21 feb 2020

Ir a contenido

TÚ Y YO SOMOS TRES

Recuerdos de la que fue musa de Aznar

Ferran Monegal

Norma Duval y Bertín (’Mi casa es la tuya’).

¿Cómo de repente se te ocurrió ser la musa del PP de Aznar?» le preguntó Bertín Osborne, con un punto de admiración, a Norma Duval (Mi casa es la tuya, Tele 5). Y la que fue vedete espectacular respondió: "Me lo ofrecieron. Nadie se manifestaba hacia la derecha. Hacia la izquierda, todos. La democracia se había hecho para manifestarse a la izquierda, no a la derecha. Si eres de derechas no eres demócrata, esa es la democracia en España". Y puso entonces el programa un vídeo de aquellas campañas aznarianas, tan entusiásticas, en las que Norma agarraba a Aznar por el brazo en el estrado y exclamaba: "¡Estoy absolutamente convencida de que eres el mejor!". ¡Ah! De aquellos tiempos de fervor político Norma no reniega, pero sí que parece decepcionada. Decía: "Nunca me dieron nada". Peor aún: recordó que después de eso ningún ayuntamiento socialista volvió a contratarla jamás. ¡Ah! Es lo que tiene meterse de pronto en una trinchera determinada: las fuerzas a las que apoyas no te lo agradecen, y las de enfrente te hacen un vacío insoportable. Le ha quedado a Norma, eso sí, de aquellos tiempos, una inquietante percepción del ejercicio de la democracia en España. Considera que la izquierda se la ha apropiado. Hombre, no pretendo interferir en su línea de pensamiento, pero quizá sería bueno considerar que la democracia no es una propiedad. La democracia es un ejercicio. Y no es patrimonializable. Decía mi querido y recordado Eduardo Galeano que la democracia, en puridad, no existe. Añadía que es como la utopía, como el horizonte, que vas por la playa y lo ves allí al fondo y cuanto más pretendes acercarte, más se va alejando. ¿Y de qué sirve si no la alcanzas?  le preguntaban a Eduardo. Y él contestaba: "Sirve para caminar".

¿LA ELECTROCUTAMOS? ¡VOTEMOS! .– En Sánchez&Carbonell (que han relevado en La 2 a Alaska&Segura), la compañía de teatro La Joven nos hizo un ejercicio interesante. Un grupo de personas hablaban de la democracia, y de su máxima expresión, que es el acto de votar. Una de ellas expresó su desacuerdo. Decía que no se podía votar con un sí o con un no porque el mundo no es o blanco o negro, sino que hay una enorme escala de grises. El grupo planteó entonces: "¿Electrocutamos a la disidente, sí o no? Votemos, seamos demócratas". La electrocutaron por abrumadora mayoría popular.