07 ago 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Esta imagen, en la tele no la busquen

La tele pública, al igual que hizo con los muertos en las residencias, ahora evita contar la verdad de los temporeros

Ferran Monegal

Un temporero, en Lleida.

Un temporero, en Lleida. / Ferran Nadeu

Esta imagen forma parte del reportaje audiovisual que publicaron Elisenda Colell y Ferran Nadeu en EL PERIÓDICO hace pocos días. Les recomiendo que lo vean. En la tele  no encontrarán algo parecido. Son siete minutos y catorce segundos de impacto directo. Tema: los temporeros en Lleida, ahora mismo. Abandonados en las calles, en las aceras, sobre el asfalto, a la intemperie, o metidos en unas infectas corralinas. Destartaladas granjas abandonadas que,  cuando allí vivían los cerdos o las gallinas, gozaban de una calidad de vida infinitamente superior a la de estos seres humanos ahora ahí embutidos.

En la tele todo esto no sale. Como mucho pinceladas de 40 segundos en algún informativo donde en lugar de enfocar la verdad prefieren distraernos enfocando a alguna voluntariosa cooperante  repartiendo mascarillas a unos africanos sentados en un banco de una plaza. O sea, la tele, sobre todo las públicas, evitan enseñar lo que de verdad ocurre. No mandan equipos, no desplazan cámaras y reporteros a esas granjas insalubres. La verdad siempre les perturba.

Está haciendo la tele con los temporeros lo mismo que  hicieron con las residencias de ancianos. En Catalunya más del 70% de los fallecidos se han producido allí. Y todavía estamos esperando que TV-3 o TVE nos haga un documental amplio, específico, sobre cómo han muerto, por qué se les prohibió la asistencia hospitalaria, y un retrato de cómo lo han sufrido las familias. Que expliquen cómo les quedó el alma cuando recibieron una llamada, un día, diciéndoles: pasen a recoger las cenizas. Un documental así produce irritación gubernativa. Evidencia su irresponsabilidad política. Su desastrosa gestión. Eso no conviene enseñarlo por la tele, no sea que rompamos a pensar y se desmonte el tramposo relato construido.

Ahora con lo temporeros pasa lo mismo. Los gobiernos (la Generalitat, la Junta de Andalucía...) sabían perfectamente que iban a llegar, como todos los años. Y no prepararon nada en absoluto. Y ahora resulta que la mayoría de brotes víricos están ahí. Y la tele nos va enseñando, una y otra vez, la dulce imagen de la cooperante repartiendo mascarillas. ¿De qué le sirve una mascarilla a quien vive en una pocilga, sin agua, ni electricidad, tumbado entre cucarachas y pulgas? ¿De qué nos sirve una tele pública que tapa, o tergirversa, lo que ocurre?