La cumbre europea de otoño fue la noche de este jueves un nuevo ejemplo de las crecientes grietas del eje franco-alemán, motor esencial de la integración europea. La cancillera alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, pusieron de manifiesto de nuevo sus divergentes estrategias y prioridades para resolver la persistente crisis de desconfianza hacia la eurozona. Mientras Merkel aboga por reforzar el control europeo sobre los presupuestos nacionales, lo que supone claras cesiones de soberanía al Eurogrupo y al supercomisario europeo de Economía, Hollande insistió en centrar la cumbre en la unión bancaria y no la presupuestaria a través del Banco Central Europeo (BCE).
Y entre ese tira y afloja de gigantes, España se ha convertido en la protagonista de la cumbre por las insistentes preguntas de los periodistas sobre una posible petición de rescate (líneas de financiación blandas). Los representantes españoles han insistido en que la cumbre no era el marco adecuado para la petición formal de ningún rescate.
El presidente francés, François Hollande, se ha reunido por separado con la cancillera alemana, Angela Merkel, y con el primer ministro italiano, Mario Monti, antes del inicio de la cumbre europea para discutir cómo ayudar a España a financiar su deuda pública a unos tipos de interés más bajos.
Hollande ha explicado al llegar a la cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas que quería discutir con Merkel y con Monti "cómo hacer para que el mecanismo de estabilidad, que debería permitir a España financiarse en buenas condiciones, se pueda poner en marcha". El objetivo, ha añadido Hollande, es conseguir "como hacer para que los tipos de interés bajen".
"Debemos alcanzar buenas decisiones en este Consejo Europeo. Es una cumbre que se produce en un entorno social y económico muy duro, con cifras de crecimiento que no son aceptables para ningún país, no más para Alemania que para Francia", ha subrayado Hollande.
El presidente francés se ha desmarcado de los objetivos de Merkel de reforzar la capacidad de control de los presupuestos nacionales por parte de la Comisión Europea y el Eurogrupo. “El tema de este Consejo Europeo es la unión bancaria y no la unión presupuestaria", ha insistido Hollande.
"La única decisión que debemos tomar, mejor dicho confirmar, es la puesta en marcha de la unión bancaria de aquí a fin de año y especialmente la primera etapa de la supervisión bancaria", ha añadido Hollande, distanciándose de Merkel, que no tiene prisa en aprobar la nueva legislación para la supervisión bancaria centralizada a través del Banco Central Europea (BCE) antes de fin de año.