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Polonia consolida su régimen autoritario

El control político del sistema judicial permitirá acosar a la oposición de cara a las próximas elecciones

El Gobierno polaco mantiene un sólido apoyo popular gracias a su generosa política social

Eliseo Oliveras

Cientos de personas participan en una protesta en Polonia.

Cientos de personas participan en una protesta en Polonia.  / ADAM WARZAWA

La transformación de Polonia en un régimen autoritario por el Gobierno ultraconservador de Ley y Justicia (PiS) ha dado en los últimos días otro salto cualitativo con las reformas que fuerzan la renovación del Tribunal Supremo y colocan el sistema judicial bajo control político. Los críticos temen que el Gobierno use ese control sobre el aparato judicial para acosar y desprestigiar a la oposición de cara a las elecciones locales del 2018 y a las legislativas del 2019.

Desde que el Gobierno se hizo con el control de la fiscalía en una reforma previa, se han activado procedimientos judiciales contra los alcaldes de la oposición de Lublin, Lodz, Gdansk, Sopot y Nowa Sol. Con un renovado Tribunal Supremo controlado políticamente, los jueces que no se muestren dóciles se expondrán a sanciones de la nueva cámara disciplinaria creada, señala el profesor Maciej Kisilowski de la Central European University.

A pesar de las reiteradas advertencias de la Comisión Europea, Polonia sigue el ejemplo del autoritarismo impune establecido en Hungría desde el 2010 por el primer ministro Viktor Orban del Partido Popular Europeo (PPE). Polonia lleva 20 meses desmantelando la democracia: control político del Tribunal Constitucional, supresión de la independencia de la fiscalía, recorte del derecho de manifestación, restricción de la libertad de prensa, ampliación de los poderes policiales, legislación antiterrorista abusiva y depuración de críticos en el sector público, el Ejército y los servicios de inteligencia.

El líder del PiSJaroslaw Kaczynski, aspira a devolver a Polonia su grandeza y soberanía, libre de la impronta de excomunistas y de injerencias extranjeras (incluida la UE). Kaczynski y el PiS consideran que las elites de Solidarnosc "traicionaron" a la nación con un pacto con la antigua nomenclatura comunista que impidió "un cambio en la jerarquía social", que siguió dominada por excomunistas. Kaczynski considera su deber "restaurar la historia y exponer los mitos de legitimación poscomunistas".

TODO EL PODER PARA EL PARTIDO

Con su visión conspirativa del mundo, el PiS cree que todo el poder debe estar en manos del partido y del Gobierno, porque cualquier organismo sin control corre el riesgo de caer en manos enemigas, indica Ivan Krastev del Instituto de Ciencias Humanas de Viena.

Pese a sus polémicas reformas, el Gobierno sigue contando con un sólido respaldo popular gracias al apoyo de la Iglesia y a su política social, que supone "la mayor transferencia social de la historia contemporánea de Polonia", según Slawomir Sierakowski, director del Institute for Advanced Study de Varsovia.

AYUDA MENSUAL POR HIJO

El Gobierno del PiS ha creado una ayuda mensual de 500 zlotys (119 euros) por cada hijo desde el segundo (todos los hijos en las familias pobres), en un país donde más del 66% de los polacos gana menos de 2.900 zlotys (689 euros). Gracias a ello, el índice de pobreza se ha reducido más del 20%, según el European Anti-Poverty Network. El Gobierno ha subido el salario mínimo el 14% desde finales del 2015 hasta 2.000 zlotys (475 euros), da las medicinas gratis a los mayores de 75 años y ha rebajado la edad de jubilación a 65 años para los hombres y 60 años para las mujeres. 

Como ya ocurrió con Hungría, la UE y la Comisión Europea se muestran pasivas ante el acoso a la prensa en Polonia, lo que permitirá al PiS dominar la opinión pública como ha hecho Orban en Hungría, donde incluso logró que el propietario cerrara el principal diario crítico 'Nepszabadsag'.

En Polonia, a la prensa privada crítica, como el diario 'Gazeta Wyborcza' y las revistas 'Polityka' y 'Newsweek Polska', se les suprime la publicidad y las subscripciones de la Administración y las empresas públicas y se prohíbe su venta en las gasolineras estatales. Los ataques a la prensa llegan hasta demandas ante tribunales militares, como a Tomasz Piatek, y al acoso personal por hacer preguntas antipatrióticas, como a la corresponsal en Bruselas de la televisión Polsat, Dorota Bawolek.

La amenaza de la Comisión Europea de sancionar a Polonia en virtud del artículo 7 del Tratado de la UE por violar los principios democráticos, resulta poco creíble, porque se requiere la unanimidad para constatar que "existe una violación grave y persistente" de esos principios y Hungría ya ha indicado que ejercerá su veto. Incluso para abrir el proceso previo se necesita una mayoría del 80% de los estados, que parece difícil de conseguir tras el precedente de la impunidad de Hungría y la necesidad de mantener una apariencia de unidad ante el 'brexit'. 

Temas: Polonia

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