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FIN A MESES DE INCERTIDUMBRE

Merkel y Schulz llegan a un principio de acuerdo para reeditar la gran coalición en Alemania

Tras 24 horas reunidos, las negociaciones formales para diseñar el programa de Gobierno empezarán después de que el SPD dé el visto bueno al pacto

Carles Planas Bou

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La canciller alemana Angela Merkel, líder de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) Horst Seehofer y el líder del Partido Social Demócrata (SPD) Martin Schulz asisten a una conferencia de prensa después de conversaciones sobre la formación de un nuevo gobierno de coalición en la sede del SPD en Berlín. / HANNIBAL HANSCHKE (REUTERS)

Conservadores (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD) volverán a negociar un Gobierno conjunto en Alemania. Reunidos durante más de 24 horas en una cumbre a tres bandas con las cúpulas de los partidos, la cancillera alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, han llegado a un preacuerdo para empezar los diálogos destinados a reeditar la gran coalición. “En el largo período desde las elecciones hemos visto que el mundo no nos está esperando", ha explicado la líder conservadora, quien ha remarcado que el pacto preliminar es “un nuevo comienzo para Alemania”.

Sin embargo, la formación de un nuevo Gobierno aún está lejos de materializarse. El acuerdo llegado a este viernes tras unas negociaciones maratonianas que han durado toda la noche era la primera ronda de exploración entre los tres partidos hegemónicos alemanes - donde se incluye a los conservadores bávaros de la CSU -, que han gobernado de la mano en ocho de los 12 años de mandato merkeliano. En un largo documento se han fijado aspectos espinosos que hasta ahora han separado a los partidos como la llegada de refugiados o el aumento de impuestos. "Hemos obtenido resultados excelentes", ha asegurado el expresidente del Parlamento Europeo.

Entre los principales puntos acordados, las tres formaciones han limado asperezas en política migratoria, el tema que ha marcado la agenda política alemana en los últimos dos años y medio. Entre las nuevas medidas se incluye una limitación de la reunificación familiar de refugiados a los 1.000 casos mensuales y agilizar las deportaciones. A cambio de esa acogida Alemania ya no abrirá las puertas a los inmigrantes procedentes de Grecia e Italia, como ya había acordado.

Lentitud histórica

Con este paso, ambas formaciones se sentarán en la mesa las próximas semanas sin que haya un camino claro. Tras una semana de charlas discretas, Merkel y Schulz han arrojado así un poco de luz sobre la incertidumbre política que vive Alemania, poco acostumbrada a tantas dudas. Pero los interrogantes se mantienen. El próximo 21 de enero el SPD celebrará un congreso extraordinario en la ciudad de Bonn donde sus delegados deberán ratificar ese preacuerdo. Entonces comenzarán las negociaciones formales para diseñar un programa de Gobierno. De prosperar, el pacto definitivo también deberá ser aceptado por las bases socialdemócratas, más críticas con la CDU. Ese acuerdo llegaría, como pronto, a finales de marzo.

Así, Alemania avanza a paso de tortuga hacia un nuevo Gobierno en unas negociaciones que se han convertido en las más largas de la historia moderna del país. Más allá de la tradicional lentitud de la política alemana, eso se debe a dos razones. Por un lado, al fracaso en noviembre de las anteriores negociaciones entre conservadores, liberales y ecologistas para formar un tripartito inédito conocido como la coalición Jamaica. Por el otro, a una fragmentación parlamentaria que dificulta los equilibrios para formar mayorías.

La ultraderecha, líder de la oposición

Las elecciones del pasado 24 de setiembre resultaron en el Bundestag más plural y atomizado de la historia. El Parlamento federal da cabida ahora a siete formaciones políticas, incluyendo a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que consiguió romper el tablero político alemán y situarse como tercera fuerza del país con el 12,6% de los votos. De reeditarse la gran coalición, los islamófobos pasarían a ser el primer partido de la oposición, dando más fuerza a un discurso nacionalista que en los dos últimos años ha hecho girar a Alemania a la derecha.

La incertidumbre y el auge ultraderechista también ha golpeado al SPD. Tres meses y medio después de unos comicios que les hundieron, Schulz ha pasado de negar la mano a Merkel para centrarse en la refundación del partido a verse obligado a negociar. A pesar de celebrar el preacuerdo, la directiva del SPD se encuentra ahora con la oposición de parte de su base electoral y del ala más izquierdista del partido, que ya ha asegurado que plantará cara a la decisión de hoy.

Guiño a Europa

Aunque durante la campaña electoral quedó prácticamente olvidada, la cuestión europea ha sido clave en esta ronda negociadora. "Si entramos en el Gobierno será solo con la condición de fortalecer Europa", aseguró Schulz este jueves, en un guiño a las propuestas de renovación del presidente francés, Emmanuel Macron. Entre esas medias, la CDU y el SPD han acordado aportar más dinero a la Unión Europea, crear un fondo monetario comunitario para la estabilización de la Eurozona y reforzar el llamado eje franco-alemán. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ya ha aplaudido "satisfecho" el preacuerdo "para el futuro" al que se ha llegado. En términos similares se ha pronunciado el propio Macron, que se ha declarado "feliz" y "satisfecho". "Llegan buenas noticias del otro lado del Rin", ha señalado el presidente francés.

Con un acuerdo definitivo, Merkel conseguiría evitar una repetición de elecciones, temida por la posibilidad de una mayor fuga de votantes conservadores hacia AfD, y reafirmar su liderazgo al frente del país. Con un cuarto mandato completo, Merkel superaría la longevidad de Konrad Adenauer, primer canciller de la Alemania de posguerra, e igualaría el récord de 12 años en el poder de Helmut Kohl, su padre político. A pesar de su alto índice de popularidad (el 53% de los alemanes aprueban su gestión), el hartazgo con la cancillera es cada vez más notable. Un 75% también considera que es momento para renovar la CDU mientras que un 56% cree que Merkel no terminará un próximo mandato.

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