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Muguruza: "Si quieres ser la mejor no te vale solo con ganar un torneo"

La campeona de Roland Garros rememora su histórico triunfo en una entrevista con EL PERIÓDICO

Jaume Pujol-Galceran

Muguruza luce el trofeo en la plaza de la Concordia de París.

Muguruza luce el trofeo en la plaza de la Concordia de París. / AP / FRANÇOIS MORI

Hotel Mercure Boulogne. 8.45 de la mañana. Garbiñe Muguruza aparece puntual, feliz con una sonrisa de anuncio. Nadie diría que el día anterior se fue a la cama las tres de la madrugada. La adrenalina de su triunfo sigue en el cuerpo. Está feliz y orgullosa. Le espera una batería de entrevistas antes de subir a la habitación para cambiarse de ropa y marchar a la plaza de la Concordia para posar con un espectacular vestido corto negro de Stella McCartney y sandalias rojas de tacón, con la copa Suzanne Lenglen en sus manos. 

-Garbiñe Muguruza, campeona de Roland Garros. ¿Qué le dice?¿Cómo suena? Raro y bonito. Dejé el trofeo en la mesita de noche para que cuando me despertara lo viera allí y no pensara que era un sueño. Me dice que he ganado un Grand Slam, mi tercer título. Es como extraño. Normalmente la gente antes de ganar un Grand Slam gana más torneos y después llega. En cambio a mí ha sido todo lo contrario. He empezado por el más grande. 

-¿Y ahora? Ahora asimilarlo para creerme realmente que valgo. Que he ganado un Grand Slam, no por casualidad. Quiero que sea una motivación para el siguiente torneo, para el siguiente, el siguiente...Ojalá vengan más.

"Dejé el trofeo en la mesita de noche para cuando me despertara y lo viera supiera que no era un sueño"

-Han pasado ya unas horas del triunfo. ¿Se acuerda? Lanza un globo, la bola cae en la línea, duda si ha entrado, mira al juez y sí, el punto es suyo. Es campeona de Roland Garros. He visto el punto varias veces por televisión. Quería ver mi cara porque tuve tres segundos en los que no era consciente del momento. Ese punto fue muy raro para acabar el partido. 'No puede ser que haya ganado', me decía. Pero es espectacular verte allí en la final de Roland Garros. Ganando a la número 1, a Serena, la mejor tenista de la historia posiblemente, una mujer a la que llevo admirando desde pequeña y además ganándole un Grand Slam. Lo más grande que hay. ¿Qué mejor final? 

-Ya la ganó en la misma pista hace dos años. No es lo mismo. En absoluto. Aquel partido fue un bombazo entonces, pero solo era un partido. He jugado otras veces contra ella y eso me ayudó mucho a salir a la pista convencida de mis posibilidades. Creer que podía ganarla.

-¿Qué le dijo ella? Yo estaba eufórica y no escuchaba nada pero bromeó con el último punto. 'No puede ser que este sea el último punto del partido', me dijo. Me felitcitó por ganar mi primer Grand Slam.

"Ganar tu primer Grand Slam contra Serena, la mejor de la historia es lo más grande que hay"

-Serena se emocionó después. ¿Es raro ver a una campeona como ella así? Es increíble que alguien que haya ganado tantos partidos, haya jugado tantas finales y haya ganado tantos títulos sienta esa emoción. Ahora que yo he ganado el primero aún me parece más grande lo que ha hecho Serena, que ha ganado 21, o Rafa, que tiene nueve en París...¿Cómo puede ser que hayan podido ganar tanto?. Me parece imposible. Esto para Serena es como el pan de cada día y verla con la voz entrecortada me emocionó también. Yo me decía: 'Garbiñe, que alguien te toque'. Qué momento, uf...

-Usted estuvo más contenida. No. Yo también lloré, claro que lloré, pero intentaba aguantar la emoción. Me decía: 'estate calmada. Ten sangre fría'. La verdad es que no sabía qué hacer, si saltar, si tirarme al suelo. Mi corazón iba a 200.

