ENTREVISTA

Blas Cantó: "No hago mucho caso de las casas de apuestas de Eurovisión"

El cantante, que no pudo actuar en el festival del 2020, al ser cancelado por la pandemia, lo hará el sábado, 22

TELETODO Blas Canto EUROVISION 2021 FOTOGRAFIA DE STEVEN BERNHARD

TELETODO Blas Canto EUROVISION 2021 FOTOGRAFIA DE STEVEN BERNHARD

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Carles Savalls

Es uno de los artistas más completos del Festival de Eurovisión 2021. Por cualidades interpretativas y, especialmente, por su voz. Ya desde pequeño su ilusión era participar en el certamen. A los 13 intentó representar a España en el Eurojúnior de 2004, el año en que María Isabel lo petó con su ya mítico 'Antes muerta que sencilla'. A los 18 lo probó por primera vez en el festival de adultos como solista y con 'Hoy quisiera', y al año siguiente con su grupo, los Auryn. Ahora, a los cinco años de haber iniciado su trayectoria artística en solitario y con un álbum en su currículum, ha llegado su momento. Había sido elegido internamente por TVE para el Festival del año pasado. Tras su cancelación, le propusieron repetir experiencia y él no dudó en aceptar. El próximo sábado, 22, sobre el escenario del Ahoy Arena de Rotterdam, intentará romper una racha de 52 años de sequía eurovisiva para España con su tema 'Voy a quedarme'. Toda una poesía musicada donde Blas Cantó habla de sus sentimientos. De todo lo que ha vivido y perdido durante este último año marcado por la pandemia del covid-19.

¡Se acerca el momento! ¿Cómo está siendo su día a día, a medida que se aproxima el Festival?

Trabajando muchas cosas sobre Eurovisión. No solamente la puesta en escena, la canción o prepararme vocal y físicamente, sino todas las entrevistas, las fiestas eurovisivas... También están las colaboraciones con otros candidatos. Al final, Eurovisión te da la oportunidad no solamente de representar a tu país, sino de conocer a otros artistas. Es otra manera de conocer la música que se hace en Europa. ¡Y es muy guay! Porque haces muchos amigos y es de las cosas más bonitas que estoy viviendo ahora mismo.

Su tema 'Voy a quedarme', ¿ lo compuso pensando específicamente en Eurovisión?

Pues realmente, no. Cuando estás componiendo hay que dejarse llevar, porque nunca sabes hacia dónde te puede llevar un tema; a nivel de letra o de melodía. Luego, cuando estás produciendo la canción, ya piensas en el festival: cómo quieres explote la canción, dónde quieres que sea más íntima; te imaginas la puesta en escena de una manera o de otra, según dónde te lleve la producción. Pero a nivel composición, es importante ser honesto con lo que estás contando. Hicimos varias canciones, pero 'Voy a quedarme' trata sobre un momento importante en mi vida y compartirlo con Europa es algo muy íntimo.

Un momento muy complicado para usted…

No era mi intención ir al Festival de Eurovisión con una canción que hablara sobre lo que estamos pasando. Me parecía demasiado obvio y quería escapar de eso. Lo que pasa es que las vivencias personales te van marcando el camino. Al final, también es una canción que no he elegido yo. Quiero decir, ¡claro que la he elegido yo!, pero se organizó una gala y la terminó eligiendo el público, porque había otra opción. Creo que de alguna manera ha habido mucha gente que se ha sentido identificada con la historia de 'Voy a quedarme', con lo que estaba pasando, y se han emocionado conmigo y, con ella, también han contado su propia historia. Porque al final, ¿qué es la música sino hay una historia detrás de cada canción? 

Y 'Voy a quedarme' es precisamente eso: sentimiento puro

Creo que es importante contar algo, y esto es lo que yo necesitaba este año. ¡Más que contar, homenajear! Por las pérdidas que he tenido últimamente, sobre todo la de mi abuela, que ha sido mi madre durante 29 años. Ha sido muy doloroso para mí. Ha sido un año muy difícil, la verdad. Y tener la oportunidad de cantarlo en el mayor escenario del mundo, pues… ¡No todo el mundo tiene esa suerte!, porque hay artistas que han ido a Eurovisión con una canción que no querían o que no les gustaba, o que no han elegido ellos. Yo elegí la mía, pero a la vez también la eligió el público.

