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Corea del Norte está "preparada para la guerra"

Pionyang exhibe nuevos misiles de largo alcance en su gran parada militar para honorar al fundador del país, Kim II Sung

Adrián Foncillas

Desfile militar en Pionyang. / ATLAS

Desfile militar en Pionyang.
Corea del Norte advierte de que en caso de ataque tomaría medidas de forma despiadada.

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No necesitó del pronosticado ensayo nuclear para que su mensaje llegara claro al mundo: Corea del Norte tiene arrestos e instrumentos para responder a cualquier desafío bélico. El desfile militar, un sello de marca del régimen, empezó con amenazas y terminó con el escaparate del sector productivo nacional más rutilante. Con decenas de medios y una audiencia millonaria, Corea del Norte mostró de nuevo que domina tanto el mensaje como el medio. La exhibición de nuevo armamento no bajará el soufflé en la península, a la que han acudido buques de guerra estadounidenses para intimidar al país asiático.

Choe Ryong-Haenúmero dos del régimen, ha acusado a Estados Unidos de empujarles hacia el conflicto. “Responderemos a la guerra total con guerra total y contestaremos a la guerra nuclear con nuestro estilo de guerra nuclear”, ha clamado en el discurso de apertura. “Uno de nuestros progresos es haber creado una armada capaz de combatir con cualquiera”, ha añadido antes de cederle el protagonismo a las tropas y las armas.

La soleada mañana en la capital subrayó los avances en misiles intercontinentales (ICBM) y confirmó que los lanzados desde submarinos son prioritarios. El desfile se esperaba para tomarle el pulso a la carrera armamentista norcoreana y comprobar si sus avances tecnológicos sostienen sus amenazas. La primera impresión es que sí, aunque los expertos necesitarán tiempo. El armamento norcoreano exige escepticismo porque ya exhibió flamantes misiles que se revelaron falsos tras encontrar pinturas rugosas y otros detalles sospechosos en las imágenes.

DIEZ TIPOS DIFERENTES DE MISILES

Se conocían sus tanqueslanzaderas y artillería variada, pero la atención descansaba en los 56 misiles mostrados de diez tipos diferentes. En la plaza de Kim Il Sung se presentó en público lo que parece un nuevo ICBM más largo que los ya conocidos pero nunca utilizados KN-08 y KN-14. Los ICBM explican las tensiones actuales en la península. Estados Unidos pretende impedir que Pionyang desarrolle la tecnología para atacar su territorio. La promesa norcoreana de probar este año un ICBM fue respondida desde Twitter por Trump con un simple “eso no ocurrirá”.

El misil Pukkuksong, con un alcance de más de mil kilómetros, es la otra novedad reseñable. Son proyectiles eyectados bajo la superficie marina y más difíciles de detectar. Corea del Norte ya demostró este año que domina la técnica. La exhibición de cilindros para proteger proyectiles de combustible sólido también indica los avances tecnológicos norcoreanos. A diferencia de los previos alimentados con líquido, no necesitan de tiempo para cargarse y pueden ser disparados en rápidas ráfagas.

El desfile era el acto central de los festejos por el 105 aniversario de Kim Il Sung, padre de la nación y abuelo del dictador. El Día del Sol ha subrayado el peso militar en un país con serios problemas para alimentar a su pueblo. El mensaje busca tanto amenazar a la audiencia externa como confortar a la interna.

SIN TEMER A TRUMP

“Estoy emocionado. Estas armas demuestran que no tenemos que temer que Trump nos declare la guerra. Este es el cuarto año que vengo y puedo decirte que nuestro Ejército avanza mucho y rápido. Nuestras armas son mucho mejores que las suyas”, señala un joven de 26 años.

El discurso inicial hablaba de los “innumerables progresos” tanto económicos como políticos. “Seguiremos avanzando con la velocidad y el espíritu de Callima”, había explicado Choe aludiendo al caballo alado de la mitología coreana.

La jornada ha concluido sin un nuevo lanzamiento de misiles ni ensayo nuclear a pesar de que los antecedentes y las imágenes de satélite lo sugerían. Quizá ha influido la cautela, con la amenazante flota estadounidense en sus proximidades, o quizá la refinada estrategia mediática norcoreana: los focos globales ya estaban garantizados con el desfile.

La coincidencia de Kim Jong-un y Donald Trump en los gobiernos norcoreano y estadounidense han llevado al punto de ebullición unas relaciones áridas durante más de 70 años. Trump ha prometido que resolverá un problema larvado, con o sin China y sin necesidad de diplomacia. Su belicosidad ha acabado de alterar al liderazgo norcoreano. La estirpe de los Kim, proclive a la paranoia, siempre ha reaccionado con virulencia cuando se ha sentido amenazada.   

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