TÚ Y YO SOMOS TRES

Morderse la lengua

Elisabet Casanovas, en ’Drama’.

Elisabet Casanovas, en ’Drama’.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Veo que en algunos sectores molt nostrats hay interés en mantener y agrandar esa idea que ha brotado últimamente, a raíz de la emisión de la serie Drama, según la cual TV-3 se está castellanizando de forma peligrosísima. Hombre, sigo considerando que es una polémica artificial, sobrevenida, instrumentalizada para añadir el sector de la lingüística al ruido processista.  El otro día en FAQS convocaron a Josep Maria Virgili i Ortiga, miembro del Grup Koiné Llengua i República. Aseguró que hay mucha gente que «ya no mira TV-3 porque TV-3 ha abandonado el catalán», y añadió: «Hoy no puedes mirar TV-3 si no entiendes el castellano». Quisiera tranquilizar al señor Virgili. Le puedo asegurar que yo miro TV-3 cada día, muchísimo, por razones de mi oficio, y no encuentro en ella ninguna castellanización peligrosísima. Partamos de una base: si el catalán no se defiende en Catalunya ¿dónde lo van a defender? ¿En Santa Cruz de Tenerife? En eso estamos de acuerdo. Es indiscutible. Y precisamente uno de los principios fundamentales de la fundación de TV-3 fue la normalización de la lengua catalana, impulsándola y reforzándola para generalizar su comprensión y su uso. Y eso, a mi juicio, la actual TV-3 es una de las pocas cosas que cumple.

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Esta magnificación de tan minúscula polémica tiene pintorescas ramificaciones televisivas. Vicent Sanchis, cuando fue entrevistado el otro día en Els matins –aquí se lo conté– tuvo aquel golpe, tan surrealista, cuando dijo: «Cuando TVE hace una serie en castellano en Barcelona, no te sientes identificado. En Barcelona eso no se habla». O sea que según Sanchis es el castellano la lengua que no se habla ni se entiende en Catalunya. ¡Ah! Sería deseable que tan notables impulsores del mundo processista se pusieran de acuerdo.

Aquí lo lamentable de este asunto es que este ruido ha tapado la excelente serie, Drama, que lo origina. Han concluido ya los seis capítulos. La protagonista, Elisabet Casanovas, ha construido un personaje interesantísimo. Acaba sin saber cuál de los pollastres la dejó embarazada en una de sus noches locas y etílicas. Y hace entonces un delicioso gesto con los labios, como mordiéndose la lengua. ¡Ah! No sabemos si muerde la parte catalana o la parte castellana de su lengua. Pero le ha salido una metáfora perfecta sobre la polémica sobrevenida. La lengua mordida.