Cuando entre al escenario del Ahoy Arena de Rotterdam para explicarnos esa historia, seguramente vivirá un momento de emociones muy intensas… 

¡Sí! Además es un peso encima, a veces difícil de gestionar, porque las emociones entran en juego y te pueden jugar una mala pasada. Yo estoy trabajando para controlar todas esas emociones y que me ayuden a hacer una actuación impecable. Pero es cierto que, al ser una historia tan personal, en este caso me entran ganas hasta de llorar. Y es quizá el reto más complicado a la hora de cantar esta canción en el Festival de Eurovisión. Esa noche, cuando cante, me voy a sentir acompañado de muchas personas, en el escenario.

Menudo estrés…

Esta presión me hace estar más alerta. porque no quiero decepcionar a nadie y realmente se me hace más complicado cuando hay una expectativa creada sobre mí. Esa sensación de presión sobre mis hombros se me hace presente cada día. Entonces, a veces, incluso intento desconectar un poco de la historia. Y vivirla de otra manera para no llevar toda mi realidad al escenario, porque si no, no podría cantar la canción. Yo entré en el estudio de grabación en esos días fatales en los que estaba ocurriendo todo. De hecho, el desenlace con mi abuela llegó dos días después. Y era cantarla y tener que parar a cada frase, porque me ponía a llorar. La contención se puede notar mientras cantas. Alguien decía que el mejor actor no es el que llora, sino el que contiene el llanto. Y eso va a ser lo más complicado para mí esa noche.

Las casas de apuestas están siendo duras con su propuesta; ¿les da importancia? ¿le condicionan?

¡No! Sobre todo me tranquiliza que otras veces ha habido apuestas por grandes canciones que después han quedado muy mal. No me fío mucho; ni para bien ni para mal. Estoy bien, tranquilo; no le hago mucho caso a eso. Yo voy a Eurovisión a hacer música. Quien quiera apostar su dinero en nosotros, ¡pues ojalá que le vaya bien y acierte!, pero yo no me centro en eso. Mi propia apuesta personal es que lo voy a hacer genial, que voy a prepararme y que llevo a mi equipo. Mi apuesta es por mi familia y por toda la gente que está a mi lado y confía en mí. Esta es mi única apuesta esa noche.

De esta manera, menos presión cuando llegue su turno de actuar…

¡No esperemos tanto de los demás! Ni nos hagamos una idea de la otra persona. Porque al final hay que dejarse sorprender; hay que dejarse llevar. Este es el momento de mi vida. Cuando presentamos nuestras canciones candidatas para este año, había gente que me decía: “¡Hubiera funcionado mejor un tema como 'Él no soy yo'!” Pero yo veía que esta canción, cuando la gente la escuchaba en otros países, no creaba la misma sensación que en España. ¡Nunca se sabe! A mí siempre me ha ido bien no crearme expectativas. Me ha ayudado mucho. Y eso es lo que les diría a los eurofans y a la gente; ¡que se dejen sorprender! 

Esto de las apuestas, que tienen a grandes voces de este año en el pozo de las probabilidades, da que pensar… ¿Cree que en Eurovisión no se valora como es debido la calidad artística? ¿Qué a veces prevalece el espectáculo sobre el arte? 

Yo creo que el jurado de cada país sí que valora al intérprete. Si no hubiera sido por el voto del jurado, Pastora Soler no hubiera quedado tan arriba en el Festival de 2012. El jurado la puntuó muy bien, por su capacidad vocal, por su interpretación, etcétera. ¡Que yo creo que es lo que el jurado valora!; ¡no lo sé, porque yo nunca he formado parte de uno! El voto del público también es muy decisivo; valora que Eurovisión es un 'show'. El televoto lo que quiere ver es eso: ¡un show! Qué está pasando y qué emociones les están transmitiendo, porque la música no solamente es técnica; la mayor parte es emoción, son sensaciones. 

Entonces, hay ahí una mezcla de todo…

Yo conozco a cantantes impresionantes, con la mejor técnica vocal y que a mí me ponen los pelos de punta; gente a quien no le gusta el festival. Y yo les digo: “Pero ¿cómo puede ser que no te guste?” Y me dicen: “¡No!, a mí no me hace sentir nada” Y digo: “¡Guau! ¡Es impresionante!” Porque al final esa es la magia de la música; lo que te hace sentir a ti, lo que me hace sentir a mí, o viceversa. Al final, Eurovisión es un cúmulo de cosas. El festival, es verdad, se llama Concurso Eurovisión de la Canción, pero ahí hay más cosas que una canción; hay historias que contar, hay una puesta en escena, un vestuario. ¡Hay incluso entrevistas en las que puedes caer bien o mal! Hay muchas cosas en juego. 

