01 abr 2020

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En la escuela frança

Terrassa reconvierte un colegio para garantizar el confinamiento de personas sin hogar

Cruz Roja gestiona el equipamiento y proporciona comida, ropa y acceso a servicios de higiene a una sesentena de ciudadanos

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El dormitorio del centro para personas sin hogar Frederic Soler de Terrassa.

El dormitorio del centro para personas sin hogar Frederic Soler de Terrassa. / norma vidal

Cumplir con el confinamiento decretado por el gobierno del Estado cuando no dispones de un hogar es prácticamente imposible. Esta es la situación con la que las personas sin techo que viven en Terrassa se han encontrado en las últimas semanas. 

Con el objetivo de ofrecer a estos ciudadanos un espacio "seguro" donde pasar el periodo de aislamiento, el Ayuntamiento y Cruz Roja han reconvertido la escuela França de la población en un centro de acogida provisional donde actualmente están viviendo unas sesenta personas. 

El recurso proporciona a sus usuarios comida, ropa y servicios de higiene. Paralelamente, ha entrado en funcionamiento un segundo espacio dirigido a familias sin hogar y con menores a cargo, en el albergue Joventut. Actualmente hay alojadas dieciséis personas.

De escuela a hogar

La escuela França de la ciudad de Terrassa se ha convertido estos días en un albergue temporal. El espacio, que el Ayuntamiento ha bautizado con el nombre de Centro de Acogida de Emergencias Frederic Soler, acoge unas sesenta personas sin techo.

Según ha explicado el concejal de Servicios Sociales de la capital vallesana, Noel Duque, el recurso se ha creado para garantizar el confinamiento de los ciudadanos sin hogar. Duque ha indicado que el centro de acogida nocturno L'Andana, que desde el fin de semana del 14 de marzo pasó a estar abierto 24 horas, "se quedó pequeño" porque la demanda se incrementó y se superaron las 40 plazas de aforo que tenía. "Muchas personas querían un lugar donde poderse confinar", comenta.

Además, afirma que la instalación no disponía de espacio suficiente para "cumplir con los protocolos de seguridad" y dice que los voluntarios "no trabajaban a gusto".

En este sentido, la miembro de Cruz Roja y responsable del nuevo equipamiento, Esther Soto, explica que en el centro Frederic Soler se han podido introducir varias medidas para evitar el contagio. Entre estas está la que hace referencia a respetar la distancia de seguridad, pero también otros como limitar el aforo a las duchas y el comedor. "Hacemos diferentes turnos", señala. Además, también se les intenta concienciar de la importancia de lavarse las manos y de informar en caso de que presenten sintomatología.

Primando el confinamiento

Aunque la mayoría de personas que hay en este equipamiento son antiguos usuarios de L'Andana, también hay ciudadanos que han llegado derivados de Servicios Sociales o que la Policía Municipal ha localizado durmiendo en la vía pública.

"Lo que hacemos es priorizar toda la parte asistencial, ofreciéndoles manutención, higiene y ropa", detalla la responsable de Cruz Roja, que reconoce que el trabajo socioeducativo que sí se hacía en el otro centro "ahora ha quedado en un segundo término ". Con todo, se intentan introducir "espacios de distensión" y se ofrece a los usuarios varias opciones lúdicas como jugar al fútbol, ​​a ping-pong, al ajedrez o al dominó.

Aparte del Frederic Soler, el pasado lunes entró en funcionamiento un segundo espacio dirigido a familias sin hogar. Esta instalación se ha ubicado en el albergue de Joventut, situado en la calle Alcalde Parellada. "Son familias que se encontraban en una situación de vivienda temporal, en hoteles u otros recursos a la espera de que se les asignara una vivienda estable", comenta Soto.

Por ahora hay dieciséis personas durmiendo en este espacio, aunque tiene capacidad para acoger una treintena.

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