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Lo proclamó la banda británica The Exploited en 1981, Punk’s not dead, y habrá que colegir que de todas las especies que habitan en el Zoo de Barcelona no hay ninguna más punkie que los erizos, con ese peinado que intimida. Pero, ¡ay!, de un tiempo a esta parte el número de miembros de la colonia ha mermado. Punk is dead, Quedan la mitad de los que había hace 15 o 20 años. Total, que esta es una misión de rescate para Juli Mauri, biólogo y responsable de sostenibilidad y fauna local del parque zoológico, y eso con el mérito añadido de que los erizos no forman parte de la colección de bestias que se exhiben cara al público. Viven en el zoo, pero no forman parte de su padrón. Tampoco se le puede considerar ‘okupas’. Si acaso, víctimas de una suerte de gentrificación animal. Están ahí desde mucho antes de que aquella porción del parque de la Ciutadella se convirtiera en un zoológico. La repera. El caso es que hay en marcha un plan para que la colonia recupere el peso demográfico perdido. Hace un año llegaron al lugar tres hembras y un macho. Hace una semana, un par de machos más. Es este uno de aquellos proyectos de los que puede presumir el zoo para acallar a quienes sostienen que son equipamiento decimonónicos, trasnochados y condenados a la desaparición. Los erizos son fauna local que pide ayuda.

'Operación Punk', el zoo al rescate a su colonia okupa de erizos (leer noticia)