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Nadal da un paso más hacia la cima

El mallorquín gana a Raonic y llega a las semifinales del Open de Australia tras dos años y medio de ausencia en un Grand Slam donde se enfrentará al búlgaro Dimitrov

Jaume Pujol-Galceran

Nadal, en el partido contra Raonic de cuartos de final.

Nadal, en el partido contra Raonic de cuartos de final. / REUTERS / JASON REED

Rafael Nadal está a un solo paso de otra final de Grand Slam. El exnúmero 1 y ganador del Abierto de Australia en el 2009 ha regresado a su máximo nivel para imponerse al canadiense Milos Raonic por 6-4, 7-6 (9-7) y 6-4 y clasificarse para las semifinales. Ha sido su victoria número 50 en Melbourne la que le ha dado el pase a la penúltima ronda de un grande. La 24º de su carrera y la primera desde que ganó el último Roland Garros en el 2014. "No tenía expectativas de que podía hacer en Australia, pero soy muy feliz de volver", ha dicho orgulloso tras la victoria. 

El primer objetivo de Nadal era bloquear el saque de Raonic. El canadiense, que llevaba 93 'aces' en el torneo, con tiros hasta los 236 kms, récord del torneo. Un misil con el que ha fulminado a sus rivales hoy solo ha apuntado 14 más y su porcentaje de efectividad ha sido más bajo (67% con el primer saque). El actual número 3 mundial lo ha acusado en el partido en el que ha tenido que forzar excesívamente ante una roca como Nadal.

Dimitrov, el penúltimo obstáculo

Grigor Dimitrov será el viernes el rival que espera en semifinales a Nadal. El tenista búlgaro, número 15 mundial, se ha impuesto al belga David Goffin por 6-3, 6-2 y 6-4, clasificándose por primera vez para las semifinales del Abierto de Australia y la segunda de un Grand Slam, después de conseguirlo en el 2014, en Wimbledon. 
Dimitrov, 25 ans, bautizado en el circuito como  'baby Fed', por su talento y su juego parecido a Roger Federer, ha hecho un gran inicio de temporada, con victorias ante 'top10' ante Dominic Thiem, Milos Raonic y Kei Nishikori. "Me siento bien en la pista y capaz de ir aún más lejos", ha dicho tras su victoria.
Dimitrov, que ha reconocido que se había "despistado" del tenis durante un largo tiempo, ahora admite que se ha vuelto "a enamorar del juego". Nadal se enfrentará a un tenista especial, distinto en su juego y con una gran mano. En los anteriores enfrentamientos nunca ha tenido problemas y le ha ganado siete de las ocho veces que se han enfrentado, aunque la última fue precísamente la que ganó Dimitrov el año pasado en Pequín (6-2, 6-4). Una de esas derrotas las sufrió el tenista búlgaro en Melbourne, en el 2014 (3-6, 7-6, 7-6, 6-2).

El tenista mallorquín  era consciente de la dificultad que le esperaba, Carlos Moyà, extécnico del canadiense el año pasado, le había puesto en antecedentes. Su táctica pasaba por sacar bien, ser agresivo, pero sobre todo, buscar el segundo saque de Raonic para sorprenderle con el resto o preparar el 'passing shot'. Y ha logrado su propósito a la media hora de juego, en el segundo 'break point' que ha tenido. Casi sin errores (solo dos no forzados), impecable en su táctica,  se ha apuntado la primera manga imponiendo una autoridad de número 1, aunque de momento es el número 9.

SEIS 'SET BALLS' SALVADOS

Raonic ha intentado superar el golpe y ha buscado el primer 'break'. Ha tenido una oportunidad en el segundo juego (30-40) y tres de oro en el décimo, donde ha desperdiciado tres 'set ball', ante un Nadal que ha salvado la situación 'in extremis' gracias a su convencimiento, forzando siempre un golpe más para buscar los errores del canadiense.

La suerte se ha decidido en el 'tie break'. Raonic  ha dejado escapar otros tres 'set balls'. El primero contra el saque de Nadal, un segundo con su saque y doble falta y un tercero con una derecha cruzada fuera. Por contra, Nadal, en la primera ocasión que ha tenido (8-7), se ha apuntado el set, tras 81 minutos, ante la desesperación de Raonic.

Demasiadas ocasiones perdidas para pensar en dar la vuelta al marcador y más si el rival que está al otro lado de la red es Nadal. El exnúmero 1 no es de los que deja escapar a la pieza cuando la tiene en sus manos. Concentrado, práctico, paciente y efectivo, el mallorquín no ha bajado el pie del acelerador hasta cerrar el partido, en el primero 'match ball' que ha dispuesto con 0-40 contra el saque de un entregado Raonic.  

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