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Nostálgico viaje al pasado

Antigüedades. Los más preciados tesoros pueden encontrarse paseando por las estrechas calles del Gòtic, y en especial por las del barrio judío. En esta histórica zona se concentran decenas de tiendas que se han dedicado, generación tras generación, a la compraventa de antigüedades y otras piezas de coleccionista.
TEXTO: LUIS BENAVIDES
FOTOS: RICARD CUGAT

Miércoles, 16 de enero del 2013

ANAMORFOSIS
BAIXADA DE SANTA EULÀLIA, 4
Arqueología industrial

Los últimos avances tecnológicos han situado algunos objetos del pasado más reciente como los gramófonos o los televisores de tubo entre las reliquias más buscadas por los nostálgicos y coleccionistas. «Anamorfosis, el nombre del negocio, hace referencia a una deformación reversible, normalmente de espejos curvos. Se le ocurrió a mi marido porque fuimos los primeros en introducir en el sector de las antigüedades la arqueología industrial y científica», explica la propietaria, Ana María Amorós. Este negocio tiene una clientela algo más joven que el resto de anticuarios de la zona. «La moda retro ha ayudado bastante, supongo», añade.

DUCH ANTIGALLES
SANT SEVER, 2
Especialistas en lámparas

La historia de Duch Antigalles se remonta a los abuelos de Marina Duch, en los años 40. «Mi tío también tenía un negocio de antigüedades, y desde hace siete años estamos asociados», explica Jordi Bartolomé. Antes un buen anticuario no dejaba escapar nada interesante, pero la especialización se impone. «En nuestro caso, estamos muy centrados en lámparas de gas, abanicos y mueble catalán porque es muy complicado saber de todo», cuenta Bartolomé, quien compra en ferias para profesionales. «Este sector no está pasado de moda. Hay jóvenes interesados y siempre hay gente dispuesta a comprar y vender», afirma el copropietario.

OLGA DE SANDOVAL
BANYS NOUS, 21
Cerámica catalana

«Mi madre abrió este local de antigüedades en 1985, y yo me encargo desde hace unos 12 años», cuenta Olga de Sandoval, dueña de un negocio especializado en vidrio y cerámica catalana que lleva su mismo nombre. En las pasadas Navidades no notaron ningún incremento de ventas: «Esto de las antigüedades es una cosa muy personal, y se hace complicado regalar algo así», aclara la propietaria, quien ha aprendido el oficio a base de errores y mucha humildad para preguntar. En su local pueden encontrarse desde unas preciosas copas de los años 30 por 10 euros hasta otros objetos mucho más valiosos como unos cuadros del siglo XV.

ANTIGUITATS BOADA
SANT JOSEP ORIOL, 6
Fundada en 1952

«El sector de las antigüedades ha evolucionado mucho. La gente cada vez está más informada, empezando por los datos que encuentras en internet», explica Agustí Boada, propietario de Antiguitats Boada, un establecimiento fundado por su tío en 1952 situado en la siempre ajetreada plaza de Sant Josep Oriol. «Por aquí pasan muchos turistas, pero no gastan mucho. Por suerte tengo buenos clientes, de toda la vida», matiza el propietario, quien rechaza que este tipo de negocios puedan desaparecer. En todo caso, añade Boada, deberán seguir adaptándose a las inquietudes del cliente.

HERITAGE
BANYS NOUS, 14
Complementos femeninos

Ubicada en el número 14 de la calle de los Banys Nous, Heritage es una sorprendente y colorista tienda dedicada a los complementos femeninos de época, sobre todo a partir de los años 20. «Entre nuestros clientes hay conocidos diseñadores y muchos turistas, porque están más acostumbrados a comprar cosas de segunda mano», cuenta Lluís Garcia. Su socio Edgardo Merina regenta a pocos metros Heritage Plus, un establecimiento todavía más espectacular, con joyería y alta costura. «Tenemos prendas, cosas con encanto. Con charme, que dirían los franceses», añade Garcia.

JOAN SÁNCHEZ
BANYS NOUS, 17
Tres generaciones

El padre de Joan Sánchez vino de Caravaca de la Cruz (Murcia) en los años 30 para trabajar como ebanista. «Con el tiempo se estableció por su cuenta y comenzó a comprar muebles que restauraba y vendía», recuerda Sánchez, quien ha pasado el relevo a su hijo Àlex. «Ahora estoy por aquí para ayudar si mi hijo tiene que salir y también porque me gusta tratar con el público», añade este anticuario muy centrado en la cerámica y el mobiliario. A base de ir a museos, subastas y escuchar, continúa Sánchez, se aprende el oficio. «Lástima que seamos como dinosaurios en peligro de extinción», bromea.

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