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Director general del CCIB

Marc Rodríguez: "Barcelona puede crecer aún en el sector hotelero"

Salvador Sabrià: ¿Cómo se definen como empresa?

Marc Rodriguez: En realidad somos una empresa exportadora. Somos una empresa de servicios que los vende mayoritariamente fuera de su ámbito territorial. Los servicios se ofrecen aquí pero salimos a venderlos fuera. La mitad de eventos que realizamos son nacionales y la otra mitad son internacionales. Pero el peso económico de los internacionales es del 90%.

Max Jiménez Botías : ¿Cómo llevan la competencia con los otros centros de congresos de la ciudad?

M. R.: Tenemos competencia, pero también complementariedad. Por el tamaño, el centro de la Diagonal es el más pequeño de los tres y puede albergar eventos de hasta 2.000 personas. Nosotros somos competentes hasta 8.000 personas y lo que es muy grande va a la Fira. Hay congresos que han realizado ese recorrido: empezaron en la Diagonal y ha acabado en la Fira.

S. S.:  ¿No le ha faltado cierta visibilidad local al centro?

M. R.:  Es cierto. En parte se debe a la clientela que ha venido. Cuando vamos a Las Vegas al encuentro profesional que se celebra allí, no tenemos que presentarnos. Todos saben qué es el CCIB. En cambio, mucha gente que vive en el Eixample no sabe ni que existimos. Aquí hay déficit  de comunicación por nuestra parte, pero también porque el interés general es limitado.

M. J. B. : Acaban de recibir un premio internacional, ¿Qué  se valora?

M. R.: Los usuarios eligen el mejor recinto  cada año. Lo primero que valoran es que lo se proponen hacer se pueda hacer, porque el centro cuenta con los equipos y servicios que lo permiten. Y no nos engañemos: valoran el destino. Es muy importante. Es lo que te permite tener al cliente. Y luego todas las infraestructuras del destino. Si el aeropuerto es de buen nivel, ayuda al centro. Si tenemos una red sanitaria, universidades, seguridad..., también. Se valora el conjunto, y para ser el mejor, tienes que estar bien en todas ellas.

S. S.: Parece que nos valoran mejor fuera que dentro

M. R.: Quizá es un mal nuestro. El aeropuerto, por ejemplo,  cada día está mejor conectado con Europa. Otra cosa son los vuelos transoceánicos. Se ha mejorado, pero si en lugar de tener cinco conexiones con EEUU, tuviéramos 15, y si tuviéramos más conexiones directas con Asia, estaríamos mucho mejor. Nos gustaría poder volar directamente a Bombay, Tokio o Pekín.

M. J. B.: Desde su perspectiva ¿son insuficientes las conexiones intercontinentales del aeropuerto?

M. R.: Han mejorado, pero son insuficientes en lo que respecta a las conexiones con Suramérica y Asia. Especialmente con Asia. Si puedes volar a los otros hubs importantes del mundo es más fácil atraer el interés. Estaría bien estar conectado con Tokio, con Denver o con la costa del Pacífico de EEUU. Pero aun con esa situación se apunta más gente a los congresos en Barcelona que a otros destinos de Europa.

S. S.:  ¿Va en aumento esa atracción?

M. R.: Sí, va en aumento. Este año se superarán las 500.000 personas en el recinto. Más del 90% son turistas de negocios internacionales. Tienen inquietudes culturales y gastronómicas y generan gasto para la ciudad. Es un cliente que utiliza los hoteles de alto standing  y otros servicios y que, luego, vuelve con su familia a la ciudad, porque Barcelona les gusta

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S. S.:  ¿Pueden comprobar ese impacto económico?

M. R.: Nuestro centro ha tenido un impacto económico en la ciudad de más de 340 millones de euros este año. Y se puede comprobar ese impacto. El turismo de negocio es el que quieren todas las ciudades.

M. J. B.:  La competencia de verdad está entre las ciudades más que entre los centros de convenciones, ¿no?

M. R.: Desde luego. Nuestra competencia es con las ciudades, que curiosamente son todas capitales de estado. Barcelona compite en esa liga. Competimos con Viena en los congresos médicos; competimos con París, en acontecimientos corporativos y congresos; competimos con Amsterdam en eventos empresariales y con otros destinos.

