'TTIPleaks'

Greenpeace revela el poder de las empresas en el tratado de EEUU y la UE

Documentos difundidos por la entidad ecologista demuestran que Washington y Bruselas negocian un marco de intercambios con normas y regulaciones medioambientales y de todo tipo más laxas

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AGUSTÍ SALA / BARCELONA

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Laxitud con las normas medioambientales, predominio de los criterios empresariales sobre las regulaciones mediaombientales y de todo tipo, consulta permanente a patronales lobis empresariales y secretismo ante la ciudadanía durante las negociaciones. Greenpeace Holanda ha difundido una serie de documentos de las negociaciones del Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversión (TTIP) entre EEUU y la Unión Europea (UE) que podrían revelar por qué este diálogo se ha mantenido en secreto para el conjunto de la sociedad.

Los textos, 13 de los 17 capítulos que se cree que han discutido y están en una fase avanzada,  reflejan las fuertes presiones ejercidas por Washington y sus lobis empresariales para facilitar la entrada de sus productos en la UE y suavizar o anular algunas garantías de control para que muchos de sus productos tengan vía libre de acceso. La mayoría de las reclamaciones estadounidenses tropiezan con las normas y regulaciones comunitarias. Tras la 13 ronda negociadora de la semana pasada, las dos partes manifestaron públicamente la intención de cerrar un acuerdo antes de las elecciones en EEUU en otoño. 

De los documentos se desprende que en materia de agricultura las posiciones de ambas partes se mantienen muy alejadas. Mientras que Bruselas antepone las cuestiones como la promoción y protección de la salud pública, la seguridad, el medioambiente, la moral pública e incluso la diversidad cultural; Washington considera este tipo de medidas "distorsionadoras del comercio" y aboga por unos estándares de protección más bajos.     

Una de estas reglas, por ejemplo, es el principio de precaución, consagrado en el Tratado de la UE y que, en varios de los documentos EEUU propone modificar por un enfoque "basado en el riesgo", es decir, gestión de sustancias peligrosas en lugar de evitarlas. Este principio dinamita la capacidad de los reguladores de tomar medidas preventivas en relación a  la toxicidad de determinadas sustancias y que están previstas en regulaciones como REACH, sobre química o cosmética.

También se revela que en materia sanitaria y fitosanitaria, Washinghton presiona para que caigan todas las barreras a la entrada de organismos modificados genéticamente.

ORGANISMOS A LA CARTA

A su vez, queda demostrada la intención de que las grandes compañías tengan "un acceso sin precedentes" en los procesos deliberativos en ambos lados del Atlántico en caso de disputas. Se prevé incluso que la compañía que quiera reclamar pueda elegir dónde y cómo hacerlo, en una especie de "organismos a la carta". Al entender de Greenpeace eso solo persigue conseguir resultados al gusto de quien reclama.

De hecho, aunque las negociaciones se llevan con la máxima discreción y secretismo con el pretexto de evitar influencias interesadas, los documentos revelan el papel protagonista de las industrias y sectores en la evolución del diálogo. Un simple ejemplo: en el apartado de bebidas alcohólicas, la delegación de la UE afirma que su punto de vista "se basa en la posición conjunta de las industrias comunitarias y en EEUU".

Con la filtración de estos textos, que permanecían en total secreto, Greenpeace Holanda pretende proporcionar la "transparencia necesaria" sobre este tratado entre EEUU y la UE para que tenga lugar "un debate informado". En respuesta, la organización ecologista ha aparcado un vehículo acristalado ante la puerta de Brandeburgo en Berlín para que los ciudadanos puedan consultar los documentos que, hasta este lunes, eran secretos y confidenciales. 

MEDIDAS DE SEGURIDAD

Entre las revelaciones se destaca el recorte de las políticas de protección ambiental. Los documentos no incluyen ninguna mención o la regla de excepciones generales, consagrada en el acuerdo del GATT, que luego se convirtió en la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace casi 70 años. Los textos no hacen mención al principal objetivo del acuerdo sobre el clima de París en diciembre pasado, el COP21. Según este pacto, tanto la UE como EEUU se habían comprometido a evitar que la temperatura del planeta subiera por encima de 1,5 grados centígrados.