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Breivik lleva a juicio al Estado noruego por violar las condiciones de su régimen carcelario

El asesino ultraderechista entra en la sala del Tribunal haciendo el saludo nazi

Saludo nazi de Andreas Breivik a su llegada al juicio.

Saludo nazi de Andreas Breivik a su llegada al juicio.

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Martes, 15 de marzo del 2016 - 10:47 CET

Un tribunal de primera instancia de Oslo ha inicicado este martes un juicio para determinar si el Estado noruego viola los derechos humanos del ultraderechista y asesino confeso Anders Behring Breivik, con el régimen carcelario al que está sometido.

Condenado por los atentados de julio de 2011 en Oslo y en la isla de Utoya, que causaron más de 70 muertos, Breivik cumple su condena de 21 años de cárcel prorrogables indefinidamente desde agosto de 2012. Hace ocho meses presentó una demanda porque considera que su reclusión viola dos artículos de la convención del régimen carcelario. Según el autor confeso de los atentados, estos artículos hacen referencia al respeto a la privacidad, a la prohibición de la tortura y el trato inhumano o degradante.

RÉGIMEN ESTRICTO

El extremista noruego se queja del uso de esposas y cacheos continuos, y sobre todo del estricto régimen de visitas y de control de las comunicaciones. Breivik no tiene contacto con ningún preso y muy limitado con el personal, y en cinco años tan sólo ha recibido una visita, la de su madre poco antes de fallecer, pues además tuvo el contacto postal y telefónico prohibido durante un tiempo. El terrorista ya había denunciado con anterioridad a la dirección de la cárcel de y a la ministra danesa de Justicia por maltrato psicológico, aunque el caso fue archivado por falta de pruebas.

La fiscalía general ha rechazado la denuncia de Breivik alegando que dispone de tres habitaciones en las que puee moverse con libertad, que puede salir al patio y que ha recibido visitas. Además de tener acceso a un ordenador (sin internet), a la televisión y a una Playstation. Al autor confeso de los atentados de Oslo y la isla de Utoya, se le ha modificado el régimen en varias ocasiones y ahora incluso se le permite pasear en una zona al aire libre mayor. Una vez a la semana, se le permite acceder a la zona común dónde puede hacerse la comida y relacionarse con los guardias.

LAS VÍCTIMAS RESPONDEN

Las víctimas, indignadas por la queja del asesino confeso de 77 personas, han instado al tribunal a hacer lo posible para impedir que pueda transmitir su "mensaje racista". "El juicio parece casi surrealista. Estará ahí quejándose sobre sus condiciones mientras nosotros hemos perdido a nuestros hijos y estamos traumatizados. Igualmente creemos que debe hacerse, es importante para nosotros que no reciba un trato especial, eso es lo que busca", ha asegurado Lisbeth Kristine Royneland, líder del grupo de Apoyo Nacional 22 de julio.

Breivik hizo estallar una bomba en el complejo gubernamental de Oslo el 22 de julio de 2011 y causó la muerte a ocho personas. Justo después se trasladó en coche a la isla de Utoya, al oeste de la capital, donde perpetró una matanza en un campamento de las Juventudes Laboristas, en la que murieron otras 69 personas.

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