentales que les han ofrecido ayuda con cuentagotas?

--Que despierten. Por el precio de dos jets de combate podrían ayudar a miles de personas a sobrevivir durante años. Si alguien puede ayudar, es el momento de hacerlo.

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