M. J. B.:  El CCIB se ha convertido en una referencia internacional en el ámbito médico.

M. R.: Barcelona es un referente médico mundial. La comunidad médica de Barcelona es fantástica. Nuestros médicos y el personal sanitario es bueno. En el mes de mayo haremos el Congreso Mundial de Enfermería y tendremos a 7.000 personas. ¿Por qué lo hacemos? Porque Barcelona tiene una comunidad en el sector de la enfermería de primer nivel, aparte de los atractivos de la ciudad. No se podría hacer si no hubiera un respaldo de esa comunidad médica.

S. S.:  ¿En el turismo sanitario se nota una presencia elevado de los países árabes. ¿También es así en los congresos del CCIB?

M. R.: Que tengamos vuelos directos a Doha o Catar, se nota. Los congresistas que vienen de Oriente Medio aumentan en número de año en año, y las conexiones aéreas directa con esos destinos nos ayudan a que sea así.

S. S.: ¿Tiene el CCIB una presencia asiática creciente?

M. R.:  Sí, cada vez más. Asia tiene más presencia en los congresos que realizamos. Yo diría que llega ya al 10%, cuando hace pocos años esa presencia era marginal. China, la India, entre otros, son mercados en expansión. Pero el mercado asiático, en general, tiene un gran potencial. Creo que todavía tenemos un gran desconocimiento de ese mercado, que, además, es muy extenso.

S. S.: ¿Y cómo enfocan el crecimiento en esos mercados?

M. R.: Vamos a todos los eventos profesionales que podemos. Todavía tenemos que hacer más, todos. Hay que tomar consciencia de que es muy importante de cara a nuestro futuro. Los mercados europeos ya son muy maduros. Hay que pensar que quizá hay unas comunidades fuera de Europa que están esperándonos.

M. J. B.: ¿Cómo ve la capacidad hotelera de la ciudad, tras la moratoria dictada por el Ayuntamiento?

M. R.: Creo que vale la pena replanteárselo. A veces, todos los hoteles se ponen en el mismo saco. De hecho se hace con todo: ¿turistas? Todos lo mismo. No es lo mismo el señor que viene en una compañía low cost y monta el espectáculo en Las Ramblas cada noche, que un médico de Malasia que viene a hacer una ponencia en un congreso. Eso también pasa con los hoteles. Barcelona tiene que tener más plazas hoteleras. Estará bien que no estén concentradas en el mismo lugar. A los hoteles de verdad, que tienen valor añadido y contratan personal cualificado, hay que darles cabida en la ciudad.

M. J. B.: ¿Tienen los profesionales que vienen a los congresos en la ciudad esta percepción?

M. R.: Los profesionales la tienen, porque son usuarios de buenos hoteles. Y piden buenos productos hoteleros, personal cualificado y servicios cualificados. La planta hotelera de Barcelona es clave para realizar la actividad que llevamos a cabo. Creo que la ciudad tiene potencial de crecimiento en el segmento hotelero de mayor calidad.  No tienen por qué estar todos en el mismo lugar. La gente se desplaza si el hotel es bueno.

M. J. B.: ¿Podría ayudar a que no se considere Barcelona como un parque temático desde el punto de vista turístico?

M. R.: Quizás nosotros contribuimos especialmente a que eso no ocurra. Generamos la afluencia de turistas que no son de parque temático. Aportamos un turismo de conocimiento, que genera actividad económica, que tiene un impacto muy limitado para lo mucho que nos da. Y si potenciamos más ese turismo, nos irá mejor a todos. Tendríamos más beneficios con un impacto menor.

S. S.: El CCIB tiene una vertiente cultural. ¿Qué impacto tiene en su actividad?

M. R.: Representa estar ligados a la vida cultural. No solo traemos a Diana Krall, también vienen las corales del barrio de Sant Martí. El Primavera Soundtambién utiliza el auditorio y la Feria de Abril. Tenemos una parte social para lo que el auditorio nos va muy bien. Es una forma de proyectar la visualización del centro. Tampoco tendríamos los congresos que tenemos si no tuviéramos el auditorio, que puede reunir a 3.000 personas.

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