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PRESENTACIÓN DE 'YOU WANT IT DARKER'

Cohen: "Pretendo vivir para siempre"

El trovador canadiense, que publica nuevo disco, se abre a los 82 años sobre sus sentimientos ante la proximidad de la muerte

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

Leonard Cohen, en el Palau Sant Jordi, en octubre del 2012.

Leonard Cohen, en el Palau Sant Jordi, en octubre del 2012. / FERRAN SENDRA

Al estilo de Mark Twain, Leonard Cohen podría decir algo similar al famoso “la información sobre mi muerte ha sido una exageración”. De hecho, lo ha dicho. Este jueves, en la presentación de su último disco, 'You want it darker', que sale a la venta el próximo viernes y donde a muchos de quienes lo han escuchado se les hace imposible no encontrar aires de despedida, el trovador canadiense ha salido al paso del “estoy listo para morir” que recientemente le había confesado al director de la revista 'The New Yorker' y que se había convertido en titular viral. “Creo que estaba exagerando”, aseguró Cohen ante el público reunido en la Casa de Canadá de Los Ángeles. No se resistió, eso sí, a convertir el momento en uno puramente coheniano y añadió: “Pretendo vivir para siempre”.

En la extensa pieza en 'The New Yorker', en cualquier caso, Cohen abre a David Remnick y, a través de él al mundo, las puertas a su universo a los 82 años. Y suena muy parecido a como David Bowie debió sonar, pero mientras el británico preparó todo para su despedida solo con sus más allegados, Cohen comparte. “Mi impulso natural es acabar lo que empiezo”, asegura. “Me gusta dejar atados los cabos si puedo”.

“SOLO ESPERO QUE NO SEA DEMASIADO INCÓMODO”

El padre de 'Hallelujah' y 'Suzanne', de 'Bird on wire' y 'I’m your man', habla con claridad del final (“solo espero que no sea demasiado incómodo”). Relata cómo “el gran cambio es la proximidad de la muerte”, una cercanía que ya expresó cuando escribió un emotivo mensaje de despedida a Marianne Ihlen, la musa de su 'So long Marianne', cuando ella estaba en su lecho de muerte y que también se hizo viral. Y Cohen reconoce la fragilidad de un cuerpo achacado por la “profunda fatiga” y de problemas como dolores de espalda que posiblemente restarán opciones de verlo de nuevo de gira a un entregado público, como el macrotour con 380 conciertos que realizó entre el 2008 y el 2013. “La condición de mi cuerpo es lo único que mitiga la producción completa”, dice.

Leonard Cohen, en la fotografía usada para la portada de nuevo disco, 'You want it darker'.

EFE / SONY

Leonard Cohen, en la fotografía usada para la portada de nuevo disco, 'You want it darker'.

Porque sí, Cohen puede estar preparándose para un final inevitable, pero sigue produciendo. Continúa levantándose bastante antes del amanecer para escribir. Y tiene en su casa en Mid-Wilshire, un barrio sin estridencias de Los Ángeles, una pequeña sala con un par de guitarras acústicas, un sintetizador, dos ordenadores y un sofisticado micrófono para grabar su profunda voz, según ha visto Remnick. En ese espacio, con su hijo Adam como uno de sus productores, ha parido 'You Want it Darker', su 15º disco de estudio en 49 años de carrera, un álbum que arranca con una canción de ese mismo título y con los versos “Hineni Hineni” (hebreo para “aquí estoy”). "Estoy listo mi Señor".

“Tengo muchas menos distracciones que en otros momentos de mi vida y eso me permite trabajar con más concentración y continuidad que cuando tenía deberes de ganarme la vida, ser un marido, ser un padre”, cuenta también Cohen. Y lo más importante: “por alguna extraña razón”, según dice, sigue “teniendo todos los tornillos, al menos de momento”. Y no es poco para un hombre que cuando ha hablado de sus experimentaciones con drogas ha rememorado sus días en Grecia con “viaje tras viaje esperando a ver a Dios” que acababan no con el encuentro divino sino “con una mala resaca”. No es poco tampoco para alguien que ha sabido y sufrido lo que es la depresión.

 “No tengo ni idea de lo que estoy haciendo”, confiesa también Cohen. “Es difícil de describir. Conforme me acerco al final de mi vida, tengo menos y menos interés en examinar lo que deben ser evaluaciones y opiniones muy superficiales sobre el significado de la vida o el trabajo de uno. Nunca me incliné a hacerlo cuando estaba sano, y ahora me inclino menos”.

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