regreso a la tele

Luis Tosar: "En el futuro, todo se parecerá más a 'Los favoritos de Midas'"

El actor gallego es el protagonista de la miniserie de Netflix creada por Mateo Gil

"En todos los caos que se producen en el mundo, siempre acaban ganando los mismos", dice

Luis Tosar, entre el caos y el dilema moral en Netflix

Luis Tosar, en ’Los favoritos de Midas’. 

Luis Tosar, en ’Los favoritos de Midas’.  / MANOLO PAVÓN / NETFLIX

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El director y guionista Mateo Gil ha acuñado un término, el efecto Tosar, para definir los nervios que sufren los actores cuando se enfrentan a su primera escena con Luis Tosar. El intérprete gallego (Lugo, 1971) se lo toma a broma, pero es cierto que su presencia impone y su currículum quita el hipo, con más de 100 títulos, como Te doy mis ojos, Mientras duermes, Celda 211 y Los lunes al sol. En su último trabajo, la miniserie de Netflix Los favoritos de Midas, es un acaudalado empresario con un dilema moral.

Desde Mareas vivas, serie de la televisión gallega, no se prodiga mucho en televisión. ¿Por qué? 

No me he prodigado en televisión porque, por suerte, soy un privilegiado y he tenido suficiente trabajo en el cine, que seguramente es lo que más me gusta. Además, la forma de hacer televisión ha cambiado muchísimo en los últimos años. Antes era muy difícil que te ofrecieran un proyecto de seis episodios como Los favoritos de Midas, rodado en cuatro meses. Es muchísimo más asumible para los estándares que yo suelo manejar a la hora de elegir proyectos.

¿No cree que el peso de la miniserie recae sobre todo en el dilema moral que se le plantea a su personaje, Víctor Genovés, más que en descubrir quién está detrás de los favoritos de Midas? 

Sí, básicamente daría lo mismo quién está detrás. En realidad, lo que plantea la serie son muchas preguntas sobre nosotros mismos y sobre la sociedad que hemos construido, que deberíamos hacernos a diario: ¿cuánta solidez hay en nuestros principios? ¿cuánta altura moral hay en la sociedad para poder seguir hacia delante? Porque quizá no podamos seguir así por mucho tiempo.

De hecho, la serie se ambienta en la actualidad, pero con una España sumida en el caos y en medio de una revuelta social. 

La serie habla de un desorden, de un caos que estamos viviendo y que cada vez es más flagrante. Cada vez hay señales más claras de que la sociedad, tal y como la conocemos, se está desestructurando. Cuando estábamos grabando empezaban a ocurrir cosas en distintos lugares, muchos desórdenes sociales, y ahora, con la pandemia, todo se ha agudizado. Y seguramente en los tiempos que vienen todo empezará a parecerse aún más a Los favoritos de Midas, al entorno caótico en el que transcurre esta historia.

Otros de los temas importantes de la serie es el de la libertad de expresión. 

Es uno de los temas gordos de la serie, porque es uno de los temas gordos de la sociedad. Hablamos de libertad de expresión, de periodismo, de la verdad... Hoy en día, que vivimos más telemáticamente que nunca, tenemos que tener acceso a una realidad que es muy difícil de palpar y muy fácil de inventar. Trump, por ejemplo, es una persona que se ha inventado una verdad que se han creído 70 millones de personas, nada menos. Y se la ha inventado a través de las redes, de Twitter.

Su personaje sufre una gran evolución. Es un empresario que no encaja en la élite y que, capítulo a capítulo, vemos cómo se va resquebrajando con lo que le pasa. 

Es un tipo que no está a gusto en la élite convencional tal y como la conocemos, en el establishment. Yo creo que a medida que va avanzando la historia empieza a pensar que se va a sentir mucho más cómodo en la otra élite, que cree que es a la que realmente pertenece. Hace un viaje de descubrimiento. Con Mateo [Gil, el creador] siempre comentaba: ¿Por qué lo eligen los favoritos de Midas a él? ¿Por qué no a otro? Lo que pasa es que Víctor, al principio, no sabe algunas cosas sobre sí mismo que tiene que ir averiguando a medida que va avanzando la trama, o quizá las intuya y no quiera verlas. 

Esa otra élite a la que alude se mantiene siempre en la sombra. 

Con los favoritos de Midas, la serie establece que hay una gente que está ahí y que no son exactamente el establishment, sino que están un poco por encima de todo eso. ¿Que no sabemos lo que son? Tampoco es que la serie quiera arrojar luz sobre eso, es una fantasía interesante que hace mantener la trama de una forma muy viva. Pero creo que es una sospecha que todo el mundo tiene y, a la mínima que te sientas en el sofá y empiezas a reflexionar, comienzan a cuadrarte ciertas cosas.

¿En qué sentido? 

Uno no puede evitar pensar que en todos los caos que se producen a lo ancho y largo del mundo siempre salen ganando los mismos. Nunca hay mucha diferencia en el resultado por mucho que se muevan las cosas. Ahora que estamos viviendo momentos de caos, seguramente nos da la impresión de que están pasando cosas y quizá estén pasando otras. Lo veremos con el tiempo.

Durante el rodaje se plantearía el dilema que vive su personaje... 

Si recibiera una carta de los favoritos de Midas, de entrada, estaría acojonado. No sé si pensaría tanto en que van a matar a una persona o que me van a matar a mí, así que creo que estaría tan asustado que llamaría a la policía inmediatamente. Me costaría incluso darle crédito a una carta así. En cualquier caso, es muy difícil ponerse en esa tesitura y, si llegara la ocasión, quizá reaccionara de una manera muy distinta a la que me podría imaginar.

El creador de Los favoritos..., Mateo Gil, habla del efecto Tosar, que paraliza a los actores que ruedan una primera toma con usted. 

(Ríe). Pues no sé... Es un término que ha acuñado Mateo. Será por tener delante a alguien que has visto siempre en la pantalla. A mí me pasó algo parecido con Carmen Maura.

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Explíquese.

Hice una cosa muy pequeñita en La comunidad, de Álex de la Iglesia, y el ayudante de dirección, que era amigo mío, vino en la primera toma y me dijo: ¿Luis, puedes concentrarte y actuar? Porque la había estado mirando todo el rato y se me caía la baba.

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