La primera película de la polaca Urszula Antoniak observa el encuentro entre dos personas que han decidido, cada una a su modo ¿él se perfila como un eremita, lo de ella parece ser misantropía¿, dejar atrás el mundo, y cómo, paulatinamente y sin llegar a abandonar el gesto de animal herido, llegan a construir una relación emotiva anclada en la decisión de no hacerse preguntas sobre el pasado, de vivir apenas el presente, y que vacila entre la necesidad de contacto y la voluntad de no volver a dejar entrar a nadie para no sufrir.
Tráiler de 'Nothing personal'.
Información publicada en la página 120 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 09 de julio de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Antoniak se pregunta cuánto necesitan saber dos personas la una de la otra para empatizar, y a la vez cuestiona al espectador sobre cuánto necesita conocer de unos personajes que son tabula rasa. Nothing personal se nutre de la delicada gestión de una sucesión de ritmos y de silencios exquisitamente modulados ¿cuando son escogidas y pronunciadas, eso sí, las palabras acarrean mucho significado¿, y sobre todo de dos magníficas interpretaciones cuya destreza y elegancia conduciendo la historia nos hacen olvidar que esa relación es, desde el principio, enteramente previsible.
En cualquier caso, Antoniak transita un camino intensamente personal que subvierte convenciones narrativas y en el que todo es más sugerido que explicado, a través del retrato de un paisaje ¿la encapotada campiña irlandesa¿ que pasa de ser adusto y hostil a ofrecerse más cálido y luminoso; de una cámara detallista que se fija primero en los signos de amenaza y luego más bien en los gestos de tranquilidad y cariño; y del rostro de la mujer, aparentemente tallado a golpes de ira durante la primera parte del filme y del que de forma casi imperceptible se va apoderando una serena belleza.
07/02/2012 Ocio y Cultura
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