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Esperança Cases, Fundadora de El Jardí Secret

Una diseñadora de olores

De trabajadora de una perfumería a inventora de fragancias. Esta emprendedora de Tiana ha hecho realidad su sueño con una idea innovadora: elaborar perfumes a medida

GERMÁN SIERRA
BARCELONA

Nunca hay que fiarse de la primera impresión de una fragancia. «El perfume actúa como la música, con un pentagrama de fragancias en forma de pirámide. Arriba, las notas agudas, el primer olor que llega, cediendo el paso al corazón y luego a la base que perdura en la piel. La fragancia varía radicalmente en apenas hora y media». Como la música.

Esperança Cases (51) empezó a educar su olfato bien temprano. No olvida el olor que desprendía la bata de su madre, empleada de la perfumería Parera de Badalona, cuando ella y su padre la iban a recoger en coche a la fábrica los sábados. Un universo de fragancias inundaban el vehículo. Ese fue su primer y decisivo encuentro con los olores.

Aunque no lo planeó, 15 años después recaló en la misma empresa en la que se había jubilado su madre. Antes tuvo tiempo de estudiar turismo, trabajar como guía por Europa y aprender lenguas. Su dominio de cuatro idiomas y su carácter creativo le abrieron las puertas del departamento de márketing de Parera, referente en España, con Puig y Myrurgia, de la perfumería a finales del siglo pasado.

Formación desde los 80

Eran los 80, reinado de marcas como Jack’s, Andros y Varon Dandy. Cases se fogueó en ese modelo industrial compaginando tareas de promoción, distribución y packaging. Mandaban la elaboración sintética, la fidelidad del cliente a una colonia y la venta masiva, pero ella pensaba que si algún día se ponía manos a la obra apostaría por los perfumes naturales.

«Acudía a seminarios especializados, conocía a perfumistas naturales y decidí hacer un curso con el maestro francés Nicolas de Barry». El reputado perfumista se fijó en ella, en su instinto creativo, y la animó a seguir. «Sus palabras fueron un premio, y me guió para que resolviera por mí misma algunas dudas fundamentales», recuerda. Era el momento de arriesgar, de dar salida a años de experimentos, talleres y creaciones que solo compartía con conocidos.

El pasado octubre nació El Jardí Secret, su taller de perfumes con dos líneas de productos –perfumes personalizados y objetos perfumados– y un proyecto pedagógico sobre la historia del perfume. «Los perfumes son la esencia del jardín, los objetos, su tesoro y la historia, su secreto mejor guardado», dice.

La empresa, con sede en Tiana, ha recibido el apoyo de Promoción Económica de Montgat, dependiente de la Red Inicia, con la que la Generalitat promueve la creación de empresas. A Cases, que ha hecho el camino en solitario, la ayuda le ha ido muy bien: «Antes daba miedo ir a la Administración, hoy además de aconsejarte se implican en tu proyecto».

El Jardí Secret inaugura en España la elaboración de perfumes personalizados. Cases entrevista hasta dos veces al cliente en busca de una historia, de ese detalle biográfico determinante, «el perfume no deja de ser una evocación de la memoria y del estado personal». Pone el mismo cuidado en el continente, «que será imperecedero», que en el contenido. Todo en un derroche de labor artesanal que puede durar hasta tres meses, tiempo de maceración de algunas fragancias. «Son productos exclusivos, sin precio fijo porque dependen del coste de los aceites esenciales y del aspecto externo, en el que también interviene mucho esfuerzo creativo».

Los objetos perfumados son concebidos en series limitadas, con la vista puesta en festividades pero sin prodigarlos mucho. «Prefiero tenerlos solo en un comercio de cada población, antes que dispersarlos y perder su condición única».

Su otro cometido es difundir la cultura del perfume, «inexistente en España», se lamenta. El taller ofrece «conferencias perfumadas» y ha diseñado un itinerario audiovisual en el que se pasea por la historia del perfume desde sus orígenes hasta la aparición de Chanel. El año que viene será el de la consolidación.

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