Y usted, ¿con cuál de ellas se queda?

Lo importante de esta experiencia es que llevo una canción que quiero llevar, que contaré la historia que quiero contar y que nadie me ha impuesto nada. Que cuando intentan imponérmelo, lo lucho. Y consigo salirme con la mía. Y eso es por lo que yo me levanto cada día.

¿Está diciendo que su propuesta eurovisiva es Blas Cantó 100%?

¡Sí, totalmente! Obviamente siempre hay una lucha detrás, porque no todo el mundo ve las cosas como uno mismo, pero creo que al final lo consigo. Tengo un equipo maravilloso conmigo; Más Producciones y Warner Music, y al final lo vamos consiguiendo; todas nuestras ideas, nuestras inquietudes, la lucha por la promoción, etcétera. Estoy tranquilo en ese aspecto, porque estoy muy bien rodeado. Me siento bien porque a pesar de los inconvenientes en el camino, que siempre hay muchos, somos un equipo y junto con TVE lo estamos haciendo muy bien. Y lo estamos consiguiendo.

Permítame que volvamos a las apuestas. ¿Teme no conseguir un buen puesto?

¡No! Después de lo que he vivido este último año, no me asusta un mal lugar. ¡No, en absoluto! Creo que hay cosas más importantes. 

¿Cómo cuáles, por ejemplo?

Haberme reunido en Madrid con Bárbara Pravi, la representante de Francia. Me escribió, me preguntó: “¿Por casualidad vives en Madrid?” Y le dije: “¡Sí! ¿Y tú vienes para cantar en el programa 'Rocío: contar la verdad para seguir viva', ¿no? ¡Veámonos!” Entonces quedamos, estuvimos desayunando juntos, hablamos y nos lo pasamos superbién. Estuvimos una hora. Y estas son las cosas más maravillosas que me llevo de aquí. Cuando me escribo con Victoria, la representante de Bulgaria; con Stefania, de Grecia, o con Senhit de San Marino. ¡Me parece una aventura! No hubiera conocido a toda esta gente si no hubiera sido por Eurovisión. Yo pienso en eso, no en un buen o mal lugar.

¿Cuál es su favorita de esta edición?

Yo soy un apasionado de la música francesa. La música francófona para mí es un regalo. Y escucho mucha, a muchos artistas. Y me gusta mucho Bárbara Pravi porque la suya es como una típica canción francesa, pero en 2021. Me alegro de que sucedan esas cosas, porque me hacen recordar la esencia de la música. Lo que todo el mundo quiere hacer ahora es lo urbano, todo lo actual, y de repente va una chica joven, que es dos años más joven que yo, y te canta ese estilo y dices ¡guau! Está bien que haya gente que cultive lo urbano, el reggaeton y todo eso, ¡porque me encanta!, pero ¡qué bien que lo otro no muera! Y eso me gusta. Me gusta su canción 'Voilà' también por eso. 

Hay más vida después de Eurovisión! ¿Cuáles son sus proyectos para cuando termine esta aventura?

El nuevo álbum. Estaremos sacando nuevas canciones después del Festival de Eurovisión. E intentaré cantar en directo, que es lo que yo quiero hacer pronto; lo echo mucho de menos. Y también tengo muchas ganas de que se emita 'La voz kids', porque la grabé hace un año y fue una experiencia maravillosa. Lo que viví con Vanesa Martín en ese tiempo fue increíble.

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Un fugaz retorno a sus orígenes…

Yo nací musicalmente en los concursos infantiles. 'La voz kids' ha sido poder verlo desde la silla; no estar ahí en el escenario y, sobre todo, poder interactuar con los participantes, cosa que conmigo no hacían los artistas cuando venían. Una sola vez vino Rocío Jurado al 'Veo, veo', en 2002. Pudimos verla y nos dijo cosas muy bonitas. Poder hacer esto con los nuevos talentos, los niños que van y pasan tantos nervios y nadie les dice nada, y tener la oportunidad de comentarles: “¡Mira! Yo esto lo haría así; ¡no te preocupes, lo has hecho superbién! Piensa en esto, en lo otro…” y ver que cuando tú les hablas se les quitan los nervios, es un regalo. Creo que es lo que más ganas tengo de que suceda.