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UNA historia de LES CORTS... la fuente de Hércules

La obra más desconocida de Gaudí

La fuente de Hércules se construyó en 1884, casi 40 años antes que el Palau de Pedralbes

BEATRIZ PÉREZ
BARCELONA

Miércoles, 4 de septiembre del 2013

Modernismo oculto 8 La fuente de Hércules, de Gaudí.

En 1862 Eusebi Güell adquirió en propiedad una gran finca en la Diagonal de Barcelona, en la que decidió edificar un palacio y unos jardines. Las obras del proyecto se iniciaron años después, en 1921. Es este el germen del célebre Palau de Pedralbes (Diagonal, 686), cuyos señoriales y frondosos jardines representan uno de los mayores atractivos de la zona alta de la ciudad y contienen en su interior pequeños secretos desconocidos para gran parte de la ciudadanos.

Antoni Gaudí participó, a principios del siglo XX, en el diseño de los jardines del Palau de Pedralbes. Con el objetivo de colmarlos de mitología, el maestro trató de recrear la leyenda del jardín de las Hespérides, en la cual Hércules, hijo de Zeus y de Alcmena, tras luchar con el dragón Ladó, roba las naranjas de oro del jardín. No es gratuito, pues, que sea Hércules el nombre elegido por Gaudí para la fuente de estilo modernista que, construida en 1884, precedió al actual Palau de Pedralbes, y que se encuentra actualmente escondida en los espesos jardines que rodean la lujosa construcción.

Busto de mármol

No es fácil encontrar la fuente de Hércules, ni es muy conocido que se trata de una obra de Antoni Gaudí. Compuesta por un banco de piedra de cinco metros de largo y culminada por un busto de mármol del dios Hércules, tiene un pitorro en forma de cabeza de dragón de hierro forjado del que sale el agua.

En la pila de piedra donde esta se recoge, juegan a mojarse de buena mañana dos niñas mellizas de tres años. Su abuelo, Crescencio Navales, jubilado, desconoce por completo que la fuente de Hércules es una obra del maestro del modernismo catalán. «Venimos aquí a veces porque hay buenas sombras, pero no tenía ni idea de que era de Gaudí», explica. La ubicación de la fuente, bajo árboles frondosos, es un buen refugio para que niños y mayores esquiven el calor sofocante del verano. «Además, ¿destaca Navales¿ para entrar aquí no hay que pagar entrada». Sus dos nietas ya están empapadas y los tres se marchan al sol para secarse. La fuente de Hércules, en medio del silencio absoluto, vuelve a quedarse vacía.

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