-¿Ha conseguido el primero y ha dicho que quiere más. ¿Qué cree que necesita para conseguirlo? Obviamente  constancia. Pero también una fuerza que muy poca gente tiene para mantenerse a ese nivel. Siempre ganando torneos, siempre luchando por ganar partidos. Si quieres ser la mejor no te vale con ganar solo un torneo. Pero eso es algo que voy descubriendo todavía. Es algo que aún me cuesta. Estar todo el día es muy duro y yo aún soy irregular .

-¿Como se definiría como tenista? Soy extremadamente competitiva y quiero ganar siempre. En la pista me transformo. Tengo mucho carácter que a veces debo controlar, pero es mejor tener más que menos, seguro. Soy una jugadora que arriesga mucho. Aún debo aprender a estar con el mismo nivel de motivación, de energía y al mismo tiempo de tranquilidad en la pista. En ocasiones me enfado porque voy perdiendo y quiero ganar como sea. Eso a veces te hace perder.

"Aún debo aprender a mantener mi nivel de motivación, de energía y tener más tranquilidad"

-¿Todo va muy rápido? Sí, el tenis es así. Miro hacia atrás y me digo uf... Ha pasado de todo. Pero me encanta vivir así. El tenis me encanta. No hay otra cosa que me guste más que jugar y vivir este ambiente. Como jugadora he aprendido mucho en poco tiempo y he ganado una experiencia muy grande. Ahora entro en la pista más segura. Sabiendo lo que tengo que hacer. He mejorado mucho a la hora de entrenar, de comunicarme y, sobre todo, de escuchar a los que tengo a mi alrededor. Antes era igual o más competitiva, pero me encerraba en mí misma.

-Tras ganar la final dijo que ya había tachado Roland Garros de su lista. ¿Qué será lo siguiente? Quiero más. Mi ilusión es seguir ganando torneos como este. El año pasado se me escapó Wimbledon y me acuerdo. Es una espina que tengo clavada y espero quitármela si tengo otra oportunidad. Espero llegar a más finales de Grand Slam.

-Tras esta victoria en París, ¿puede analizar la derrota de Wimbledon? Allí fui con expectativas muy distintas. La hierba nunca ha sido una superficie en la que hubiera jugado mucho. Me encontré en la final casi sin darme cuenta y todo me superó. No controlé los nervios, la situación, la final... Este sábado sentí que tenía el control, que podía jugar como quería. Mi sentimiento era muy diferente. 

-Este lunes aparecerá como número 2 del mundo ¿Apunta ya al número 1? Todos soñamos con ser número 1. Trabajamos para eso y claro que me gustaría llegar a serlo, pero ahora pienso en ganar partidos y torneos. Cuando tenga que ser será.  

"No hay otra cosa que me guste más que jugar al tenis y vivir este ambiente"

-¿Se siente en la cima? Qué va. Me queda mucho por aprender. Ahí fuera en el circuito hay muchas jugadoras muy buenas. Si pensara que estoy en la cima, el tortazo que me podría dar sería muy grande. Desde el año pasado siento que tengo más responsabilidad, que estoy más bajo los focos, eso sí.

-Kerber ganó en Australia, usted en Roland Garros... ¿El tenis femenino ha dejado de ser el reino de Serena Williams? La gente pide nuevas caras y yo siento que puedo ser una de ellas. Serena ha hecho mucho por el tenis pero es bueno que aparezcan nuevas tenistas y que no sea una sola la que gana torneos. 

-¿Que le aporta su entrenador Sam Sumyk? Él es una persona muy calmada tanto en la pista como fuera. Tiene mucha experiencia y sabe aconsejarme porque él ya ha vivido situaciones como las que vivo yo ahora. Me adelanta acontecimientos y me ayuda a prepararme. Eso es algo que pocos entrenadores tienen.

-¿Y de Alejo Mancisidor, su anterior entrenador, se acuerda en este momento de éxito? Claro. También me ayudó mucho y creo que él debe sentirse orgulloso de ver que he ganado Roland Garros. Alejo es parte de mi victoria y ojalá él lo piense igual que yo. Me acuerdo de toda la gente que me ha ayudado, de la academia de Bruguera donde empecé con mis hermanos. Todos han influenciado en que hoy esté aquí.

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