La nueva película de Fatih Akin se acerca a la repugnante figura de Friedrich Honka, que entre 1970 y 1975 violó y descuartizó a al menos cuatro prostitutas de avanzada edad procedentes del barrio chino de Hamburgo. Y, aunque sugiere conexiones con el historial autoritario de la cultura alemana, el retrato desiste de penetrar en la psicología del criminal; Akin, de hecho, parece querer dejar claro que no hay mucha psique que explorar: Honka era un tarado que andaba con prostitutas porque su fealdad -joroba, piel grasienta, nariz bulbosa y cubierta de espinillas- lo incapacitaba para el resto de mujeres, y mataba porque el alcohol descontrolaba su agresividad. Y ya.

El monstruo de St. Pauli (leer noticia)