En los estudios de RTVE

Una jueza declara que José María Íñigo falleció por el amianto en los estudios

  • Aprecia indicios de que el material utilizado para insonorizar Estudio 1 le provocó la enfermedad que le mató

  • Las fibras tóxicas caían sobre las personas y las cámaras por las vibraciones de las actuaciones y los aplausos

El periodista José María Íñigo.

El periodista José María Íñigo. / TVE

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Ángeles Vázquez
Ángeles Vázquez

Periodista

Especialista en Tribunales y Justicia

Escribe desde Madrid

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La jueza de lo Social número 2 de Madrid, María del Carmen Cano, ha dado la razón a la familia del presentador de televisión José María Íñigo y ha declarado que la pensión de viudedad reconocida a su esposa deriva de enfermedad profesional. En su sentencia declara que enfermó por la exposición al amianto con el que insonorizaron los estudios en RTVE en los que trabajó durante su primera etapa en la cadena, entre 1974 y 1985.

La resolución explica que el mesotelioma pleural por el que el periodista falleció en mayo de 2018 "es un tumor poco frecuente, con una relación causa-efecto muy importante con la exposición al asbesto/amianto", tanto, que la correlación se aprecia en un 90% de los casos. "No todos los trabajadores expuestos desarrollan la enfermedad" y "suele haber un periodo de latencia de entre 30-40 años" desde la exposición, advierte la magistrada, que señala que la empresa tenía documentados otros tres casos de trabajadores, pero eran albañiles o electricistas.

Una década

A su juicio, es indiferente que la profesión de presentador no figure entre las enfermedades profesionales relacionadas con el amianto, porque el Estudio 1 de RTVE, en el que Iñigo "trabajó alrededor de una década en programas de televisión que se emitían semanalmente con una duración de dos o tres horas", lo tenía en su estructura para insonorizarlo.

Hasta tres testigos declararon en el juicio que, por ""el tipo de programas que se llevaron a efecto bajo la dirección y presentación del fallecido, el material sufría perturbaciones a consecuencia del ruido y las vibraciones de las actuaciones musicales, aplausos y gritos del público asistente", así como por "los efectos del viento provocados por los grandes ventiladores y el aire acondicionado".

Ello provocaba "que en la primera época, las cámaras y el ciclorama aparecían cubiertos de un polvo cristalino que era necesario limpiar", por lo que aunque la jueza admite que "es imposible conocer la composición de este material debido al tiempo transcurrido", sus palabras corroboran lo dicho por el perito sobre el efecto de vibraciones sobre el amianto friable.

Dos etapas

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José María Iñigo, que interpuso la demanda que, tras su fallecimiento en mayo de 2018, continuaron sus familiares, tuvo 21 contratos con televisión entre octubre de 1974 y mayo de 2017 y otros 31 más mercantiles y/o artísticos. La jueza distingue entre una primera etapa, desarrollada entre 1974 y 1985, en la que trabajó como presentador o director de manera permanente en 'Hoy', 'Directísimo', 'Fantástico' y 'Estudio abierto', y una segunda, de 2003 a 2017, en la que su relación laboral era esporádica como presentador, comentarista o jurado para el festival de Eurovisión o 'Cine de Barrio'.

La clave del veredicto está en que los programas de esa primera etapa se grabaron en el Estudio 1, cuyo amianto no se procedió a encapsular hasta 1986, proceso que se tuvo que repetir en 2003. Hasta 2017 no se retiró por completo. íñigo pasaba allí el día entero cuando se emitía el programa y el resto también iba a supervisar las instalaciones y a trabajar en su oficina.

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